Image 1 — Cuando era chico, ser virgen me convertía en el blanco perfecto de todas las burlas. En el colegio, en el equipo de fútbol, incluso entre los pocos amigos que tenía
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Cuando era chico, ser virgen me convertía en el blanco perfecto de todas las burlas. En el colegio, en el equipo de fútbol, incluso entre los pocos amigos que tenía

Cuando era chico, ser virgen me convertía en el blanco perfecto de todas las burlas. En el colegio, en el equipo de fútbol, incluso entre los pocos amigos que tenía, la palabra “perdedor” me perseguía como una sombra. “¿Todavía virgen a los diecisiete?”, “Fracasado”, “Nadie te quiere”. Cada comentario se clavaba más profundo que el anterior. Yo solo quería pasar desapercibido, pero mi cuerpo flaco, mi voz que aún no terminaba de cambiar y esa inocencia que no sabía cómo perder me marcaban como el eterno perdedor.

Todo cambió cuando llegó la segunda pubertad.

No fue gradual. Fue un terremoto. En cuestión de meses mi cuerpo se reescribió por completo. Los hombros se suavizaron, la cintura se estrechó y mis caderas explotaron en curvas que nadie —ni siquiera yo— esperaba. El pecho creció pesado, redondo, imposible de esconder. La piel se volvió más suave, el cabello se cortó corto y negro, y de pronto el espejo me devolvía el rostro de una mujer que parecía salida de un sueño prohibido. Me desperté un día con este cuerpo de diosa… y con la misma virginidad intacta que antes me avergonzaba.

Ahora, de pie en el baño de mi departamento, frente al espejo grande que refleja la ducha de vidrio y el lavabo de mármol blanco, me miro y casi no me reconozco. Llevo un top blanco de cuello halter que apenas contiene mis senos, el escote profundo formando un pliegue suave entre ellos. Mis manos tiran del dobladillo hacia abajo, intentando cubrir un poco más de piel, aunque sé que es inútil. El legging color salmón se pega a mis caderas anchas, a mis muslos gruesos y a esa curva pronunciada de mi trasero que hace que cualquiera se detenga a mirar. Los aros grandes plateados brillan en mis orejas. El cabello corto, casi rapado a los lados, enmarca un rostro de labios carnosos y mirada serena.

Bajo el legging, entre mis muslos, está lo que realmente me convierte en un trofeo.

Mi vagina.

Intacta. Virgen. Apretada. Nunca ha sido penetrada. Nunca ha sentido el calor de un pene abriéndola, estirándola, llenándola. Los labios externos están suaves y carnosos, apenas asomando un poco cuando me agacho o cuando el legging se marca demasiado. El clítoris se hincha con facilidad cuando me toco, y el interior… el interior sigue cerrado, estrecho, húmedo solo cuando yo lo decido. A veces, por las noches, deslizo un dedo entre mis pliegues solo para recordar que todavía nadie ha estado ahí. Siento la resistencia de mi himen, esa fina membrana que aún no se ha roto, y me muerdo el labio. Es mío. Solo mío.

La gente se sorprende. Cuando digo que soy virgen, sus ojos bajan inmediatamente a mi pecho, a mi cintura, a la forma en que el legging marca cada curva… y luego imaginan lo que hay entre mis piernas. “¿En serio?”, preguntan, como si mi cuerpo de pecado no pudiera coincidir con esa palabra. Algunos se ríen incrédulos. Otros se quedan callados, mirándome con una mezcla de deseo y respeto. Porque ahora ser virgen no me hace perdedora. Me convierte en un trofeo. Un premio intacto envuelto en la envoltura más tentadora que la naturaleza (o la segunda pubertad) pudo crear.

A veces me pregunto si el universo tenía un sentido del humor cruel. Me dio el cuerpo que todos desean —senos pesados, caderas anchas, un trasero redondo y firmemente marcado por el legging— y me dejó con una vagina virgen, caliente y sin usar. Ya no es vergüenza. Es poder. Es el secreto que guardo mientras camino por la calle y siento las miradas. Es la razón por la que algunos hombres se ponen nerviosos cuando descubren que nadie ha tocado este cuerpo todavía… que nadie ha empujado dentro de mí, que nadie ha sentido cómo mi vagina se aprieta alrededor de ellos por primera vez.

