Mirando coger a mis papás
​
Después de esas vacaciones, volví a la Universidad, y la rutina me consumió. Los días se mezclaban entre clases, trabajos y noches de insomnio pensando en lo que había visto. Ya no era lo mismo ver a mi mamá en las videollamadas, o cuando me mandaba dinero. Cada vez que hablaba con ella, mi mente se iba a su cuarto, a esa chocha humedecida, a sus gemidos. Me la jalaba en en mi cuarto, imaginándola, pero ya no era suficiente. Necesitaba verla de nuevo, necesitaba ese morbo en vivo.
Llegó un fin de semana largo, uno de esos que no aguantaba y me escapaba de la ciudad. Llegué el viernes de noche, como a las once de la noche. La casa estaba oscura y silenciosa, todos ya durmiendo. Me fui a mi cuarto, dejando la maleta, y me acosté, pero no podía dormir. El morbo me tenía despierto, la expectación me corroía. Me levanté como a la una de la mañana, a mear, y al pasar por el corredor, vi una tenue luz que salía por debajo de la puerta de su cuarto. Mi corazón dio un vuelco, y mi pija se puso dura al instante. Me fui de una a mi escondite, el agujero que ya era mi portal a otro mundo.
. Estaban los dos despiertos, hablando en voz baja. Mi papá le quitó la camisa a mi mamá, y yo la vi, con sus tetas a esa luz anaranjada, sus pezones oscuros y duros como dos canicas. Él se las chupaba con una avidez que me hizo jalarme la pija por encima del pantalón, y mi mamá gemía, pasándole la mano por el pelo, como si le estuviera pidiendo más. Luego, ella le quitó la camiseta a mi papá, y vi su espalda ancha, sus brazos fuertes, y cómo se le paraban los pezones.
Mi papá la acostó en la cama y le quitó la pantaloneta, dejándola solo en sus calzones. Él se arrodilló entre sus piernas y se la quitó , y ahí la vi, nuevamente su chocha completamente desnuda bajo esa luz. Su chocha se veía preciosa, con sus pelos negros y crespos, sus labios ya hinchados y brillosos de humedad. Mi papá se inclinó y se la chupó, y mi mamá arqueó la espalda, agarrando las sábanas con tanta fuerza que se le ponían blancas las articulaciones. Yo veía cómo su lengua jugaba con su chítoris, cómo mi mamá movía las caderas, cómo sus piernas temblaban. Él metía dos dedos, y yo veía cómo se los tragaba, cómo su jugo, un moco blanco y espeso, corría por su mano y él se la bebía, como si fuera agua. Yo ya me la había sacado y me la jalaba como un loco, sin poder creer lo que estaba viendo.
Luego, mi papá se subió encima de ella, y vi cómo su pija, grande y dura, con las venas marcadas, entraba en la chocha de mi mamá. Ella gimió fuerte, y él se la metió hasta el fondo, hasta que sus pelotas le pegaban en el culo. Empezó a moverse, lento al principio, luego más rápido, más fuerte. Las tetas de mi mamá se balanceaban con cada embestida, y ella lo abrazaba, rascándole la espalda, dejándole marcas rojas. Yo veía cómo su chocha se abría para recibir a mi papá, cómo sus labios se aferraban a su pija, cómo un moco blanco salía de ella cada vez que él se la sacaba, cubriéndosela toda. Era algo delicioso, algo que me tenía al borde del orgasmo. Yo me la jalaba al mismo ritmo que él, imaginando que era yo el que estaba ahí, el que la estaba haciendo mía.
Mi papá le dio la vuelta, poniéndola en cuatro patas, y se la metió en 4s, agarrándola de las caderas. Mi mamá metía la cara en la almohada, para no gritar, pero yo la oía, gemir como una perra en celo, pidiendo que le diera más fuerte, que le partiera la chocha. Él le daba nalgadas, dejándole las mejillas del culo rojas, y ella pedía más, más. Yo veía cómo su pija desaparecía en su chocha, cómo sus pelotas le pegaban en el chítoris, cómo todo su cuerpo temblaba con cada embestida. Y lo mejor fue cuando mi papá le metió un dedo en el culo, y mi mamá gritó, de puro gusto, moviendo ese culo como si estuviera poseída. Yo casi me corro en ese momento, pero me aguanté, quería verlo todo.
Finalmente, mi papá se corrió, y yo lo vi todo, cómo se tensó, cómo apretó los dientes, cómo se vino dentro de ella, con un gruñido que se me quedó grabado. Mi mamá se desplomó en la cama, con el culo en el aire, temblando, con la chocha abierta y llena de la leche de mi papá, que le corría por las piernas. Y yo me corrí con ellos, imaginando que era yo el que estaba ahí, el que la estaba haciendo mía, el que le llenaba su chocha con mi leche. Me quedé ahí un rato, viendolos me fui a mi cuarto, con la imagen de mi mamá, desnuda y siendo follada, grabada en mi mente para siempre.