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Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

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Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

reddit.com
u/Tiny_Tennis_6826 — 2 days ago

Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

reddit.com
u/Tiny_Tennis_6826 — 2 days ago

Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

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u/Tiny_Tennis_6826 — 2 days ago

Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

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Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

reddit.com
u/Tiny_Tennis_6826 — 2 days ago

Mi esposa puta de su jefe P2

Después de esa noche intensa, en la que limpié todo el semen del jefe mientras ella me contaba lo excitada que estaba porque ahora él sabía la verdad, pasaron unos días más. Mi esposa seguía siendo su puta diaria en la oficina: sin tanga, plug anal, mamadas bajo el escritorio y folladas anales secas casi todos los días. El señor Roberto cada vez la humillaba más, sabiendo que yo estaba al tanto y que lo aprobaba.

El miércoles por la noche, mientras la tenía inclinada en nuestra cama y la cogía despacio, me susurró:

N: Cornudito… el jefe me volvió a proponer lo del viaje de negocios. Son solo 3 días, pero me prometió un bono muy bueno… ¿Me dejas ir? Sería el lunes que viene

Y: Yo mientras la cojia le dije ve ero todo grabado quiero ver cómo te usa sabiendo que eres casada.

N: (gimiendo) Sí, mi amor… te mandaré videos mientas me cojen

Después de que mi esposa aceptara el viaje por el bono prometido (y por lo mucho que le excitaba la idea), llegaron al hotel el lunes por la tarde. El señor Roberto, ahora sabiendo que ella era una esposa cornuda consentida, no tenía ningún filtro: grababa casi todo y me lo enviaba sin problema.

El martes por la noche, después de la cena formal con los clientes, el jefe llevó a mi esposa y a tres empresarios clave a la suite del hotel

Los tres eran hombres mayores pero tenían sus propios negocios

Don Julio 65 años, calvo, barrigón

Don Carlos 59 años, alto, canoso

Don Miguel 63 años, robusto, vulgar

Apenas cerraron la puerta, el jefe tomó el control:

R: Caballeros, Natalia es mi asistente ejecutiva… y esta noche va a hacer todo lo necesario para que cerremos este contrato multimillonario. Natalia, quítate el vestido y arrodíllate en el centro.

Mi esposa, nerviosa pero empapada, se desnudó completamente frente a los cuatro hombres y se arrodilló solo con tacones altos.

Recibí el primer video de la noche

Video 1 (enviado por el jefe):

Se veía a mi esposa de rodillas, con la verga de don Julio en la boca, mamándola con ganas mientras el jefe hablaba de cifras y porcentajes como si nada.

R:y como verán en la propuesta, el margen sería del 18%. Natalia, más profundo, no seas tímida.

Don Miguel le agarró el cabello y le metió la verga hasta la garganta:

M: que rico oye Roberto… ¿esta puta es tuya o de la empresa?

Los cuatro la rodearon. Don Miguel fue el primero en hablar mientras le metía dos dedos gruesos en el coño sin aviso:

M: ¿Esta puta es soltera o qué?

R: (riendo) Es de quien yo diga. Pero hay algo que les va a gustar más… Natalia, diles la verdad.

Mi esposa sacó la verga de su boca, con hilos de saliva colgando, y miró a los tres hombres:

N: Estoy casada, señores… Mi marido sabe que estoy aquí y que me van a usar.

Los tres se quedaron sorprendidos un segundo y luego soltaron carcajadas y expresiones de excitación.

J: ¿Casada? ¡No mames! ¿Y el cornudo te deja venir a que te follemos para cerrar negocios?

C: Qué puta degenerada… Sigue chupando mientras nos cuentas.

El jefe la agarró del pelo y le empujó la cabeza contra la verga de don Carlos.

R: Cuéntales bien, Natalia. Dile lo que eres.

N: (con la boca llena, entre arcadas) Soy… una esposa casada… mi marido es cornudo… le encanta que me usen… que me presten… que me llenen y que le mande pruebas.

La revelación los puso salvajes.

R: Perfecto. Entonces no hay límites. Úsenla como quieran.

La orgía duró casi dos horas y media

Empezaron con mi esposa de rodillas. Los cuatro vergas maduras, gruesas y venosas la rodeaban. Ella chupaba una tras otra, babeando profusamente, mientras las manos de los hombres le manoseaban las tetas, el culo y el coño.

Don Miguel la agarró del cabello con fuerza y le follo la boca sin piedad, metiéndosela hasta el fondo hasta hacerla tener arcadas:

M: ¡Mira cómo mama esta casada de mierda! ¿Tu marido tiene una verga tan gruesa como esta, puta?

N: (ahogada) No, señor… las de ustedes son mucho más grandes…

Al ver está parte me sentía humillado pero exitado

Mientras tanto, don Julio le metía tres dedos en el coño y don Carlos le pellizcaba los pezones con fuerza.

La levantaron y la tiraron sobre la enorme cama. Don Julio fue el primero en penetrarla. Le abrió las piernas al máximo y le metió su verga gruesa y corta de un solo empujón brutal en el coño.

J: qué apretada está esta zorra

La cojio con embestidas fuertes y profundas, haciendo que sus tetas rebotaran. Al mismo tiempo, don Miguel le metió la verga en la boca. Don Carlos le escupió y le metió dos dedos en el culo.

El jefe grababa todo de cerca y la humillaba constantemente:

R: Cuéntale a tu cornudito lo que te están haciendo, Natalia.

N: (entre gemidos y arcadas) Cornudito… don Julio me está destrozando el coño… me la está metiendo muy profundo… hay tres vergas más esperando su turno…

Cambaron posiciones. La pusieron a cuatro patas. Don Miguel le escupió en el ano y, sin ningún lubricante, le metió toda su verga gruesa y larga de un solo empujón seco.

N: ¡AAAAAHHHHH! ¡Me duele! ¡Es muy grande!

M: ¡Cállate y aprieta, puta casada! Este culo ahora es nuestro.

Mientras don Miguel la sodomizaba salvajemente, don Carlos se acostó debajo de ella y la cojio por el coño. Doble penetración brutal. Mi esposa gritaba y gemía como loca, completamente llena.

C: ¿Tu marido está viendo esto ahora mismo?

N: ¡Sí! ¡Le estoy mandando todo! ¡Soy una puta y el mi cornudo!

Don Julio se paró frente a ella y le folló la boca. Los tres la penetraban al mismo tiempo mientras el jefe grababa y le daba nalgadas fuertes.

La usaron en todas las posiciones posibles durante más de una hora:

La montaron en sándwich (coño + culo) mientras ella mamaba al tercero.

La pusieron de lado, follándola por ambos agujeros al mismo tiempo.

La hicieron cabalgar a dos vergas a la vez (una en el coño y otra en el culo) mientras le tiraban del cabello.

La tiraron boca arriba con la cabeza colgando de la cama para follarle la garganta mientras los otros dos la penetraban.

Se corrieron dentro de ella varias veces. Primero llenaron su coño, luego su ano, y finalmente le corrieron en la boca, la cara y las tetas. Mi esposa estaba completamente cubierta de semen: le chorreaba por los muslos, le salía del ano abierto y tenía la cara y el pelo pegajosos.

En uno de los momentos más humillantes (y que más me excitó), el jefe la obligó a mirar a cámara mientras don Miguel le follaba el culo con fuerza:

R: Dile a tu marido qué eres.

N: (gritando de placer) ¡Soy una puta casada! ¡Me encanta que me usen para cerrar tratos! ¡Mi marido es un cornudo que limpia el semen de viejos como ustedes!

Último video de la noche (desde el baño, casi a las 3:30 am)

Mi esposa entró tambaleándose al baño lujoso. Se colocó frente al espejo grande, abrió las piernas y apuntó la cámara hacia su cuerpo destruido.

Estaba irreconocible:

- Cara, tetas, abdomen y muslos completamente cubiertos de semen fresco y seco.

- El pelo revuelto y pegado.

- Marcas rojas de manos y mordidas por todo el cuerpo.

- Su coño hinchado, rojo y abierto, con semen blanco espeso saliendo a borbotones.

- Su ano completamente dilatado, rojo e irritado, con hilos gruesos de corrida chorreando.

N: (voz ronca, exhausta pero satisfecha) Cornudito… mírame bien. Cuatro hombres acaban de usar a tu esposa casada durante más de dos horas. Me cogieron por todos lados… doble penetración, anal seco, me llenaron el coño y el culo… Me hicieron decirles que estoy casada y que eres cornudo… se volvieron locos. El contrato ya está firmado gracias a mí. Estoy destruida y llena de semen de extraños…

Se dio la vuelta, se inclinó y abrió las nalgas con ambas manos, mostrando su ano y coño completamente usados y chorreando.

N: Mañana hay otra reunión con más clientes… El jefe dice que quiere repetirlo. ¿Quieres que siga siendo su puta de negocios?

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Mi esposa puta de su jefe P1

​

Habían pasado casi tres semanas desde que el moreno de mantenimiento había convertido a mi esposa en “la puta del turno”. Pero las cosas se habían enfriado: su amigo del trabajo seguía de vacaciones con su esposa e hijos, y el moreno estaba metido en varios proyectos de mantenimiento en otras sucursales, por lo que apenas la había visto un par de veces rápidas en el almacén.

N: Cornudito… estoy desesperada 😩

N: Casi no me cogen en el trabajo. Necesito más… pero tengo que ser cuidadosa.

Empezó a vestirse más provocadora de todos modos, como le habían ordenado. Faldas más cortas, blusas ajustadas y sin sostén la mayoría de los días.

El señor Roberto, su jefe directo (58 años, casado, serio, estricto y muy reservado), empezó a notar los pequeños detalles:

- Cómo el moreno de mantenimiento le rozaba el culo “accidentalmente” en los pasillos.

- Cómo mi esposa salía del baño con los labios hinchados y el maquillaje corrido después del almuerzo.

- Cómo a veces desaparecía 10-15 minutos con su “amigo” hacia el almacén.

Un jueves por la tarde, a las 5:30 pm, recibió un mensaje interno del jefe:

**Roberto:** N, ven a mi oficina cuando termines lo que estás haciendo. Necesito hablar contigo en privado.

Mi esposa sintió un nudo en el estómago. Le mandó captura del mensaje:

N: Cornudito… creo que el jefe sospecha algo. Me va a llamar la atención… estoy nerviosa pero también mojada.

