



Llevo meses con una puta fantasía que me tiene la cabeza y los huevos hechos mierda.
Me imagino a mi novia sentada frente a la cámara, ya toda putita arreglada, maquillaje pesado, labios brillantes, en una tanguita de hilo y una blusa oversize. Cámara prendida, el chat lleno de weyes pajeros, y ella ahí… esperando a que le tiren billete para empezar a enseñar.
Un “sácalas, puta” de 50 y se baja la playera sacando sus enormes tetas. Un “enséñanos ese culo sucio” de 100 y se da la vuelta, se abre de piernas y se toca el hoyo frente a todos. Un “prende el vibrador hasta que te corras como perra” de 200 y se mete el lovense, se agacha y se empieza a temblar mientras el chat la llama puta, zorra, putita de pago.
Y lo más cabrón de todo que yo estaría del otro lado. No como el novio. Solo como otro pendejo más en el chat, con la verga en la mano, viendo cómo tipos que nunca la van a oler le pagan para que se abra, se toque, se meta dedos, se meta el vibrador y se venga gritando por un puto tip. Viendo cómo se le pone la cara de zorra, cómo se le escurren los jugos, cómo se corre porque un random le pagó para que lo hiciera… y yo solo puedo mirar, con los huevos duros y la cabeza destruida.
Últimamente me la paso buscando camgirls que se le parezcan. El cabello, la cara, las tetas, el culo… y me pongo a imaginar que es ella. Que esa putita que está abriendo el coño y el culo por 20 dólares es mi novia. Que esos weyes la están comprando frente a mis ojos. Y la neta me prende de una forma enferma.
No sé si alguna vez se lo voy a decir de verdad. Pero la idea de verla convertida en una camgirl de pago, vendiendo su cuerpo, su coño y su culo a extraños mientras yo me la jalo como un simple pajero del chat… me tiene completamente jodido y con ganas de que pase.
¿A alguien más le pasa esta mierda o soy el único enfermo que se calienta pensando en convertir a su novia en una putita de internet para randoms?
Llevo meses con una puta fantasía que me tiene la cabeza y los huevos hechos mierda.
Me imagino a mi novia sentada frente a la cámara, ya toda putita arreglada, maquillaje pesado, labios brillantes, en una tanguita de hilo y una blusa oversize. Cámara prendida, el chat lleno de weyes pajeros, y ella ahí… esperando a que le tiren billete para empezar a enseñar.
Un “sácalas, puta” de 50 y se baja la playera. Un “enséñanos ese culo sucio” de 100 y se da la vuelta, se abre de piernas y se toca el hoyo frente a todos. Un “prende el vibrador hasta que te corras como perra” de 200 y se mete el lovense, se agacha y se empieza a temblar mientras el chat la llama puta, zorra, putita de pago.
Y lo más cabrón de todo que yo estaría del otro lado. No como el novio. Solo como otro pendejo más en el chat, con la verga en la mano, viendo cómo tipos que nunca la van a oler le pagan para que se abra, se toque, se meta dedos, se meta el vibrador y se venga gritando por un puto tip. Viendo cómo se le pone la cara de zorra, cómo se le escurren los jugos, cómo se corre porque un random le pagó para que lo hiciera… y yo solo puedo mirar, con los huevos duros y la cabeza destruida.
Últimamente me la paso buscando camgirls que se le parezcan. El cabello, la cara, las tetas, el culo… y me pongo a imaginar que es ella. Que esa putita que está abriendo el coño y el culo por 20 dólares es mi novia. Que esos weyes la están comprando frente a mis ojos. Y la neta me prende de una forma enferma.
No sé si alguna vez se lo voy a decir de verdad. Pero la idea de verla convertida en una camgirl de pago, vendiendo su cuerpo, su coño y su culo a extraños mientras yo me la jalo como un simple pajero del chat… me tiene completamente jodido y con ganas de que pase.
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