Un beta que busca superarse no deja que su Alfa se coja a su crush, en cambio, él deja que el Alfa la seduzca para de cambiar de cuerpo y así enseñarle cómo cogérsela. Suena contradictorio, pero un Alfa que se respeta es lo suficiente seguro de su masculinidad para liderar desde el ejemplo.
En la práctica pareciera que el Alfa, en el cuerpo del crush, complace los deseos patriarcales del beta, pero en realidad se trata de una competencia en la que el beta tiene que demostrarle al Alfa que él es lo suficientemente viril como para poder satisfacer sexualmente de forma adecuada a su crush y que este, el Alfa, no se lo quite por incompetente.