Esta noche, frente al espejo, me observo otra vez. Tiro un poco más del top blanco, sintiendo el peso de mis senos contra la tela. El legging se estira sobre mis caderas. Bajo una mano y la deslizo por encima de la tela, presionando suavemente contra mi montículo, sintiendo el calor de mi vagina a través de la tela. Sonrío, apenas.

Cuando era chico, ser virgen me hacía fracasado.

Ahora que soy chica… ser virgen me hace un verdadero trofeo.

Y esta vagina de diosa de pecado… todavía espera a quien se atreva a reclamarla, a romperla, a llenarla por primera vez.

u/International_Bee_77 — 7 days ago
▲ 20 r/GenderSwapAI+3 crossposts

Eres una dama, compórtate como tal.

Eres una dama, compórtate como tal.

Eso me dice mi mamá todos los días…!

Todavía recuerdo el día en que todo cambió. Después de mi segunda pubertad, mi cuerpo dejó de ser el de un chico delgado y se transformó en algo que ni siquiera reconocía. Las caderas se ensancharon, el pecho creció hasta volverse pesado y redondo, la cintura se afinó y la voz se suavizó. Mi madre, lejos de asustarse, lo tomó como una señal divina. Desde entonces, decidíó que yo ya no era su hijo, sino su “dama”.

Cada mañana es el mismo ritual. Entra a mi habitación sin llamar, abre el armario y elige. Hoy fue un top beige ajustadísimo, de tirantes finos, que empuja mis pechos hacia arriba hasta que el escote parece una provocación constante. Abajo, una falda midi de color rosa terroso, toda fruncida, que se pega a mis caderas y muslos como una segunda piel. “Levantate”, ordena. Me obliga a sentarme frente al espejo mientras me maquilla con manos firmes: labios rosados, un toque de rubor, pestañas alargadas. Luego me pasa los aros grandes y el collarcito dorado. Al final, me entrega los tacones beige de tiras. “Camina derecha. Una dama no se arrastra”.

Me quejo, siempre me quejo.

—Mamá, esto es ridículo. Soy un tu hijo… o al menos lo era.

Ella ni siquiera levanta la vista.

—Eres una señorita ahora. Compórtate como tal.

Y listo. No hay discusión.

Hoy me hizo posar en la sala, junto a las grandes ventanas que dan al jardín. Los tacones hacen un clic-clic suave sobre el piso. La falda se arruga con cada paso, marcando la curva de mis caderas de una forma que me hace sentir expuesta. El top no deja nada a la imaginación; siento el peso de mi pecho con cada respiración. Miro mi reflejo en el cristal de la puerta corredera: cabello corto y negro, labios pintados, cuerpo curvilíneo, y esos zapatos que me obligan a arquear la espalda. Parezco exactamente la imagen que ella quiere: una mujer elegante, voluptuosa, “femenina”.

A veces me rebelo. Intento ponerme pantalones o una camiseta holgada. Ella los esconde. Si insisto, me mira con esa expresión fría y repite la frase como un mantra:

—Eres una dama. Compórtate como tal.

Y termina ganando. Me obliga a arreglarme completo, a usar ropa escotada, faldas cortas o vestidos ceñidos, y siempre tacones. “Una dama no sale a la calle como un muchacho descuidado”, dice.

Esta tarde, mientras ella hablaba por teléfono en la cocina, me quedé mirando mi reflejo otra vez. Los aros grandes brillaban, el top beige tensaba la tela sobre mis senos, la falda fruncida abrazaba cada centímetro de mis caderas y muslos. Los tacones me hacían ver más alta, más… distinta. Por un segundo sentí una extraña mezcla de vergüenza y algo más caliente, algo que no quiero nombrar. Cerré los ojos y susurré para mí misma:

“… eres una dama. Compórtate como tal…”

Mi madre apareció en el umbral, sonriendo con satisfacción.

—Perfecta. Ahora sí te ves como corresponde. Vamos a la terraza. Quiero que te vean los vecinos.

Yo solo asentí, sintiendo cómo los tacones marcaban el ritmo de mis pasos y cómo la falda se movía con cada movimiento de mis caderas. Ya no peleo tanto. Es más fácil obedecer. Después de todo, ella tiene razón en una cosa: mi cuerpo ya no es el de un chico. Y mientras ella elija mi ropa, me obligue a maquillarme y me obligue a caminar en tacones, yo seguiré siendo exactamente lo que ella quiere que sea.