Entró a la oficina del jefe con la cabeza baja, fingiendo vergüenza. El señor Roberto cerró la puerta con llave, bajó las persianas y se sentó en su sillón, mirándola con seriedad.

R: N llevo varias semanas observando. No soy idiota. Te he visto coqueteando abiertamente con el chico de mantenimiento y con un tu compañerl del área de ventas. Desapareces, sales con la ropa desarreglada, con marcas en el cuello… Esto es una empresa seria. No puedo permitir este tipo de comportamiento.

Mi esposa se sonrojó intensamente. Bajó la mirada, mordiéndose el labio. Por primera vez en mucho tiempo sentía verdadera vergüenza de que alguien más (y encima su jefe) supiera lo puta que era.

N: Señor Roberto… yo… lo siento mucho. No sé qué me pasó. Por favor no me despida… haré lo que sea.

El jefe se quedó en silencio unos segundos, mirándola de arriba abajo. Su voz bajó de tono:

R: ¿Lo que sea? Interesante… Porque tengo dos opciones: o te llamo la atención formalmente, pongo un reporte y esto afecta tu permanencia aquí… o encontramos una solución más… discreta. Tú decides.

Mi esposa levantó la mirada, entendiendo perfectamente lo que le estaba proponiendo. El morbo y la vergüenza se mezclaron.

N: ¿Qué… qué solución, señor?

Roberto se recostó en su sillón y habló con calma, pero con autoridad:

R: Quiero formar parte de ese “grupo”. Si vas a ser la puta de la empresa, también vas a ser mi puta. A cambio, mantendré todo en silencio, no habrá reportes y… podemos hablar de beneficios. Un aumento considerable y mejor posición.

Ella fingió dudar unos segundos, pero ambos sabían que ya había decidido.

N: ¿Cuánto aumento, señor? Y… ¿qué tendría que hacer por usted?

R: Un 30% de aumento inmediato y te paso a un puesto de asistente ejecutiva conmigo… con “horas extras” a cambio este cuerpo es mío cuando yo lo quiera. En mi oficina, en viajes, donde diga. Y quiero que sigas siendo tan puta como eres… pero ahora también para mí.

Mi esposa sintió que se mojaba. Le mandó un audio rápido desde el baño minutos después:

N: (voz baja y excitada) Cornudito… el jefe me confrontó. Sabe que soy puta de los otros dos. Me propuso incluirlo a él también a cambio de silencio y un aumento del 30%. Acepté… ya estoy en su oficina otra vez. Me acaba de ordenar que me quite la tanga y me siente en su escritorio con las piernas abiertas.

El primer encuentro fue intenso.

El señor Roberto resultó ser mucho más dominante y pervertido de lo que aparentaba. Le hizo arrodillarse primero y le folló la boca con calma, agarrándola del cabello, mientras le decía lo zorra casada que era. Luego la puso sobre su escritorio, falda subida hasta la cintura, y la cogió fuerte por el coño.

Pero lo que más me volvió loco fue el final del video que me mandó:

La tenía inclinada sobre el sofá de la oficina, escupió en su culo y, sin avisar ni lubricante, le metió la verga gruesa y venosa directamente en el ano. Seco. Mi esposa ahogó un gemido fuerte contra un cojín.

R: Este culo también es mío ahora. Cada vez que te llame, me vas a dar todo

N: ¡Sí, señor! ¡Ayyy… duele rico! Soy su puta también…

Terminó corriéndose profundo en su culo mientras ella temblaba. Cuando sacó la verga, el ano de mi esposa quedó abierto, rojo y con semen espeso chorreando.

Esa noche llegó a casa tarde. Apenas cerró la puerta se dio la vuelta, se bajó la falda y se inclinó sobre el sofá mostrándome todo.

N: Ven, cornudito… el jefe ya me marcó. Me dio anal seco y se corrió adentro. Me aumentó el sueldo y ahora soy oficialmente su asistente… con derechos ilimitados sobre mi cuerpo.

Me arrodillé y empecé a limpiar su coño y su culo recién follados mientras ella me acariciaba el pelo y me contaba cada detalle con voz suave y cruel.

N: Mañana tengo mi primera “reunión privada” de una hora con él después del almuerzo… ¿Quieres que te mande todo en vivo, mi amor?

-Al día siguiente.

Mi esposa se preparó con cuidado. Falda lápiz negra muy ajustada y corta, blusa blanca ajustada sin sostén (los pezones se marcaban perfectamente), tacones altos y, tal como prometió… sin tanga ni nada debajo.

N: Sin nada, cornudito 😈 Hoy soy propiedad del jefe. Te voy a mandar todo.

Apenas llegó al trabajo, a las 8:15 am, me mandó el primer mensaje:

N: Ya estoy en la oficina del jefe. Le llevé café… me incliné mucho sobre el escritorio y le mostré que no traigo tanga. Se le puso dura al instante. Me dijo que cierre la puerta.

Recibí una foto era ella sentada en el escritorio del jefe con las piernas abiertas, la falda subida

A las 9:40 am llegó un video corto:

Mi esposa de rodillas bajo el escritorio del jefe, chupándole la verga lentamente mientras él atendía una llamada importante. Se escuchaba su voz grave hablando de presupuestos mientras ella lo mamaba con devoción, mirándolo a los ojos.

Después de que el jefe se corrió en su boca, pasó algo que lo cambió todo.

Mientras mi esposa todavía estaba de rodillas limpiándole la verga con la lengua, el señor Roberto le acarició el cabello y preguntó con curiosidad:

R: dime la verdad. ¿Estás casada?

Ella dudó un segundo, pero el morbo y la sumisión pudieron más. Levantó la mirada con la verga todavía semi-dura rozándole los labios y respondió:

N: Sí, señor… estoy casada.

El jefe se quedó mirándola fijamente, claramente sorprendido y excitado. Su verga dio un respingo en la boca de mi esposa.

R: ¿Y tu marido sabe que estás aquí, arrodillada, tragándote la verga de tu jefe?

N: (con voz baja y puta) Sí, señor… Él lo sabe todo. Es cornudo. Le encanta que me usen… Me manda venir así para usted y me obliga a mandarle pruebas de todo.

El señor Roberto soltó una risa grave, mezcla de sorpresa y lujuria pura. La agarró más fuerte del cabello y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.

R: Joder… entonces eres una esposa casada y consentida. Una verdadera puta cornuda. Eso cambia todo. A partir de ahora no solo vas a ser mi puta en la oficina… vas a ser mi puta casada. Quiero que tu marido sepa exactamente cómo te destruyo.

Ese descubrimiento lo encendió mucho más. El resto del día fue más intenso y humillante.

A la hora del almuerzo, en el video largo de 18 minutos que me mandó:

El señor Roberto la tenía montada en su sillón, pero ahora le hablaba con más autoridad y desprecio excitado:

R: Así que tu marido es un cornudito que te manda a trabajar sin tanga para que te folle tu jefe… Qué patético y qué rico. Dile que te estoy usando como la zorra casada que eres.

La levantó, la puso boca abajo sobre el escritorio y le metió dos dedos en el culo antes de penetrarla anal seco otra vez, más fuerte que antes.

R: ¿Tu marido también limpia mi semen de tu culo, puta casada?

N: (gimiendo entre dolor y placer) Sí, señor… siempre lo limpia todo…

El jefe se corrió profundo en su ano mientras repetía lo mucho que le excitaba saber que era una esposa cornuda.

Durante la tarde la humilló aún más: la hizo grabar un audio corto (que luego me reenvió) donde ella, con la falda subida y el semen chorreando, decía mirando a cámara:

N: Cornudito… el jefe ya sabe que estoy casada y que eres cornudo. Le encanta. Dice que ahora me va a usar más fuerte sabiendo que mi marido lo aprueba.

A las 5:50 pm, el último video del día:

Ella a cuatro patas sobre la alfombra, el jefe follándola fuerte por el coño mientras la agarraba del cabello como a una perra.

R: Mañana te quiero de nuevo con tu falda corta

Terminó corriéndose otra vez adentro de ella con un gruñido largo y satisfecho.

Cuando mi esposa llegó a casa esa noche, casi a las 8 pm, traía la cara cansada pero con una sonrisa de pura satisfacción sexual. Cerró la puerta, se dio la vuelta sin decir nada, se inclinó sobre el respaldo del sofá y se levantó la falda.

Su coño y su ano estaban rojos, hinchados y completamente cubiertos de semen seco y fresco. Le chorreaba por los muslos.

N: Todo el día siendo la puta del jefe, cornudito… y ahora sabe que estoy casada y que eres cornudo. Se puso muchísimo más cachondo. Me cogió cuatro veces, más fuerte que nunca. Ven… limpia a tu esposa bien usada.

Me arrodillé detrás de ella y empecé a lamer todo el semen del señor Roberto mientras ella gemía y me contaba cada detalle con voz excitada.

Después de terminar de limpiar y que fuera mi turno de usarla me dijo:

Cornudito Roberto me propuso algo me dijo que quería que lo acompañará a una reunión serán solo dos días ....

Pronto subiré la continuación

Solo les recuerdo que esto paso hace un mes aproximadamente

reddit.com
u/Tiny_Tennis_6826 — 11 days ago

Mi esposa puta de su jefe P1

​

Habían pasado casi tres semanas desde que el moreno de mantenimiento había convertido a mi esposa en “la puta del turno”. Pero las cosas se habían enfriado: su amigo del trabajo seguía de vacaciones con su esposa e hijos, y el moreno estaba metido en varios proyectos de mantenimiento en otras sucursales, por lo que apenas la había visto un par de veces rápidas en el almacén.

N: Cornudito… estoy desesperada 😩

N: Casi no me cogen en el trabajo. Necesito más… pero tengo que ser cuidadosa.

Empezó a vestirse más provocadora de todos modos, como le habían ordenado. Faldas más cortas, blusas ajustadas y sin sostén la mayoría de los días.

El señor Roberto, su jefe directo (58 años, casado, serio, estricto y muy reservado), empezó a notar los pequeños detalles:

- Cómo el moreno de mantenimiento le rozaba el culo “accidentalmente” en los pasillos.

- Cómo mi esposa salía del baño con los labios hinchados y el maquillaje corrido después del almuerzo.

