Cogí con la hija de mi paciente.
Me llamaron a un domicilio para revisar a una señora que tenía diagnóstico de demencia senil. Incapacitada en cama, dependiente de sus cuidadores.
El primer día que llegué, pregunté quien se encargaba de sus cuidados y allí la vi, cabello rizado, 40 años, caderona, senos bonitos, apelada y una boquita tentadora.
Yo doctor!
Fue como si al momento de vernos, conectaramos, nos vimos unos segundos y después comencé a cuestionarle sobre medicinas, rutinas, comidas etc
Ell me explicó todo lo referente a la paciente, ya que ella se encargaba de atenderla y para los familiares fue un motivo de desatenderse de la situación, al cabo ella y yo nos haríamos cargo.
Así cada vez que iba a verla, la veía a ella, le llamaremos Maggie. Maggie tenía 2 hijos, uno de 20 y otro de 11. Estaba separada de un esposo controlador que ya traía otra novia menor que él, huevón, exigente, machista y pendejo, por no decir menos.
Supe esto porque ella comenzó a contarme, hablábamos por mensajes y la excusa era la paciente. Cada vez tomábamos más confianza hasta que un día nos lo dijimos.. me gustas, desde el día 1... Tu también a mí, desde ese día ya no me sentí tan presionada por cuidar a la señora, me has ayudado mucho! Me dijo.
Había cierta tensión entre nosotros y lo sabíamos, nos deseábamos pero estaba prohibido. Por un lado mi situación sentimental y por el de ella el pendejo de su ex.
Igual seguimos hablando hasta que un día, me mandó mensaje y me preguntó:
Tienes oportunidad de pasar a verme a mi casa? Tengo algo de malestar.
-claro que si- le dije, paso por la tarde.
Realmente tenía algo de molestia, pero nada más allá de una colitis, por lo que le comenté que había que inyectarla...
Cabe mencionar que me recibió con un vestido rojo, pero no elegante, si no más como cómodo de casa, delgado, y pide darme cuenta que no traía nada debajo, ni panties ni bra. Se le marcaban sus pezones y areolas, anchas, ese culo enorme que se movía cada que caminaba y descalza, unos pies medianitos, con uñas bonitas y muy graciosos al caminar...
Tengo que aceptar que comencé a ponerme duro, nervioso y emocionado desde que entré.. con dificultad la revisé, le tomé la presión, le pedí que se acostara en su cama para revisar su abdomen. Colocó una sabana en sus piernas para levantar el vestido y su abdomen, aunque un poco abultado por los embarazos, no estaba nada mal.
Tengo que inyectarte si quieres mejorar rápido.. accedió, yo traía los medicamentos en mi maleta, preparé la jeringa y le dije que se acomodara.
Sin más se volteó boca abajo, quitó la sabana y levantó el vestido... Me quedé helado, al fin podía ver esas hermosas nalgas enormes, frente a mi, sin ropa interior, unas piernas deliciosas, torneadas y entre sus nalgas y piernas, podía ver sus labios mayores, depilados, húmedos, olía tan rico ella.
Ella sabía lo que hacía y no pude evitar hacerle el comentario de que estaba impresionado por lo que veía y ella me preguntó: te gusta?
Claro, me encanta!
Separó un poco más sus piernas y levantó el culo y me dijo: así está bien doctor?
Uff, la sangre se me fue a los pies y no aguante las ganas de ponerle la mano sobre las nalgas..ella gimió un poco..separé sus nalgas con los dedos y pude apreciar un ano, esfinter grueso y con muchos pliegues.. pasé mi mano sobre él y la deslicé hasta su vagina, separé sus labios y ya estaba mojada, igual que yo,.con una erección que no podía ocultar debajo de mi pantalón de vestir.
Así está bien, le dije. Mientras metía mi dedo medio en su vagina, mojada, ella cerró los ojos y frunció el ceño de placer. No tarde mucho en colocarle detrás de ella, y ver de cerca ese enorme culo celestial que me invitaba a meter la cara en el.. y eso hice.
Comencé a saborear esa felicidad vagina mojada, saboreando todos sus jugos, ella gemia exitada y solo escuchaba que decía: no puede ser, que rico!