Una dama.

Aunque por dentro todavía grite.

u/International_Bee_77 — 7 days ago
▲ 27 r/GenderSwapAI+5 crossposts

Se supone que esto era un castigo, abuela… Transformarme en mujer por mi “comportamiento machista”. Ja. Mira esta curva, este cuerpo, esta mirada. Si esto es un castigo, entonces yo soy la que está ganando

​

Se supone que esto es un castigo, abuela.

¿En serio? ¿Transformarme en mujer solo porque dije un par de comentarios machistas? Qué original.

Me miré al espejo esta mañana y casi me río. Este cuerpo… estas caderas anchas, esta cintura estrecha, estos pechos pesados que apenas caben en este body beige. El cabello corto, la cara suave, los labios carnosos… todo diseñado para llamar la atención. Y lo peor (o lo mejor) es que me siento bien. Demasiado bien.

Cuando salí de la habitación y te vi, abuela, te miré de arriba abajo con esa misma arrogancia que tanto te molestaba cuando era hombre.

—Se supone que esto es un castigo, ¿verdad? —dije, cruzándome de brazos bajo el pecho, empujándolos hacia arriba a propósito—. Ja. Yo puedo sacarle provecho a esto.

Caminé despacio, sintiendo cómo el material se pegaba a cada curva. Cada paso hacía que mis caderas se balancearan solas. Me detuve frente a ti, sonriendo de lado.

—Puedes convertir a un hombre en mujer… pero no puedes convertir a una mujer arrogante en una sumisa. Así que gracias por el cuerpo, abuela. Ahora voy a usarlo exactamente como me dé la gana.

Y salí de la habitación sin esperar respuesta, sabiendo perfectamente que ya había ganado.

u/International_Bee_77 — 9 days ago
▲ 26 r/GenderSwapAI+4 crossposts

La esposa de algún hombre.

​

Hace unos años yo era un chico normal. Estaba a punto de graduarme de la universidad, con planes claros, una novia que me quería y un futuro que parecía estable. Todo cambió una mañana cualquiera, cuando me desperté con fiebre, dolor en el pecho y una sensación extraña que no sabía explicar. Los médicos no encontraron nada al principio. Luego llegó el diagnóstico: segunda pubertad. Un trastorno raro, irreversible. Mi cuerpo había decidido reescribirse.

En pocas semanas los cambios se aceleraron. Mis hombros se estrecharon, la cintura se marcó, las caderas se ensancharon y el pecho empezó a hincharse hasta volverse pesado e imposible de ocultar. La voz se suavizó. El vello facial desapareció. Y abajo… todo se reorganizó de una forma que ya no podía ignorar. Mi exnovia no lo soportó. Me dejó una nota y se fue. “Esto no es lo que firmé”, decía. No la culpo. Yo tampoco había firmado nada.

Al principio solo usaba sus cosas por necesidad: una camiseta holgada, un sujetador que encontré en el cajón, un par de leggings que ya no me quedaban tan mal. Después empecé a comprar. Primero ropa interior suave, luego blusas, faldas, zapatos de tacón bajo. Cada prenda me hacía sentir un poco más… correcta. Como si el cuerpo nuevo y la ropa nueva estuvieran hablando el mismo idioma. Al cabo de unos meses ya no había vuelta atrás. Acepté el espejo. Acepté el nombre nuevo. Acepté que la persona que miraba desde el otro lado del cristal era una mujer.

Vivir como chica no fue solo ropa. Fue aprender a caminar distinto, a hablar distinto, a mirarme con otros ojos. Fue dejar de pelear contra lo que el cuerpo quería y empezar a disfrutarlo

Cuando por fin me miré completa, sentí una calma que no había conocido en años.

Empecé a salir. Al principio con miedo, después con curiosidad, después con ganas. Conocí hombres. Algunos solo querían el cuerpo nuevo. Otros querían algo más. Uno se quedó. Nos conocimos en un bar, hablamos hasta las tres de la mañana, y al cabo de un año ya no podíamos imaginar la vida el uno sin el otro. Nos casamos en una ceremonia pequeña, sin grandes discursos, solo con la certeza de que esto era real.