- Cómo a veces desaparecía 10-15 minutos con su “amigo” hacia el almacén.

Un jueves por la tarde, a las 5:30 pm, recibió un mensaje interno del jefe:

**Roberto:** N, ven a mi oficina cuando termines lo que estás haciendo. Necesito hablar contigo en privado.

Mi esposa sintió un nudo en el estómago. Le mandó captura del mensaje:

N: Cornudito… creo que el jefe sospecha algo. Me va a llamar la atención… estoy nerviosa pero también mojada.

Entró a la oficina del jefe con la cabeza baja, fingiendo vergüenza. El señor Roberto cerró la puerta con llave, bajó las persianas y se sentó en su sillón, mirándola con seriedad.

R: N llevo varias semanas observando. No soy idiota. Te he visto coqueteando abiertamente con el chico de mantenimiento y con un tu compañerl del área de ventas. Desapareces, sales con la ropa desarreglada, con marcas en el cuello… Esto es una empresa seria. No puedo permitir este tipo de comportamiento.

Mi esposa se sonrojó intensamente. Bajó la mirada, mordiéndose el labio. Por primera vez en mucho tiempo sentía verdadera vergüenza de que alguien más (y encima su jefe) supiera lo puta que era.

N: Señor Roberto… yo… lo siento mucho. No sé qué me pasó. Por favor no me despida… haré lo que sea.

El jefe se quedó en silencio unos segundos, mirándola de arriba abajo. Su voz bajó de tono:

R: ¿Lo que sea? Interesante… Porque tengo dos opciones: o te llamo la atención formalmente, pongo un reporte y esto afecta tu permanencia aquí… o encontramos una solución más… discreta. Tú decides.

Mi esposa levantó la mirada, entendiendo perfectamente lo que le estaba proponiendo. El morbo y la vergüenza se mezclaron.

N: ¿Qué… qué solución, señor?

Roberto se recostó en su sillón y habló con calma, pero con autoridad:

R: Quiero formar parte de ese “grupo”. Si vas a ser la puta de la empresa, también vas a ser mi puta. A cambio, mantendré todo en silencio, no habrá reportes y… podemos hablar de beneficios. Un aumento considerable y mejor posición.

Ella fingió dudar unos segundos, pero ambos sabían que ya había decidido.

N: ¿Cuánto aumento, señor? Y… ¿qué tendría que hacer por usted?

R: Un 30% de aumento inmediato y te paso a un puesto de asistente ejecutiva conmigo… con “horas extras” a cambio este cuerpo es mío cuando yo lo quiera. En mi oficina, en viajes, donde diga. Y quiero que sigas siendo tan puta como eres… pero ahora también para mí.

Mi esposa sintió que se mojaba. Le mandó un audio rápido desde el baño minutos después:

N: (voz baja y excitada) Cornudito… el jefe me confrontó. Sabe que soy puta de los otros dos. Me propuso incluirlo a él también a cambio de silencio y un aumento del 30%. Acepté… ya estoy en su oficina otra vez. Me acaba de ordenar que me quite la tanga y me siente en su escritorio con las piernas abiertas.

El primer encuentro fue intenso.

El señor Roberto resultó ser mucho más dominante y pervertido de lo que aparentaba. Le hizo arrodillarse primero y le folló la boca con calma, agarrándola del cabello, mientras le decía lo zorra casada que era. Luego la puso sobre su escritorio, falda subida hasta la cintura, y la cogió fuerte por el coño.

Pero lo que más me volvió loco fue el final del video que me mandó:

La tenía inclinada sobre el sofá de la oficina, escupió en su culo y, sin avisar ni lubricante, le metió la verga gruesa y venosa directamente en el ano. Seco. Mi esposa ahogó un gemido fuerte contra un cojín.

R: Este culo también es mío ahora. Cada vez que te llame, me vas a dar todo

N: ¡Sí, señor! ¡Ayyy… duele rico! Soy su puta también…

Terminó corriéndose profundo en su culo mientras ella temblaba. Cuando sacó la verga, el ano de mi esposa quedó abierto, rojo y con semen espeso chorreando.

Esa noche llegó a casa tarde. Apenas cerró la puerta se dio la vuelta, se bajó la falda y se inclinó sobre el sofá mostrándome todo.

N: Ven, cornudito… el jefe ya me marcó. Me dio anal seco y se corrió adentro. Me aumentó el sueldo y ahora soy oficialmente su asistente… con derechos ilimitados sobre mi cuerpo.

Me arrodillé y empecé a limpiar su coño y su culo recién follados mientras ella me acariciaba el pelo y me contaba cada detalle con voz suave y cruel.

N: Mañana tengo mi primera “reunión privada” de una hora con él después del almuerzo… ¿Quieres que te mande todo en vivo, mi amor?

-Al día siguiente.

Mi esposa se preparó con cuidado. Falda lápiz negra muy ajustada y corta, blusa blanca ajustada sin sostén (los pezones se marcaban perfectamente), tacones altos y, tal como prometió… sin tanga ni nada debajo.

N: Sin nada, cornudito 😈 Hoy soy propiedad del jefe. Te voy a mandar todo.

Apenas llegó al trabajo, a las 8:15 am, me mandó el primer mensaje:

N: Ya estoy en la oficina del jefe. Le llevé café… me incliné mucho sobre el escritorio y le mostré que no traigo tanga. Se le puso dura al instante. Me dijo que cierre la puerta.

Recibí una foto era ella sentada en el escritorio del jefe con las piernas abiertas, la falda subida

A las 9:40 am llegó un video corto:

Mi esposa de rodillas bajo el escritorio del jefe, chupándole la verga lentamente mientras él atendía una llamada importante. Se escuchaba su voz grave hablando de presupuestos mientras ella lo mamaba con devoción, mirándolo a los ojos.

Después de que el jefe se corrió en su boca, pasó algo que lo cambió todo.

Mientras mi esposa todavía estaba de rodillas limpiándole la verga con la lengua, el señor Roberto le acarició el cabello y preguntó con curiosidad:

R: dime la verdad. ¿Estás casada?

Ella dudó un segundo, pero el morbo y la sumisión pudieron más. Levantó la mirada con la verga todavía semi-dura rozándole los labios y respondió:

N: Sí, señor… estoy casada.

El jefe se quedó mirándola fijamente, claramente sorprendido y excitado. Su verga dio un respingo en la boca de mi esposa.

R: ¿Y tu marido sabe que estás aquí, arrodillada, tragándote la verga de tu jefe?

N: (con voz baja y puta) Sí, señor… Él lo sabe todo. Es cornudo. Le encanta que me usen… Me manda venir así para usted y me obliga a mandarle pruebas de todo.

El señor Roberto soltó una risa grave, mezcla de sorpresa y lujuria pura. La agarró más fuerte del cabello y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.

R: Joder… entonces eres una esposa casada y consentida. Una verdadera puta cornuda. Eso cambia todo. A partir de ahora no solo vas a ser mi puta en la oficina… vas a ser mi puta casada. Quiero que tu marido sepa exactamente cómo te destruyo.

Ese descubrimiento lo encendió mucho más. El resto del día fue más intenso y humillante.

A la hora del almuerzo, en el video largo de 18 minutos que me mandó:

El señor Roberto la tenía montada en su sillón, pero ahora le hablaba con más autoridad y desprecio excitado:

R: Así que tu marido es un cornudito que te manda a trabajar sin tanga para que te folle tu jefe… Qué patético y qué rico. Dile que te estoy usando como la zorra casada que eres.

La levantó, la puso boca abajo sobre el escritorio y le metió dos dedos en el culo antes de penetrarla anal seco otra vez, más fuerte que antes.

R: ¿Tu marido también limpia mi semen de tu culo, puta casada?

N: (gimiendo entre dolor y placer) Sí, señor… siempre lo limpia todo…

El jefe se corrió profundo en su ano mientras repetía lo mucho que le excitaba saber que era una esposa cornuda.

Durante la tarde la humilló aún más: la hizo grabar un audio corto (que luego me reenvió) donde ella, con la falda subida y el semen chorreando, decía mirando a cámara:

N: Cornudito… el jefe ya sabe que estoy casada y que eres cornudo. Le encanta. Dice que ahora me va a usar más fuerte sabiendo que mi marido lo aprueba.

A las 5:50 pm, el último video del día:

Ella a cuatro patas sobre la alfombra, el jefe follándola fuerte por el coño mientras la agarraba del cabello como a una perra.

R: Mañana te quiero de nuevo con tu falda corta

Terminó corriéndose otra vez adentro de ella con un gruñido largo y satisfecho.

Cuando mi esposa llegó a casa esa noche, casi a las 8 pm, traía la cara cansada pero con una sonrisa de pura satisfacción sexual. Cerró la puerta, se dio la vuelta sin decir nada, se inclinó sobre el respaldo del sofá y se levantó la falda.

Su coño y su ano estaban rojos, hinchados y completamente cubiertos de semen seco y fresco. Le chorreaba por los muslos.

N: Todo el día siendo la puta del jefe, cornudito… y ahora sabe que estoy casada y que eres cornudo. Se puso muchísimo más cachondo. Me cogió cuatro veces, más fuerte que nunca. Ven… limpia a tu esposa bien usada.

Me arrodillé detrás de ella y empecé a lamer todo el semen del señor Roberto mientras ella gemía y me contaba cada detalle con voz excitada.

Después de terminar de limpiar y que fuera mi turno de usarla me dijo:

Cornudito Roberto me propuso algo me dijo que quería que lo acompañará a una reunión serán solo dos días ....

Pronto subiré la continuación

Solo les recuerdo que esto paso hace un mes aproximadamente

reddit.com
u/Tiny_Tennis_6826 — 11 days ago

Mi esposa puta de su jefe P1

​

Habían pasado casi tres semanas desde que el moreno de mantenimiento había convertido a mi esposa en “la puta del turno”. Pero las cosas se habían enfriado: su amigo del trabajo seguía de vacaciones con su esposa e hijos, y el moreno estaba metido en varios proyectos de mantenimiento en otras sucursales, por lo que apenas la había visto un par de veces rápidas en el almacén.

N: Cornudito… estoy desesperada 😩

N: Casi no me cogen en el trabajo. Necesito más… pero tengo que ser cuidadosa.

Empezó a vestirse más provocadora de todos modos, como le habían ordenado. Faldas más cortas, blusas ajustadas y sin sostén la mayoría de los días.