Yo sabía que tenía meses sin cojer y que cualquier cosa que le hiciera la iba a poner a mil.
Así que seguí metiendo la lengua en su vagina, lamiendo de arriba a abajo, estimulando su clítoris de lado a lado y después me pasaba hasta su culito, y cuando le metí la punta de la lengua, se retorció de placer y gimió... Allí no! Pero era una súplica que no iba a atender y hundí más la lengua en su ano, limpio, sin olor, con un sabor delicioso y con mis dedos la penetraban por la vagina.
Ella torcia los ojos, movía su cadera de atrás hacia adelante y apretaba las cobijas con sus manos como si las fuera a desgarrar.
Hasta que comenzó a tener su primer orgasmo... Comenzó a gritar! Estábamos solos así que no importaba, respiraba hondo y agitada, gozando, disfrutando cada contracción de su vagina, clítoris y útero.
Todo ese jugo terminó en mi boca y no deje caer ni tantito, todo me lo tragué y me hizo feliz saborear ese fluido. Mi verga estaba a tope y empapada en líquido seminal.. mi ropa interior estaba batida de mi jugo.
Era un sueño hecho realidad.. así que antes de que terminara el sueño, me quité la ropa, me coloqué detrás de ella, volteó a verme por encima de su hombro y con la mirada me dió permiso de penetrarla así, a pelo, yo sabía que ella ya se había operado, así que no había impedimento para dejársela ir.
Así lo hice, puse mi verga dura y palpitante en la entrada de su vagina y se la dejé ir sin más.
Pegó un grito de placer y sentí como sus jugos escurrieron hasta mis huevos. Comencé a embestirla y el sonido de nuestros jugos sonando en casa estocada era delicioso, mi miembro resbalaba sin mucho esfuerzo hasta el fondo de su vagina. Abierta para recibirme, con un clítoris duro como piedra y unos labios menores de un tono café clarito, deliciosos, carnosos.
De lejos, de los mejores episodios de sexo de mi vida.
La voltee viva arriba, puse sus piernas en mis hombre y volví a dejarsela ir y ahora podía ver en primera fila sus gestos de placer.
Ella se masturbaba al mismo tiempo, se masajeaba las tetas, deliciosas, medio flácidas y grandes y eso hacia que rebotaran tan rico con cada embestida.
De pronto sobrevino el segundo orgasmo, comenzó a apretar mi verga con sus paredes, prestaba la cobija con una fuerza, que de haberme apretado a mi me hubiese dejado moretones. Gritó, como nunca, su cuerpo temblaba y estaba llorando.
Lloraba de placer, se sentir una verga dura dentro suyo desde hace mucho tiempo, por primera vez no era un sexo forzado y a medias como el que le daba el pendejo aquel, que la usaba.
No pasó mucho tiempo cuando supe que ahora me tocaba a mi.. comencé a sentir contracciones y sabía que mi leche no estaba muy lejos de salir con fuerza y se lo hice saber: me voy a chorrear..
Y ella no dudo en decirme: dámela! Dámela en la boca, quiero probarla!
Se levantó de la cama y se fue directo sobre mi verga, escurriendo de sus jugos, yo me masturbaba para no perder el ritmo, mamá tan rico, se la metió hasta el fondo y movía su lengua de una forma tan rica, que no aguante mucho antes de comenzar a aventar mis chorros de leche en su boca.
Las lágrimas escurrían de sus ojos, pero no reflejaban tristeza, era placer, más la estimulación de su garganta con mi verga, siguió mamando hasta que me hizo temblar, seguí estimulando y eso me causaba espasmos en el abdomen.
Se bebió toda y cada gota de leche que puso haberme salido y viéndome a los ojos, se la pasó. Si, se acaban de comer mi semen, los dos lo disfrutamos tanto.
Nos vestimos, me dió un beso de gracias. Dijo que se sentía mejor.. nos vestimos, platicamos un poco y nos despedimos. Fue la única vez que cojimos, después tuvo que moverse de ciudad y poco a poco perdimos el contacto..
Ahora voy a mis visitas a domicilio con la esperanza de encontrarme otra Maggie, que me dé el sexo que no he vuelto a encontrar.