Ahora es de noche. Estoy en la cocina de nuestra casa, con el delantal puesto sobre un babydoll de encaje verde oscuro que me marca la cintura y deja ver demasiado. El cabello corto me enmarca la cara. Llevo aretes grandes y los labios pintados. Sobre la tabla de cortar hay un cuchillo y algo de cena a medio preparar. El olor a ajo y cebolla llena el aire. Él debería llegar en cualquier momento.

A veces todavía pienso en el chico que se graduaba, el que tenía planes claros y una novia que se fue. Ese chico ya no existe. En su lugar estoy yo: esposa, mujer, alguien que espera a su marido con la cena a medio hacer y el corazón tranquilo. La segunda pubertad no me dio opciones. Me dio otra vida. Y esta, aunque empezó con miedo, terminó siendo exactamente la que necesitaba.

u/International_Bee_77 — 9 days ago
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Segunda pubertad

Habia pasado un mes exactamente y al mírame en el espejo apenas me reconocí.

Al principio pensé que era mi imaginación. Pero cuanto más me observaba, más evidente resultaba: mi cuerpo estaba diferente.

No había ocurrido de un día para otro. Durante las semanas anteriores había notado pequeños cambios que había preferido ignorar. La ropa comenzaba a quedarme distinta, mi silueta estaba cambiando y algunas partes de mi cuerpo parecían estar siguiendo un patrón que no podía explicar.

Entonces apareció la teoría que jamás habría considerado posible.

Una segunda pubertad.

Pero no una segunda pubertad normal.

Según la explicación que encontré, algunas características genéticas podían permanecer inactivas durante años, como si estuvieran esperando una señal para manifestarse. En mi caso, aquella genética dormida parecía haberse despertado de golpe.

Y una vez activada, no estaba siguiendo el desarrollo que había experimentado durante mi adolescencia.

Mi cuerpo estaba tomando otro camino. Como si un interruptor se hubiera encendido, dando la instrucción de reconfigurar mi anatomia

Cada semana aparecía un cambio nuevo. La cintura se definía, las caderas adquirían una forma diferente y mi silueta comenzaba a transformarse de una manera que jamás había imaginado.

Era desconcertante mirarme al espejo y reconocer todavía mi rostro, mi cabello y mis gestos, mientras el resto de mi apariencia parecía pertenecer a una versión de mí que nunca había conocido.

Lo peor era no saber dónde terminaría.

¿Había sido un cambio provocado por algo?

¿O aquella versión de mí siempre había estado escondida en mi ADN?

Quizá la genética no estaba creando algo nuevo.

Quizá simplemente estaba despertando algo que siempre había estado ahí.

Y mientras los cambios continuaban, una idea comenzó a darme vueltas en la cabeza:

Tal vez aquella no era mi segunda pubertad.

Tal vez era la primera vez que mi cuerpo estaba siguiendo las instrucciones que realmente llevaba escritas en su código genético.

Y si eso era cierto...

¿qué más estaba esperando despertar?

u/International_Bee_77 — 10 days ago

El espécimen perfecto!... Cuando me uní al experimento del profesor Sánchez, solo quería convertirme en el espécimen perfecto.

​

Me ofrecí como voluntario porque prometían optimizar el cuerpo humano para la supervivencia y la reproducción. El suero que me inyectaron comenzó a actuar en pocas horas. Primero sentí un calor intenso en las caderas. Se ensancharon de forma brutal, redondeadas, pesadas y anchas, con esa curva pronunciada que baja desde la cintura hasta el muslo. Están hechas para parir con facilidad, anchas y potentes, diseñadas para sostener un embarazo y facilitar el parto natural. Luego llegaron los pechos: crecieron pesados, firmes y enormes, redondos y altos, con un escote profundo que se marca incluso bajo la tela más ajustada. Están rellenos, pesados al caminar, listos para producir leche en abundancia. Mi cintura se estreció de forma dramática mientras el resto de mi cuerpo se volvía exuberante: un vientre plano que resalta aún más la amplitud de las caderas, un trasero prominente, redondo y alto, que se proyecta hacia atrás con cada paso.