El señor Roberto, su jefe directo (58 años, casado, serio, estricto y muy reservado), empezó a notar los pequeños detalles:

- Cómo el moreno de mantenimiento le rozaba el culo “accidentalmente” en los pasillos.

- Cómo mi esposa salía del baño con los labios hinchados y el maquillaje corrido después del almuerzo.

- Cómo a veces desaparecía 10-15 minutos con su “amigo” hacia el almacén.

Un jueves por la tarde, a las 5:30 pm, recibió un mensaje interno del jefe:

**Roberto:** N, ven a mi oficina cuando termines lo que estás haciendo. Necesito hablar contigo en privado.

Mi esposa sintió un nudo en el estómago. Le mandó captura del mensaje:

N: Cornudito… creo que el jefe sospecha algo. Me va a llamar la atención… estoy nerviosa pero también mojada.

Entró a la oficina del jefe con la cabeza baja, fingiendo vergüenza. El señor Roberto cerró la puerta con llave, bajó las persianas y se sentó en su sillón, mirándola con seriedad.

R: N llevo varias semanas observando. No soy idiota. Te he visto coqueteando abiertamente con el chico de mantenimiento y con un tu compañerl del área de ventas. Desapareces, sales con la ropa desarreglada, con marcas en el cuello… Esto es una empresa seria. No puedo permitir este tipo de comportamiento.

Mi esposa se sonrojó intensamente. Bajó la mirada, mordiéndose el labio. Por primera vez en mucho tiempo sentía verdadera vergüenza de que alguien más (y encima su jefe) supiera lo puta que era.

N: Señor Roberto… yo… lo siento mucho. No sé qué me pasó. Por favor no me despida… haré lo que sea.

El jefe se quedó en silencio unos segundos, mirándola de arriba abajo. Su voz bajó de tono:

R: ¿Lo que sea? Interesante… Porque tengo dos opciones: o te llamo la atención formalmente, pongo un reporte y esto afecta tu permanencia aquí… o encontramos una solución más… discreta. Tú decides.

Mi esposa levantó la mirada, entendiendo perfectamente lo que le estaba proponiendo. El morbo y la vergüenza se mezclaron.

N: ¿Qué… qué solución, señor?

Roberto se recostó en su sillón y habló con calma, pero con autoridad:

R: Quiero formar parte de ese “grupo”. Si vas a ser la puta de la empresa, también vas a ser mi puta. A cambio, mantendré todo en silencio, no habrá reportes y… podemos hablar de beneficios. Un aumento considerable y mejor posición.

Ella fingió dudar unos segundos, pero ambos sabían que ya había decidido.

N: ¿Cuánto aumento, señor? Y… ¿qué tendría que hacer por usted?

R: Un 30% de aumento inmediato y te paso a un puesto de asistente ejecutiva conmigo… con “horas extras” a cambio este cuerpo es mío cuando yo lo quiera. En mi oficina, en viajes, donde diga. Y quiero que sigas siendo tan puta como eres… pero ahora también para mí.

Mi esposa sintió que se mojaba. Le mandó un audio rápido desde el baño minutos después:

N: (voz baja y excitada) Cornudito… el jefe me confrontó. Sabe que soy puta de los otros dos. Me propuso incluirlo a él también a cambio de silencio y un aumento del 30%. Acepté… ya estoy en su oficina otra vez. Me acaba de ordenar que me quite la tanga y me siente en su escritorio con las piernas abiertas.

El primer encuentro fue intenso.

El señor Roberto resultó ser mucho más dominante y pervertido de lo que aparentaba. Le hizo arrodillarse primero y le folló la boca con calma, agarrándola del cabello, mientras le decía lo zorra casada que era. Luego la puso sobre su escritorio, falda subida hasta la cintura, y la cogió fuerte por el coño.

Pero lo que más me volvió loco fue el final del video que me mandó:

La tenía inclinada sobre el sofá de la oficina, escupió en su culo y, sin avisar ni lubricante, le metió la verga gruesa y venosa directamente en el ano. Seco. Mi esposa ahogó un gemido fuerte contra un cojín.

R: Este culo también es mío ahora. Cada vez que te llame, me vas a dar todo

N: ¡Sí, señor! ¡Ayyy… duele rico! Soy su puta también…

Terminó corriéndose profundo en su culo mientras ella temblaba. Cuando sacó la verga, el ano de mi esposa quedó abierto, rojo y con semen espeso chorreando.

Esa noche llegó a casa tarde. Apenas cerró la puerta se dio la vuelta, se bajó la falda y se inclinó sobre el sofá mostrándome todo.

N: Ven, cornudito… el jefe ya me marcó. Me dio anal seco y se corrió adentro. Me aumentó el sueldo y ahora soy oficialmente su asistente… con derechos ilimitados sobre mi cuerpo.

Me arrodillé y empecé a limpiar su coño y su culo recién follados mientras ella me acariciaba el pelo y me contaba cada detalle con voz suave y cruel.

N: Mañana tengo mi primera “reunión privada” de una hora con él después del almuerzo… ¿Quieres que te mande todo en vivo, mi amor?

-Al día siguiente.

Mi esposa se preparó con cuidado. Falda lápiz negra muy ajustada y corta, blusa blanca ajustada sin sostén (los pezones se marcaban perfectamente), tacones altos y, tal como prometió… sin tanga ni nada debajo.

N: Sin nada, cornudito 😈 Hoy soy propiedad del jefe. Te voy a mandar todo.

Apenas llegó al trabajo, a las 8:15 am, me mandó el primer mensaje:

N: Ya estoy en la oficina del jefe. Le llevé café… me incliné mucho sobre el escritorio y le mostré que no traigo tanga. Se le puso dura al instante. Me dijo que cierre la puerta.

Recibí una foto era ella sentada en el escritorio del jefe con las piernas abiertas, la falda subida

A las 9:40 am llegó un video corto:

Mi esposa de rodillas bajo el escritorio del jefe, chupándole la verga lentamente mientras él atendía una llamada importante. Se escuchaba su voz grave hablando de presupuestos mientras ella lo mamaba con devoción, mirándolo a los ojos.

Después de que el jefe se corrió en su boca, pasó algo que lo cambió todo.

Mientras mi esposa todavía estaba de rodillas limpiándole la verga con la lengua, el señor Roberto le acarició el cabello y preguntó con curiosidad:

R: dime la verdad. ¿Estás casada?

Ella dudó un segundo, pero el morbo y la sumisión pudieron más. Levantó la mirada con la verga todavía semi-dura rozándole los labios y respondió:

N: Sí, señor… estoy casada.

El jefe se quedó mirándola fijamente, claramente sorprendido y excitado. Su verga dio un respingo en la boca de mi esposa.

R: ¿Y tu marido sabe que estás aquí, arrodillada, tragándote la verga de tu jefe?

N: (con voz baja y puta) Sí, señor… Él lo sabe todo. Es cornudo. Le encanta que me usen… Me manda venir así para usted y me obliga a mandarle pruebas de todo.

El señor Roberto soltó una risa grave, mezcla de sorpresa y lujuria pura. La agarró más fuerte del cabello y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.

R: Joder… entonces eres una esposa casada y consentida. Una verdadera puta cornuda. Eso cambia todo. A partir de ahora no solo vas a ser mi puta en la oficina… vas a ser mi puta casada. Quiero que tu marido sepa exactamente cómo te destruyo.

Ese descubrimiento lo encendió mucho más. El resto del día fue más intenso y humillante.

A la hora del almuerzo, en el video largo de 18 minutos que me mandó:

El señor Roberto la tenía montada en su sillón, pero ahora le hablaba con más autoridad y desprecio excitado:

R: Así que tu marido es un cornudito que te manda a trabajar sin tanga para que te folle tu jefe… Qué patético y qué rico. Dile que te estoy usando como la zorra casada que eres.

La levantó, la puso boca abajo sobre el escritorio y le metió dos dedos en el culo antes de penetrarla anal seco otra vez, más fuerte que antes.

R: ¿Tu marido también limpia mi semen de tu culo, puta casada?

N: (gimiendo entre dolor y placer) Sí, señor… siempre lo limpia todo…

El jefe se corrió profundo en su ano mientras repetía lo mucho que le excitaba saber que era una esposa cornuda.

Durante la tarde la humilló aún más: la hizo grabar un audio corto (que luego me reenvió) donde ella, con la falda subida y el semen chorreando, decía mirando a cámara:

N: Cornudito… el jefe ya sabe que estoy casada y que eres cornudo. Le encanta. Dice que ahora me va a usar más fuerte sabiendo que mi marido lo aprueba.

A las 5:50 pm, el último video del día:

Ella a cuatro patas sobre la alfombra, el jefe follándola fuerte por el coño mientras la agarraba del cabello como a una perra.

R: Mañana te quiero de nuevo con tu falda corta

Terminó corriéndose otra vez adentro de ella con un gruñido largo y satisfecho.

Cuando mi esposa llegó a casa esa noche, casi a las 8 pm, traía la cara cansada pero con una sonrisa de pura satisfacción sexual. Cerró la puerta, se dio la vuelta sin decir nada, se inclinó sobre el respaldo del sofá y se levantó la falda.

Su coño y su ano estaban rojos, hinchados y completamente cubiertos de semen seco y fresco. Le chorreaba por los muslos.

N: Todo el día siendo la puta del jefe, cornudito… y ahora sabe que estoy casada y que eres cornudo. Se puso muchísimo más cachondo. Me cogió cuatro veces, más fuerte que nunca. Ven… limpia a tu esposa bien usada.

Me arrodillé detrás de ella y empecé a lamer todo el semen del señor Roberto mientras ella gemía y me contaba cada detalle con voz excitada.

Después de terminar de limpiar y que fuera mi turno de usarla me dijo:

Cornudito Roberto me propuso algo me dijo que quería que lo acompañará a una reunión serán solo dos días ....

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Mí esposa puta de su jefe P1

​

Habían pasado casi tres semanas desde que el moreno de mantenimiento había convertido a mi esposa en “la puta del turno”. Pero las cosas se habían enfriado: su amigo del trabajo seguía de vacaciones con su esposa e hijos, y el moreno estaba metido en varios proyectos de mantenimiento en otras sucursales, por lo que apenas la había visto un par de veces rápidas en el almacén.