Mirándome ahora en el espejo del baño, apenas reconozco al hombre que fui. Lo unico de que me.queda de ello es el El cabello corto que enmarca un rostro que se suavizó por completo: pómulos más altos, labios carnosos y brillantes, ojos almendrados con una mirada intensa. La piel quedó lisa y tersa. Llevo este vestido rosa ceñido, de tirantes finos, que se pega a cada centímetro de mi nuevo cuerpo. La tela acentúa el volumen de mis pechos, que se desbordan ligeramente por arriba, y marca la curva profunda de mi cintura antes de abrirse sobre esas caderas anchas y generosas. El tejido se tensa sobre mi trasero, dibujando su forma redonda y pesada.

Soy el espécimen perfecto para la reproducción… solo que en su versión femenina.

No quería esto. Quería fuerza, resistencia, músculos duros y un cuerpo que pudiera soportar cualquier cosa. En cambio, me dieron caderas anchas y pesadas, hechas expresamente para el parto, curvas que se abren desde una cintura ridículamente estrecha y que se balancean con cada paso que doy. Me dieron pechos grandes, firmes y pesados, diseñados para producir leche en abundancia, un peso constante que tira de mi pecho cada vez que me muevo y que la tela rosa del vestido apenas consigue contener.

Y entre esas piernas… me dieron una vagina. Húmeda, sensible, completamente femenina. Una ranura suave y caliente que ahora late con una necesidad que no pedí. Cada día siento cómo mi libido sexual crece sin control, cómo esa nueva parte de mí se humedece con solo pensar en lo que este cuerpo fue creado para hacer. El roce de la tela del mis panties contra mis labios inferiores se vuelve casi insoportable, y a veces tengo que apretar las piernas con fuerza para calmar el pulso insistente que nace ahí abajo.

El profesor dijo que era un éxito absoluto. Yo solo sé que ahora existo para procrear, convertida en la hembra ideal que nunca pedí ser… y que, a pesar de toda mi resistencia, mi propio cuerpo ya no me deja olvidar. Cada día mi deseo crece más.

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 11 r/GenderSwapAI+4 crossposts

El espécimen perfecto!...

Cuando me uní al experimento del profesor Sánchez, solo quería convertirme en el espécimen perfecto.

Me ofrecí como voluntario porque prometían optimizar el cuerpo humano para la supervivencia y la reproducción. El suero que me inyectaron comenzó a actuar en pocas horas. Primero sentí un calor intenso en las caderas. Se ensancharon de forma brutal, redondeadas, pesadas y anchas, con esa curva pronunciada que baja desde la cintura hasta el muslo. Están hechas para parir con facilidad, anchas y potentes, diseñadas para sostener un embarazo y facilitar el parto natural. Luego llegaron los pechos: crecieron pesados, firmes y enormes, redondos y altos, con un escote profundo que se marca incluso bajo la tela más ajustada. Están rellenos, pesados al caminar, listos para producir leche en abundancia. Mi cintura se estreció de forma dramática mientras el resto de mi cuerpo se volvía exuberante: un vientre plano que resalta aún más la amplitud de las caderas, un trasero prominente, redondo y alto, que se proyecta hacia atrás con cada paso.

Mirándome ahora en el espejo del baño, apenas reconozco al hombre que fui. Lo unico de que me.queda de ello es el El cabello corto que enmarca un rostro que se suavizó por completo: pómulos más altos, labios carnosos y brillantes, ojos almendrados con una mirada intensa. La piel quedó lisa y tersa. Llevo este vestido rosa ceñido, de tirantes finos, que se pega a cada centímetro de mi nuevo cuerpo. La tela acentúa el volumen de mis pechos, que se desbordan ligeramente por arriba, y marca la curva profunda de mi cintura antes de abrirse sobre esas caderas anchas y generosas. El tejido se tensa sobre mi trasero, dibujando su forma redonda y pesada.

Soy el espécimen perfecto para la reproducción… solo que en su versión femenina.

No quería esto. Quería fuerza, resistencia, músculos duros y un cuerpo que pudiera soportar cualquier cosa. En cambio, me dieron caderas anchas y pesadas, hechas expresamente para el parto, curvas que se abren desde una cintura ridículamente estrecha y que se balancean con cada paso que doy. Me dieron pechos grandes, firmes y pesados, diseñados para producir leche en abundancia, un peso constante que tira de mi pecho cada vez que me muevo y que la tela rosa del vestido apenas consigue contener.