N: Cornudito… estoy desesperada 😩

N: Casi no me cogen en el trabajo. Necesito más… pero tengo que ser cuidadosa.

Empezó a vestirse más provocadora de todos modos, como le habían ordenado. Faldas más cortas, blusas ajustadas y sin sostén la mayoría de los días.

El señor Roberto, su jefe directo (58 años, casado, serio, estricto y muy reservado), empezó a notar los pequeños detalles:

- Cómo el moreno de mantenimiento le rozaba el culo “accidentalmente” en los pasillos.

- Cómo mi esposa salía del baño con los labios hinchados y el maquillaje corrido después del almuerzo.

- Cómo a veces desaparecía 10-15 minutos con su “amigo” hacia el almacén.

Un jueves por la tarde, a las 5:30 pm, recibió un mensaje interno del jefe:

**Roberto:** N, ven a mi oficina cuando termines lo que estás haciendo. Necesito hablar contigo en privado.

Mi esposa sintió un nudo en el estómago. Le mandó captura del mensaje:

N: Cornudito… creo que el jefe sospecha algo. Me va a llamar la atención… estoy nerviosa pero también mojada.

Entró a la oficina del jefe con la cabeza baja, fingiendo vergüenza. El señor Roberto cerró la puerta con llave, bajó las persianas y se sentó en su sillón, mirándola con seriedad.

R: N llevo varias semanas observando. No soy idiota. Te he visto coqueteando abiertamente con el chico de mantenimiento y con un tu compañerl del área de ventas. Desapareces, sales con la ropa desarreglada, con marcas en el cuello… Esto es una empresa seria. No puedo permitir este tipo de comportamiento.

Mi esposa se sonrojó intensamente. Bajó la mirada, mordiéndose el labio. Por primera vez en mucho tiempo sentía verdadera vergüenza de que alguien más (y encima su jefe) supiera lo puta que era.

N: Señor Roberto… yo… lo siento mucho. No sé qué me pasó. Por favor no me despida… haré lo que sea.

El jefe se quedó en silencio unos segundos, mirándola de arriba abajo. Su voz bajó de tono:

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N: ¿Qué… qué solución, señor?

Roberto se recostó en su sillón y habló con calma, pero con autoridad:

R: Quiero formar parte de ese “grupo”. Si vas a ser la puta de la empresa, también vas a ser mi puta. A cambio, mantendré todo en silencio, no habrá reportes y… podemos hablar de beneficios. Un aumento considerable y mejor posición.

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Mi esposa sintió que se mojaba. Le mandó un audio rápido desde el baño minutos después:

N: (voz baja y excitada) Cornudito… el jefe me confrontó. Sabe que soy puta de los otros dos. Me propuso incluirlo a él también a cambio de silencio y un aumento del 30%. Acepté… ya estoy en su oficina otra vez. Me acaba de ordenar que me quite la tanga y me siente en su escritorio con las piernas abiertas.

El primer encuentro fue intenso.

El señor Roberto resultó ser mucho más dominante y pervertido de lo que aparentaba. Le hizo arrodillarse primero y le folló la boca con calma, agarrándola del cabello, mientras le decía lo zorra casada que era. Luego la puso sobre su escritorio, falda subida hasta la cintura, y la cogió fuerte por el coño.

Pero lo que más me volvió loco fue el final del video que me mandó:

La tenía inclinada sobre el sofá de la oficina, escupió en su culo y, sin avisar ni lubricante, le metió la verga gruesa y venosa directamente en el ano. Seco. Mi esposa ahogó un gemido fuerte contra un cojín.

R: Este culo también es mío ahora. Cada vez que te llame, me vas a dar todo

N: ¡Sí, señor! ¡Ayyy… duele rico! Soy su puta también…

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Esa noche llegó a casa tarde. Apenas cerró la puerta se dio la vuelta, se bajó la falda y se inclinó sobre el sofá mostrándome todo.

N: Ven, cornudito… el jefe ya me marcó. Me dio anal seco y se corrió adentro. Me aumentó el sueldo y ahora soy oficialmente su asistente… con derechos ilimitados sobre mi cuerpo.

Me arrodillé y empecé a limpiar su coño y su culo recién follados mientras ella me acariciaba el pelo y me contaba cada detalle con voz suave y cruel.

N: Mañana tengo mi primera “reunión privada” de una hora con él después del almuerzo… ¿Quieres que te mande todo en vivo, mi amor?

-Al día siguiente.

Mi esposa se preparó con cuidado. Falda lápiz negra muy ajustada y corta, blusa blanca ajustada sin sostén (los pezones se marcaban perfectamente), tacones altos y, tal como prometió… sin tanga ni nada debajo.

N: Sin nada, cornudito 😈 Hoy soy propiedad del jefe. Te voy a mandar todo.

Apenas llegó al trabajo, a las 8:15 am, me mandó el primer mensaje:

N: Ya estoy en la oficina del jefe. Le llevé café… me incliné mucho sobre el escritorio y le mostré que no traigo tanga. Se le puso dura al instante. Me dijo que cierre la puerta.

Recibí una foto era ella sentada en el escritorio del jefe con las piernas abiertas, la falda subida

A las 9:40 am llegó un video corto:

Mi esposa de rodillas bajo el escritorio del jefe, chupándole la verga lentamente mientras él atendía una llamada importante. Se escuchaba su voz grave hablando de presupuestos mientras ella lo mamaba con devoción, mirándolo a los ojos.

Después de que el jefe se corrió en su boca, pasó algo que lo cambió todo.

Mientras mi esposa todavía estaba de rodillas limpiándole la verga con la lengua, el señor Roberto le acarició el cabello y preguntó con curiosidad:

R: dime la verdad. ¿Estás casada?

Ella dudó un segundo, pero el morbo y la sumisión pudieron más. Levantó la mirada con la verga todavía semi-dura rozándole los labios y respondió:

N: Sí, señor… estoy casada.

El jefe se quedó mirándola fijamente, claramente sorprendido y excitado. Su verga dio un respingo en la boca de mi esposa.

R: ¿Y tu marido sabe que estás aquí, arrodillada, tragándote la verga de tu jefe?

N: (con voz baja y puta) Sí, señor… Él lo sabe todo. Es cornudo. Le encanta que me usen… Me manda venir así para usted y me obliga a mandarle pruebas de todo.

El señor Roberto soltó una risa grave, mezcla de sorpresa y lujuria pura. La agarró más fuerte del cabello y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.

R: Joder… entonces eres una esposa casada y consentida. Una verdadera puta cornuda. Eso cambia todo. A partir de ahora no solo vas a ser mi puta en la oficina… vas a ser mi puta casada. Quiero que tu marido sepa exactamente cómo te destruyo.

Ese descubrimiento lo encendió mucho más. El resto del día fue más intenso y humillante.

A la hora del almuerzo, en el video largo de 18 minutos que me mandó:

El señor Roberto la tenía montada en su sillón, pero ahora le hablaba con más autoridad y desprecio excitado:

R: Así que tu marido es un cornudito que te manda a trabajar sin tanga para que te folle tu jefe… Qué patético y qué rico. Dile que te estoy usando como la zorra casada que eres.

La levantó, la puso boca abajo sobre el escritorio y le metió dos dedos en el culo antes de penetrarla anal seco otra vez, más fuerte que antes.

R: ¿Tu marido también limpia mi semen de tu culo, puta casada?

N: (gimiendo entre dolor y placer) Sí, señor… siempre lo limpia todo…

El jefe se corrió profundo en su ano mientras repetía lo mucho que le excitaba saber que era una esposa cornuda.

Durante la tarde la humilló aún más: la hizo grabar un audio corto (que luego me reenvió) donde ella, con la falda subida y el semen chorreando, decía mirando a cámara:

N: Cornudito… el jefe ya sabe que estoy casada y que eres cornudo. Le encanta. Dice que ahora me va a usar más fuerte sabiendo que mi marido lo aprueba.

A las 5:50 pm, el último video del día:

Ella a cuatro patas sobre la alfombra, el jefe follándola fuerte por el coño mientras la agarraba del cabello como a una perra.

R: Mañana te quiero de nuevo con tu falda corta

Terminó corriéndose otra vez adentro de ella con un gruñido largo y satisfecho.

Cuando mi esposa llegó a casa esa noche, casi a las 8 pm, traía la cara cansada pero con una sonrisa de pura satisfacción sexual. Cerró la puerta, se dio la vuelta sin decir nada, se inclinó sobre el respaldo del sofá y se levantó la falda.

Su coño y su ano estaban rojos, hinchados y completamente cubiertos de semen seco y fresco. Le chorreaba por los muslos.

N: Todo el día siendo la puta del jefe, cornudito… y ahora sabe que estoy casada y que eres cornudo. Se puso muchísimo más cachondo. Me cogió cuatro veces, más fuerte que nunca. Ven… limpia a tu esposa bien usada.

Me arrodillé detrás de ella y empecé a lamer todo el semen del señor Roberto mientras ella gemía y me contaba cada detalle con voz excitada.

Después de terminar de limpiar y que fuera mi turno de usarla me dijo:

Cornudito Roberto me propuso algo me dijo que quería que lo acompañará a una reunión serán solo dos días ....

Pronto subiré la continuación

Solo les recuerdo que esto paso hace un mes aproximadamente

reddit.com
u/Tiny_Tennis_6826 — 11 days ago

Mi esposa puta de su jefe P1

​

Habían pasado casi tres semanas desde que el moreno de mantenimiento había convertido a mi esposa en “la puta del turno”. Pero las cosas se habían enfriado: su amigo del trabajo seguía de vacaciones con su esposa e hijos, y el moreno estaba metido en varios proyectos de mantenimiento en otras sucursales, por lo que apenas la había visto un par de veces rápidas en el almacén.

N: Cornudito… estoy desesperada 😩

N: Casi no me cogen en el trabajo. Necesito más… pero tengo que ser cuidadosa.

Empezó a vestirse más provocadora de todos modos, como le habían ordenado. Faldas más cortas, blusas ajustadas y sin sostén la mayoría de los días.

El señor Roberto, su jefe directo (58 años, casado, serio, estricto y muy reservado), empezó a notar los pequeños detalles:

- Cómo el moreno de mantenimiento le rozaba el culo “accidentalmente” en los pasillos.

- Cómo mi esposa salía del baño con los labios hinchados y el maquillaje corrido después del almuerzo.

- Cómo a veces desaparecía 10-15 minutos con su “amigo” hacia el almacén.

Un jueves por la tarde, a las 5:30 pm, recibió un mensaje interno del jefe:

**Roberto:** N, ven a mi oficina cuando termines lo que estás haciendo. Necesito hablar contigo en privado.

Mi esposa sintió un nudo en el estómago. Le mandó captura del mensaje:

N: Cornudito… creo que el jefe sospecha algo. Me va a llamar la atención… estoy nerviosa pero también mojada.

Entró a la oficina del jefe con la cabeza baja, fingiendo vergüenza. El señor Roberto cerró la puerta con llave, bajó las persianas y se sentó en su sillón, mirándola con seriedad.

R: N llevo varias semanas observando. No soy idiota. Te he visto coqueteando abiertamente con el chico de mantenimiento y con un tu compañerl del área de ventas. Desapareces, sales con la ropa desarreglada, con marcas en el cuello… Esto es una empresa seria. No puedo permitir este tipo de comportamiento.

Mi esposa se sonrojó intensamente. Bajó la mirada, mordiéndose el labio. Por primera vez en mucho tiempo sentía verdadera vergüenza de que alguien más (y encima su jefe) supiera lo puta que era.

N: Señor Roberto… yo… lo siento mucho. No sé qué me pasó. Por favor no me despida… haré lo que sea.

El jefe se quedó en silencio unos segundos, mirándola de arriba abajo. Su voz bajó de tono:

R: ¿Lo que sea? Interesante… Porque tengo dos opciones: o te llamo la atención formalmente, pongo un reporte y esto afecta tu permanencia aquí… o encontramos una solución más… discreta. Tú decides.

Mi esposa levantó la mirada, entendiendo perfectamente lo que le estaba proponiendo. El morbo y la vergüenza se mezclaron.

N: ¿Qué… qué solución, señor?

Roberto se recostó en su sillón y habló con calma, pero con autoridad:

R: Quiero formar parte de ese “grupo”. Si vas a ser la puta de la empresa, también vas a ser mi puta. A cambio, mantendré todo en silencio, no habrá reportes y… podemos hablar de beneficios. Un aumento considerable y mejor posición.

Ella fingió dudar unos segundos, pero ambos sabían que ya había decidido.

N: ¿Cuánto aumento, señor? Y… ¿qué tendría que hacer por usted?

R: Un 30% de aumento inmediato y te paso a un puesto de asistente ejecutiva conmigo… con “horas extras” a cambio este cuerpo es mío cuando yo lo quiera. En mi oficina, en viajes, donde diga. Y quiero que sigas siendo tan puta como eres… pero ahora también para mí.

Mi esposa sintió que se mojaba. Le mandó un audio rápido desde el baño minutos después:

N: (voz baja y excitada) Cornudito… el jefe me confrontó. Sabe que soy puta de los otros dos. Me propuso incluirlo a él también a cambio de silencio y un aumento del 30%. Acepté… ya estoy en su oficina otra vez. Me acaba de ordenar que me quite la tanga y me siente en su escritorio con las piernas abiertas.

El primer encuentro fue intenso.

El señor Roberto resultó ser mucho más dominante y pervertido de lo que aparentaba. Le hizo arrodillarse primero y le folló la boca con calma, agarrándola del cabello, mientras le decía lo zorra casada que era. Luego la puso sobre su escritorio, falda subida hasta la cintura, y la cogió fuerte por el coño.

Pero lo que más me volvió loco fue el final del video que me mandó:

La tenía inclinada sobre el sofá de la oficina, escupió en su culo y, sin avisar ni lubricante, le metió la verga gruesa y venosa directamente en el ano. Seco. Mi esposa ahogó un gemido fuerte contra un cojín.

R: Este culo también es mío ahora. Cada vez que te llame, me vas a dar todo

N: ¡Sí, señor! ¡Ayyy… duele rico! Soy su puta también…

Terminó corriéndose profundo en su culo mientras ella temblaba. Cuando sacó la verga, el ano de mi esposa quedó abierto, rojo y con semen espeso chorreando.

Esa noche llegó a casa tarde. Apenas cerró la puerta se dio la vuelta, se bajó la falda y se inclinó sobre el sofá mostrándome todo.

N: Ven, cornudito… el jefe ya me marcó. Me dio anal seco y se corrió adentro. Me aumentó el sueldo y ahora soy oficialmente su asistente… con derechos ilimitados sobre mi cuerpo.

Me arrodillé y empecé a limpiar su coño y su culo recién follados mientras ella me acariciaba el pelo y me contaba cada detalle con voz suave y cruel.

N: Mañana tengo mi primera “reunión privada” de una hora con él después del almuerzo… ¿Quieres que te mande todo en vivo, mi amor?

-Al día siguiente.

Mi esposa se preparó con cuidado. Falda lápiz negra muy ajustada y corta, blusa blanca ajustada sin sostén (los pezones se marcaban perfectamente), tacones altos y, tal como prometió… sin tanga ni nada debajo.

N: Sin nada, cornudito 😈 Hoy soy propiedad del jefe. Te voy a mandar todo.

Apenas llegó al trabajo, a las 8:15 am, me mandó el primer mensaje:

N: Ya estoy en la oficina del jefe. Le llevé café… me incliné mucho sobre el escritorio y le mostré que no traigo tanga. Se le puso dura al instante. Me dijo que cierre la puerta.

Recibí una foto era ella sentada en el escritorio del jefe con las piernas abiertas, la falda subida

A las 9:40 am llegó un video corto:

Mi esposa de rodillas bajo el escritorio del jefe, chupándole la verga lentamente mientras él atendía una llamada importante. Se escuchaba su voz grave hablando de presupuestos mientras ella lo mamaba con devoción, mirándolo a los ojos.

Después de que el jefe se corrió en su boca, pasó algo que lo cambió todo.

Mientras mi esposa todavía estaba de rodillas limpiándole la verga con la lengua, el señor Roberto le acarició el cabello y preguntó con curiosidad:

R: dime la verdad. ¿Estás casada?

Ella dudó un segundo, pero el morbo y la sumisión pudieron más. Levantó la mirada con la verga todavía semi-dura rozándole los labios y respondió:

N: Sí, señor… estoy casada.

El jefe se quedó mirándola fijamente, claramente sorprendido y excitado. Su verga dio un respingo en la boca de mi esposa.

R: ¿Y tu marido sabe que estás aquí, arrodillada, tragándote la verga de tu jefe?

N: (con voz baja y puta) Sí, señor… Él lo sabe todo. Es cornudo. Le encanta que me usen… Me manda venir así para usted y me obliga a mandarle pruebas de todo.

El señor Roberto soltó una risa grave, mezcla de sorpresa y lujuria pura. La agarró más fuerte del cabello y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.

R: Joder… entonces eres una esposa casada y consentida. Una verdadera puta cornuda. Eso cambia todo. A partir de ahora no solo vas a ser mi puta en la oficina… vas a ser mi puta casada. Quiero que tu marido sepa exactamente cómo te destruyo.

Ese descubrimiento lo encendió mucho más. El resto del día fue más intenso y humillante.

A la hora del almuerzo, en el video largo de 18 minutos que me mandó:

El señor Roberto la tenía montada en su sillón, pero ahora le hablaba con más autoridad y desprecio excitado:

R: Así que tu marido es un cornudito que te manda a trabajar sin tanga para que te folle tu jefe… Qué patético y qué rico. Dile que te estoy usando como la zorra casada que eres.

La levantó, la puso boca abajo sobre el escritorio y le metió dos dedos en el culo antes de penetrarla anal seco otra vez, más fuerte que antes.

R: ¿Tu marido también limpia mi semen de tu culo, puta casada?

N: (gimiendo entre dolor y placer) Sí, señor… siempre lo limpia todo…

El jefe se corrió profundo en su ano mientras repetía lo mucho que le excitaba saber que era una esposa cornuda.

Durante la tarde la humilló aún más: la hizo grabar un audio corto (que luego me reenvió) donde ella, con la falda subida y el semen chorreando, decía mirando a cámara:

N: Cornudito… el jefe ya sabe que estoy casada y que eres cornudo. Le encanta. Dice que ahora me va a usar más fuerte sabiendo que mi marido lo aprueba.

A las 5:50 pm, el último video del día:

Ella a cuatro patas sobre la alfombra, el jefe follándola fuerte por el coño mientras la agarraba del cabello como a una perra.

R: Mañana te quiero de nuevo con tu falda corta

Terminó corriéndose otra vez adentro de ella con un gruñido largo y satisfecho.

Cuando mi esposa llegó a casa esa noche, casi a las 8 pm, traía la cara cansada pero con una sonrisa de pura satisfacción sexual. Cerró la puerta, se dio la vuelta sin decir nada, se inclinó sobre el respaldo del sofá y se levantó la falda.

Su coño y su ano estaban rojos, hinchados y completamente cubiertos de semen seco y fresco. Le chorreaba por los muslos.

N: Todo el día siendo la puta del jefe, cornudito… y ahora sabe que estoy casada y que eres cornudo. Se puso muchísimo más cachondo. Me cogió cuatro veces, más fuerte que nunca. Ven… limpia a tu esposa bien usada.

Me arrodillé detrás de ella y empecé a lamer todo el semen del señor Roberto mientras ella gemía y me contaba cada detalle con voz excitada.

Después de terminar de limpiar y que fuera mi turno de usarla me dijo:

Cornudito Roberto me propuso algo me dijo que quería que lo acompañará a una reunión serán solo dos días ....

Pronto subiré la continuación

Solo les recuerdo que esto paso hace un mes aproximadamente

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u/Tiny_Tennis_6826 — 11 days ago

Mi esposa puta de su jefe P1

​

Habían pasado casi tres semanas desde que el moreno de mantenimiento había convertido a mi esposa en “la puta del turno”. Pero las cosas se habían enfriado: su amigo del trabajo seguía de vacaciones con su esposa e hijos, y el moreno estaba metido en varios proyectos de mantenimiento en otras sucursales, por lo que apenas la había visto un par de veces rápidas en el almacén.

N: Cornudito… estoy desesperada 😩

N: Casi no me cogen en el trabajo. Necesito más… pero tengo que ser cuidadosa.