Y entre esas piernas… me dieron una vagina. Húmeda, sensible, completamente femenina. Una ranura suave y caliente que ahora late con una necesidad que no pedí. Cada día siento cómo mi libido sexual crece sin control, cómo esa nueva parte de mí se humedece con solo pensar en lo que este cuerpo fue creado para hacer. El roce de la tela del mis panties contra mis labios inferiores se vuelve casi insoportable, y a veces tengo que apretar las piernas con fuerza para calmar el pulso insistente que nace ahí abajo.

El profesor dijo que era un éxito absoluto. Yo solo sé que ahora existo para procrear, convertida en la hembra ideal que nunca pedí ser… y que, a pesar de toda mi resistencia, mi propio cuerpo ya no me deja olvidar. Cada día mi deseo crece más.

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 20 r/GenderSwapAI+3 crossposts

Antes era el rechazado… esta noche tengo una cita

Tal vez me invitó por mi personalidad, jaja… o por estas curvas que no puede esconder.

Solo espero que no despierte mañana en la cama de otra barata… porque esta noche soy yo quien lo va a dejar temblando.

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 29 r/GenderSwapAI+4 crossposts

Mi madre dice que debería usar bra… pero ya tengo mis propias reglas

“Deberías ponerte uno”, dice mamá cada vez que me ve así. Pero después de todo lo que ha cambiado, hay algo que tengo clarísimo: en casa, la comodidad manda. ¿Ustedes creen que terminaré haciendo caso o esta nueva costumbre llegó para quedarse?

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 27 r/GenderSwapAI+4 crossposts

¿cómo terminé usando esto?

Todavía me cuesta creer el esto. Me puse los leggings grises y la blusa, y por alguna razón siento que este estilo me queda bastante bien 😂 ¿Ustedes qué opinan: me quedo con este outfit o pruebo otro?

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 21 r/GenderSwapAI+4 crossposts

De pasar desapercibido a no poder evitar las miradas

Antes era ese chico nerd que podía pasar totalmente desapercibido. Ahora el cambio hizo que todo fuera diferente… lo gracioso es que sigo llevando mis gafas y conservando ese mismo lado nerd. 😂 ¿El contraste funciona o todavía se nota demasiado quién era antes?

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 17 r/GenderSwapAI+4 crossposts

Un día cualquiera… pero no exactamente como antes

No sé exactamente en qué momento dejé de sentir que esto era algo extraño y empezó a sentirse bastante natura

y tengo que admitir algo: no esperaba que las faldas fueran tan cómodas. 😳

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 27 r/GenderSwapAI+4 crossposts

Supongo que algunas cosas cambian más de lo que uno espera…

Todavía me estoy acostumbrando a esta nueva versión de mí. Lo curioso es que, después de todo, quizá no sea tan difícil empezar de nuevo. 😅

¿Ustedes qué creen que sería lo más difícil de acostumbrarse a un cambio así?

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 20 r/GenderSwapAI+4 crossposts

Imposible acostumbrarme a estas curvas después de haber sido un chico toda la vida!!!

Cada vez que me pongo este conjunto ajustado y me miro al espejo, me cuesta procesar el cambio. Es una locura pensar que hasta hace poco era un chico común y corriente, y que ahora lo único que veo frente a mí son unas caderas anchas, una cintura súper marcada y estas curvas femeninas tan exageradas.

​Sentir este cuerpo todo el tiempo, con un peso y unas formas a las que mi mente todavía no se adapta, te hace cuestionar cómo terminaste en esta situación de la noche a la mañana.

u/International_Bee_77 — 11 days ago
▲ 19 r/GenderSwapAI+4 crossposts

Imposible disimular estas curvas... ¿Demasiado exageradas o perfectas?

Hay días en los que simplemente te miras al espejo con este cuerpo y te das cuenta del giro drástico que dio todo. Entre la cintura, la cadera y la proporción de estas curvas femeninas, la transformación es tan imponente que cuesta creer que sea real

¡y este conjunto ajustado no ayuda a disimular absolutamente nada! 🙈.

​Lo más loco es pensar en cómo pasé de ser otra persona a lidiar con esta silueta de la noche a la mañana.

u/International_Bee_77 — 11 days ago