Empezó a vestirse más provocadora de todos modos, como le habían ordenado. Faldas más cortas, blusas ajustadas y sin sostén la mayoría de los días.

El señor Roberto, su jefe directo (58 años, casado, serio, estricto y muy reservado), empezó a notar los pequeños detalles:

- Cómo el moreno de mantenimiento le rozaba el culo “accidentalmente” en los pasillos.

- Cómo mi esposa salía del baño con los labios hinchados y el maquillaje corrido después del almuerzo.

- Cómo a veces desaparecía 10-15 minutos con su “amigo” hacia el almacén.

Un jueves por la tarde, a las 5:30 pm, recibió un mensaje interno del jefe:

**Roberto:** N, ven a mi oficina cuando termines lo que estás haciendo. Necesito hablar contigo en privado.

Mi esposa sintió un nudo en el estómago. Le mandó captura del mensaje:

N: Cornudito… creo que el jefe sospecha algo. Me va a llamar la atención… estoy nerviosa pero también mojada.

Entró a la oficina del jefe con la cabeza baja, fingiendo vergüenza. El señor Roberto cerró la puerta con llave, bajó las persianas y se sentó en su sillón, mirándola con seriedad.

R: N llevo varias semanas observando. No soy idiota. Te he visto coqueteando abiertamente con el chico de mantenimiento y con un tu compañerl del área de ventas. Desapareces, sales con la ropa desarreglada, con marcas en el cuello… Esto es una empresa seria. No puedo permitir este tipo de comportamiento.

Mi esposa se sonrojó intensamente. Bajó la mirada, mordiéndose el labio. Por primera vez en mucho tiempo sentía verdadera vergüenza de que alguien más (y encima su jefe) supiera lo puta que era.

N: Señor Roberto… yo… lo siento mucho. No sé qué me pasó. Por favor no me despida… haré lo que sea.

El jefe se quedó en silencio unos segundos, mirándola de arriba abajo. Su voz bajó de tono:

R: ¿Lo que sea? Interesante… Porque tengo dos opciones: o te llamo la atención formalmente, pongo un reporte y esto afecta tu permanencia aquí… o encontramos una solución más… discreta. Tú decides.

Mi esposa levantó la mirada, entendiendo perfectamente lo que le estaba proponiendo. El morbo y la vergüenza se mezclaron.

N: ¿Qué… qué solución, señor?

Roberto se recostó en su sillón y habló con calma, pero con autoridad:

R: Quiero formar parte de ese “grupo”. Si vas a ser la puta de la empresa, también vas a ser mi puta. A cambio, mantendré todo en silencio, no habrá reportes y… podemos hablar de beneficios. Un aumento considerable y mejor posición.

Ella fingió dudar unos segundos, pero ambos sabían que ya había decidido.

N: ¿Cuánto aumento, señor? Y… ¿qué tendría que hacer por usted?

R: Un 30% de aumento inmediato y te paso a un puesto de asistente ejecutiva conmigo… con “horas extras” a cambio este cuerpo es mío cuando yo lo quiera. En mi oficina, en viajes, donde diga. Y quiero que sigas siendo tan puta como eres… pero ahora también para mí.

Mi esposa sintió que se mojaba. Le mandó un audio rápido desde el baño minutos después:

N: (voz baja y excitada) Cornudito… el jefe me confrontó. Sabe que soy puta de los otros dos. Me propuso incluirlo a él también a cambio de silencio y un aumento del 30%. Acepté… ya estoy en su oficina otra vez. Me acaba de ordenar que me quite la tanga y me siente en su escritorio con las piernas abiertas.

El primer encuentro fue intenso.

El señor Roberto resultó ser mucho más dominante y pervertido de lo que aparentaba. Le hizo arrodillarse primero y le folló la boca con calma, agarrándola del cabello, mientras le decía lo zorra casada que era. Luego la puso sobre su escritorio, falda subida hasta la cintura, y la cogió fuerte por el coño.

Pero lo que más me volvió loco fue el final del video que me mandó:

La tenía inclinada sobre el sofá de la oficina, escupió en su culo y, sin avisar ni lubricante, le metió la verga gruesa y venosa directamente en el ano. Seco. Mi esposa ahogó un gemido fuerte contra un cojín.

R: Este culo también es mío ahora. Cada vez que te llame, me vas a dar todo

N: ¡Sí, señor! ¡Ayyy… duele rico! Soy su puta también…

Terminó corriéndose profundo en su culo mientras ella temblaba. Cuando sacó la verga, el ano de mi esposa quedó abierto, rojo y con semen espeso chorreando.

Esa noche llegó a casa tarde. Apenas cerró la puerta se dio la vuelta, se bajó la falda y se inclinó sobre el sofá mostrándome todo.

N: Ven, cornudito… el jefe ya me marcó. Me dio anal seco y se corrió adentro. Me aumentó el sueldo y ahora soy oficialmente su asistente… con derechos ilimitados sobre mi cuerpo.

Me arrodillé y empecé a limpiar su coño y su culo recién follados mientras ella me acariciaba el pelo y me contaba cada detalle con voz suave y cruel.

N: Mañana tengo mi primera “reunión privada” de una hora con él después del almuerzo… ¿Quieres que te mande todo en vivo, mi amor?

-Al día siguiente.

Mi esposa se preparó con cuidado. Falda lápiz negra muy ajustada y corta, blusa blanca ajustada sin sostén (los pezones se marcaban perfectamente), tacones altos y, tal como prometió… sin tanga ni nada debajo.

N: Sin nada, cornudito 😈 Hoy soy propiedad del jefe. Te voy a mandar todo.

Apenas llegó al trabajo, a las 8:15 am, me mandó el primer mensaje:

N: Ya estoy en la oficina del jefe. Le llevé café… me incliné mucho sobre el escritorio y le mostré que no traigo tanga. Se le puso dura al instante. Me dijo que cierre la puerta.

Recibí una foto era ella sentada en el escritorio del jefe con las piernas abiertas, la falda subida

A las 9:40 am llegó un video corto:

Mi esposa de rodillas bajo el escritorio del jefe, chupándole la verga lentamente mientras él atendía una llamada importante. Se escuchaba su voz grave hablando de presupuestos mientras ella lo mamaba con devoción, mirándolo a los ojos.

Después de que el jefe se corrió en su boca, pasó algo que lo cambió todo.

Mientras mi esposa todavía estaba de rodillas limpiándole la verga con la lengua, el señor Roberto le acarició el cabello y preguntó con curiosidad:

R: dime la verdad. ¿Estás casada?

Ella dudó un segundo, pero el morbo y la sumisión pudieron más. Levantó la mirada con la verga todavía semi-dura rozándole los labios y respondió:

N: Sí, señor… estoy casada.

El jefe se quedó mirándola fijamente, claramente sorprendido y excitado. Su verga dio un respingo en la boca de mi esposa.

R: ¿Y tu marido sabe que estás aquí, arrodillada, tragándote la verga de tu jefe?

N: (con voz baja y puta) Sí, señor… Él lo sabe todo. Es cornudo. Le encanta que me usen… Me manda venir así para usted y me obliga a mandarle pruebas de todo.

El señor Roberto soltó una risa grave, mezcla de sorpresa y lujuria pura. La agarró más fuerte del cabello y le metió la verga hasta el fondo de la garganta.

R: Joder… entonces eres una esposa casada y consentida. Una verdadera puta cornuda. Eso cambia todo. A partir de ahora no solo vas a ser mi puta en la oficina… vas a ser mi puta casada. Quiero que tu marido sepa exactamente cómo te destruyo.

Ese descubrimiento lo encendió mucho más. El resto del día fue más intenso y humillante.

A la hora del almuerzo, en el video largo de 18 minutos que me mandó:

El señor Roberto la tenía montada en su sillón, pero ahora le hablaba con más autoridad y desprecio excitado:

R: Así que tu marido es un cornudito que te manda a trabajar sin tanga para que te folle tu jefe… Qué patético y qué rico. Dile que te estoy usando como la zorra casada que eres.

La levantó, la puso boca abajo sobre el escritorio y le metió dos dedos en el culo antes de penetrarla anal seco otra vez, más fuerte que antes.

R: ¿Tu marido también limpia mi semen de tu culo, puta casada?

N: (gimiendo entre dolor y placer) Sí, señor… siempre lo limpia todo…

El jefe se corrió profundo en su ano mientras repetía lo mucho que le excitaba saber que era una esposa cornuda.

Durante la tarde la humilló aún más: la hizo grabar un audio corto (que luego me reenvió) donde ella, con la falda subida y el semen chorreando, decía mirando a cámara:

N: Cornudito… el jefe ya sabe que estoy casada y que eres cornudo. Le encanta. Dice que ahora me va a usar más fuerte sabiendo que mi marido lo aprueba.

A las 5:50 pm, el último video del día:

Ella a cuatro patas sobre la alfombra, el jefe follándola fuerte por el coño mientras la agarraba del cabello como a una perra.

R: Mañana te quiero de nuevo con tu falda corta

Terminó corriéndose otra vez adentro de ella con un gruñido largo y satisfecho.

Cuando mi esposa llegó a casa esa noche, casi a las 8 pm, traía la cara cansada pero con una sonrisa de pura satisfacción sexual. Cerró la puerta, se dio la vuelta sin decir nada, se inclinó sobre el respaldo del sofá y se levantó la falda.

Su coño y su ano estaban rojos, hinchados y completamente cubiertos de semen seco y fresco. Le chorreaba por los muslos.

N: Todo el día siendo la puta del jefe, cornudito… y ahora sabe que estoy casada y que eres cornudo. Se puso muchísimo más cachondo. Me cogió cuatro veces, más fuerte que nunca. Ven… limpia a tu esposa bien usada.

Me arrodillé detrás de ella y empecé a lamer todo el semen del señor Roberto mientras ella gemía y me contaba cada detalle con voz excitada.

Después de terminar de limpiar y que fuera mi turno de usarla me dijo:

Cornudito Roberto me propuso algo me dijo que quería que lo acompañará a una reunión serán solo dos días ....

Pronto subiré la continuación

Solo les recuerdo que esto paso hace un mes aproximadamente

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Habían pasado seis días desde aquella noche en la que vi (a través de fotos y videos) cómo dos hombres destrozaban a mi esposa y luego la limpié personalmente cuando regresó destrozada y llena de semen.

Ella había cumplido su palabra: les dijo a los dos que necesitaba descansar unos días. Pero yo sabía que no iba a durar mucho. Cada noche, mientras follábamos, ella me susurraba al oído cosas como:

N: “extraño tener dos vergas adentro” o “me pregunto si mi amigo del trabajo ya le contó a alguien más lo puta que soy” Los celos me carcomían pero mi verga respondía traicioneramente cada vez.

Era miércoles por la tarde. Yo estaba en mi turno de noche y ella en el suyo diurno. Alrededor de las 4:30 pm recibí un mensaje que me cambió el día:

N: Cornudito… pasó algo en el trabajo hoy 😈

No me mandó foto de inmediato. Solo ese mensaje. Mi verga se puso dura al instante y los celos me apretaron el estómago le respondí rápido:

Y: ¿Qué pasó? Cuéntame

Esperé casi veinte minutos hasta que llegó su respuesta. Esta vez sí mandó fotos.

La primera era una selfie de ella en el baño del trabajo: el maquillaje un poco corrido, los labios hinchados y un chupetón fresco en el cuello que intentaba cubrir con el cabello. La segunda foto era más explícita: su tanga bajada hasta las rodillas, el coño rojo e hinchado, con semen espeso goteando por sus muslos y un hilo blanco que todavía salía lentamente de adentro.

N: Mi amigo me cogió en el almacén después del almuerzo fue rápido pero rico

Me puso contra la pared, me subió la falda y me la metió sin condón hasta que se vino adentro. Pero no estábamos solos… alguien nos vio.

Sentí un golpe de celos tan fuerte que casi se me cae el teléfono. Le escribí temblando:

Y: ¿Quién? ¿Qué pasó?

N: El nuevo de mantenimiento, el moreno alto que llegó hace un mes. Nos vio cuando mi amigo me estaba llenando. Se quedó ahí parado mirándonos. Cuando mi amigo terminó y se subió el pantalón, el moreno solo sonrió y dijo:

M: Tranquilos, no diré nada pero quiero mi parte también si no, le cuento a todos lo puta que eres en el trabajo

Me quedé helado. Mi esposa estaba siendo chantajeada con su propia infidelidad… y yo estaba en el trabajo con la verga dura como piedra.

N: Le dije que lo pensaría pero la verdad me excitó que nos viera me miró todo el tiempo mientras me cogían. Creo que tiene verga grande, se le marcaba en el pantalón. ¿Qué hago, cornudito? ¿Dejo que me coja también para que no diga nada?

Los celos me estaban matando. Otro hombre más. Alguien del trabajo que ahora sabía que mi esposa era una puta. Y ella parecía más excitada que preocupada.

Y: ¿Tú quieres hacerlo?

N: Un poco me da morbo que me esté chantajeando. Además, si lo hago, puedo seguir cogiendo con mi amigo sin miedo a que nos descubran pero solo si tú estás de acuerdo, mi amor. No quiero hacer nada sin que mi cornudito lo sepa.

Me masturbé rápidamente en el baño del trabajo mientras le respondía:

Y: Hazlo pero quiero detalles fotos video todo

N: Eres el mejor cornudo del mundo 😘 Esta tarde, cuando salga, le voy a decir que sí y te mando evidencia.

El resto de mi turno fue una tortura. No dejaba de imaginar a ese moreno alto cogiéndose a mi esposa en algún rincón del trabajo, sabiendo que la estaba usando para guardar el secreto.

A las 7:20 pm, cuando ya estaba por terminar mi jornada, llegaron más mensajes.

Primero una foto: mi esposa de rodillas en lo que parecía el mismo almacén, con la verga del moreno en la boca. Era gruesa, oscura y larga. Ella tenía los ojos hacia arriba, mirándolo mientras se la metía profundo.

Segundo mensaje de voz: su voz entrecortada, casi susurrando:

N: Cornudito ya me está cogiendo me tiene contra unas cajas es más grande que mi amigo me llega más profundo ahhh me está diciendo que soy una puta casada y que desde hoy soy de los tres

Luego una foto tomada desde arriba: ella inclinada sobre unas cajas, falda subida, tanga a un lado, y la verga gruesa del moreno entrando y saliendo de su coño. Se veía cómo sus jugos y el semen anterior la hacían brillar.

El último mensaje llegó casi a las 8 pm:

N:Ya terminó me llenó el coño otra vez. Me dijo que le gustó mucho y que quiere repetirlo pronto. También me dijo que si quiero seguir cogiendo con mi amigo sin problemas, tengo que dejar que él también me coja cuando quiera. Dice que ahora soy “la puta del turno” y que me va a usar cada vez que se le antoje. ¿Estás muy celoso, mi amor?

Me quedé mirando la pantalla con el corazón latiendo fuerte. Otro hombre más. Y este no solo quería un polvo rápido: quería acceso libre. Quería convertir a mi esposa en su puta personal en el trabajo para guardar silencio.

Y: Mucho… pero dime todo. ¿Qué más te dijo?¿Que te hizo?

Ella tardó unos minutos en contestar. Cuando lo hizo, llegó un audio de voz. Su tono era bajo, excitado y un poco culpable:

N: Cornudito después de llenarme, mientras yo todavía estaba inclinada sobre las cajas con su semen chorreando por mis piernas, me agarró del cabello y me dijo al oído: ‘Si quieres que nadie sepa que eres una zorra casada que se deja coger en el almacén, vas a tener que portarte bien. Cada vez que yo quiera, me vas a dar ese coño. En el baño, en el carro, donde sea. Y si te portas muy puta conmigo, tal vez deje que sigas cogiendo con tu otro amigo también’. Me excitó tanto que solo pude gemir y decirle que sí… que iba a ser buena.”

Sentí una mezcla brutal de celos y excitación. Mi esposa estaba siendo chantajeada sexualmente en su trabajo y, en vez de molestarse, parecía estar disfrutándolo.

Cuando llegué a casa esa noche, ella me esperaba en la sala con una sonrisa traviesa. Se había cambiado, pero todavía traía la falda del trabajo. Apenas cerré la puerta, se levantó la falda y me mostró su coño: seguía hinchado y con restos visibles de semen.

N: Ven, cornudito… limpia lo que el nuevo me dejó. Hoy fui una puta en el trabajo por segunda vez y ahora tengo que seguir siéndolo para que no hable.

Me arrodillé y empecé a lamerla mientras ella me contaba más detalles. Su voz era suave y cruel:

N: Me dijo que mañana quiere cogerme otra vez. En el baño de hombres, durante el descanso de la tarde. Me ordenó que no traiga tanga al trabajo de ahora en adelante… que quiere acceso fácil. También me dijo que le gusta que las mujeres casadas sean provocadoras… que me vista más puta en el trabajo faldas más cortas, blusas más escotadas, sin sostén cuando él lo pida.

Al día siguiente, mi esposa decidió subir el nivel.

Por la mañana, antes de salir, me mostró lo que iba a usar: una falda negra ajustada bastante más corta de lo normal (apenas le cubría la mitad del muslo), una blusa blanca semi-transparente sin brasier (se le marcaban perfectamente los pezones) y tacones altos. Se veía provocadora, como una secretaria caliente de película porno.

N:Hoy voy a ser más puta en el trabajo, tal como él quiere me dijo mientras se pintaba los labios de rojo intenso Quiero que el nuevo vea que estoy dispuesta. Y mi amigo del trabajo también va a notar el cambio… seguro se pone celoso.

Durante el día recibí varios mensajes que me volvieron loco:

A las 11:30 am:

N: Ya me vio el nuevo. Me miró el culo todo el tiempo en la reunión. Me mandó un mensaje diciéndome que le gusta cómo me vestí hoy y que me espere en el baño de hombres a las 3 pm. Sin tanga, como me ordenó.

A las 2:45 pm:

N: Mi amigo del trabajo ya se dio cuenta del cambio. Me preguntó si estoy loca. Le conté lo del chantaje y se rio… dijo que mientras él también pueda cogerme, no le importa compartir. Creo que los dos se están poniendo de acuerdo.

A las 3:20 pm llegó el primer video del día.

Era corto y grabado con el celular en el baño de hombres. Mi esposa estaba inclinada sobre el lavabo, falda subida hasta la cintura, sin tanga. El moreno alto la estaba cogiendo por detrás con embestidas fuertes y rápidas. Se escuchaba el sonido húmedo de su coño siendo follado y la voz grave del hombre:

M: Así, puta… aprieta esa verga. Si no quieres que todos sepan que te coges en el trabajo, vas a tener que darme este coño todos los días que yo quiera.

Ella gemía bajito, intentando no hacer ruido:

N:Sí… cuando quieras… soy tu puta ahora

El video terminaba con él corriéndose adentro con un gruñido y sacando la verga para que se viera el semen saliendo de ella.

A las 5:10 pm, otro mensaje:

N:Mi amigo también me cogió rápido en el almacén. Dice que le excita que ahora sea puta para los dos. Me hizo chupársela hasta que se vino en mi boca. Tuve que tragarme todo para no mancharme la blusa. Hoy estoy siendo una zorra completa en el trabajo, cornudito… y me encanta el morbo.

Cuando llegué a casa esa noche, ella estaba esperándome en la cama, completamente desnuda, con el cuerpo lleno de marcas frescas: chupetones en las tetas, huellas de manos en las nalgas y el coño visiblemente usado y abierto.

Se abrió de piernas sin decir nada y me miró con ojos brillantes.

N:Hoy me cogieron dos veces en el trabajo… uno por chantaje y el otro porque ya sabe que soy fácil. El nuevo me dijo que mañana quiere que me ponga una falda aún más corta y que le mande una foto de mi coño sin tanga cada mañana antes de entrar. ¿Qué opinas, mi cornudito? ¿Dejo que siga usándome así… cada vez que se le antoje?

Me arrodillé entre sus piernas, con la verga dura como piedra y los celos ardiendo en el pecho, y empecé a limpiarla con la lengua mientras ella gemía suavemente.

Y:Sigue… murmuré entre lamidas. Sé tan puta como quieras en el trabajo

Ella sonrió, satisfecha, y puso una mano en mi cabeza, empujándome más profundo.

N:Buen chico… entonces mañana voy a seguir siendo su puta

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u/Tiny_Tennis_6826 — 1 month ago