Primera vez con 3 hombres al mismo tiempo.

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Esa noche mi pareja y yo estuvimos en un hotel de Toluca. Estábamos pasándola bien, jugando cartas con castigos (me tocó masturbarme frente a la ventana con las tetas de fuera, entre otros), de esos que ponen caliente. Entre todo el ambiente de risas y cachondeo, me dijo que me tenía una sorpresa.

Pasó el rato y, como a las 10 p. m., alguien tocó a la puerta. Yo volteé a verlo sorprendida; él se limitó a sonreír y decirme «abre». Yo ya sabía que cuando pasa eso es porque algún single viene a jugar, así que fui a abrir, pero ¡oh, sorpresota que me llevé!: eran dos tipos. Ya había cogido con ellos, pero solo uno a la vez.

Los pasé y me regresé a decirle a mi pareja: «Estás loco», pero solo sonrió y me dijo que uno de ellos solo quería ver. Así que me fui con el otro a la cama, puse un banquito y se sentó al lado de ella. Me empezó a fajar lento, suave; sacó mis bubis y las empezó a besar y a chupar mis pezones. Me acariciaba las piernas y rozaba mi vulva sobre el calzón mientras el otro veía atento y mi pareja grababa. Me calenté de inmediato y llamé con la mano al que veía, que rápido se sentó al lado de mí. Justo en ese momento me recosté y el primero empezó a besar mis muslos, subiendo poco a poco. Tomé una de las manos del otro y la puse en mis bubis; empezó a tocarlas, las sobaba, y el otro me empezó a hacer oral.

Tenía a uno chupando mi vagina y al otro mis pezones. Me puse como loca al instante, gimiendo y dejando que me hicieran lo que quisieran.

De pronto se la sacó el que chupaba mis bubis y se la empecé a frotar. Volteé con mi pareja y se la saqué. Fue delicioso tener dos vergas en mis manos y una boca en mi vagina: una sensación deliciosa. Comencé a alternar chupándosela a ambos: volteaba a mi izquierda y chupaba la de mi pareja, volteaba a mi derecha y chupaba la del single, gimiendo fuerte con sus vergas durísimas en mi boca. Así un rato, hasta que el que me chupaba a mí se incorporó, se puso el condón, abrió mis piernas y sentí su glande en los labios. Como lo frotó un poco para separarlos y lograr penetrarme, lo hizo y comencé a gemir aún más. Tenía una verga entrando en mi vagina mojada y caliente, una en mi mano y otra entrando en mi boca: sensaciones deliciosas.

Pasó un rato y me jaló el que me cogía y me puso de perrito. Se hincó el otro frente a mí y me la metió en la boca; el otro, desesperado, penetró mi vagina y comenzó a cogerme rápido. La metía desesperado y yo gemía con la verga del otro en la boca: uno tocaba mis nalgas y el otro mis bubis.

De pronto el de mi boca le dijo al otro «dame chance». Pararon y cambiaron de lugar.

Se recostó boca arriba el que estaba detrás de mí y comencé a mamársela con esa euforia que tenía. El otro se acomodó el condón y de pronto sentí cómo la metió con rapidez. Me tomó de la cadera y me cogía fuerte; la metía hasta adentro. Podía sentir sus huevos chocando y eso me puso súper caliente. Miraba al que tenía frente a mí y le decía que si le gustaba cómo se la mamaba. Un par de veces me nalgueó el otro y yo gemía más. Después de un rato, el que estaba frente a mí de pronto se quitó el condón rápido y vi cómo se empezó a venir. Yo reaccioné rápido y se la puse para que lo hiciera sobre mis bubis, porque me encanta sentir el semen escurriendo en ellas. El otro, al ver eso, se calentó más y me empezó a coger durísimo. Yo gritaba de placer; le dije: «Qué rico me estás cogiendo». Así siguió unos segundos y de pronto paró para acomodarse bien. Me la sacó y sorpresa: el condón estaba roto por las metidas tan fuertes. Eso me puso loca. Le dije si tenía otro y dijo que sí. Mientras lo abría, yo se la estaba mamando con las bubis llenas de semen que escurría. Se lo puso y me empinó de nuevo. Empezó a cogerme y yo le decía «cógeme duro». Unos segundos después me dijo que se iba a venir y le dije que me los echara, que se viniera rico. Empecé a escuchar cómo gemía mientras me jalaba fuerte de la cadera. Acabó y la sacó… el condón estaba muy lleno. Fue delicioso ver cómo se había vaciado tanto cogiéndome.

Se despidieron de mí ambos, dándome un beso en la mejilla al mismo tiempo que tocaban mis nalgas. Se fueron y mi pareja me dijo: «¿Te gustó la sorpresa?». Yo solo sonreí y dije: «Al principio te iba a mandar por allá lejos, pero sí, me encantó la sorpresa». Y así fue todo.

u/bloodygirl722 — 3 days ago

Primera vez que use disfraz erotico.

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Un día estaba platicando con él por WhatsApp. Me dijo que estaba viendo páginas de juguetes y disfraces. Me preguntó si me había disfrazado alguna vez; le dije que no. Preguntó si me gustaría hacerlo y le dije que no me parecía mala la idea. En el fondo me gustaba la idea y sentí ñañaras (pequeño cosquilleo en el clítoris), pero sentía pena. Así quedó todo en ese momento.

Después, un día estando juntos, buscó las páginas para que yo las viera. Me dijo cuál era el disfraz que más le gustaba y me gustó. El hecho de que yo fuera estudiante algo le provocaba; por eso le gustaba la idea de colegiala. Ese día solo le dije que sí se me antojaba. Me dejó con la espinita y ganas de probar.

Un día pasé por una tienda de lencería, vi uno y me dio maaas ñañara. Le hablé y le dije que había encontrado el disfraz ideal. Me dijo que fuera a verlo para darme dinero y que lo comprara. Así lo hice y estaba muy emocionado cuando me dio el dinero. Fui hasta el siguiente día a comprarlo. Me sentía contenta y excitada cuando lo compré. Le avisé que ya lo tenía. Acordamos un día de la siguiente semana para vernos.

Ese día, igual que siempre, pasaba por el lugar que yo le dije que era la CFE del centro. Llegó emocionado. Yo tenía el disfraz debajo del vestido. La blusa que usé era negra, escotada y de encaje semitransparente, sin bra. Las medias eran negras. Nos fuimos al hotel. Estaba más ansioso que otras veces. De vez en cuando acariciaba su muslo y ya; él sí acariciaba mis piernas.

Llegamos al hotel. Con mucha prisa bajó del coche, abrió la puerta, me ayudó a bajar y de inmediato me besó como loco. Entramos a la habitación con mucha prisa. Le urgía ver el disfraz, pero lo hice esperar. Él quería verlo y le dije que se lo ganara. Así que empezó a besarme, me acarició suave: bubis, nalgas, piernas, encima de la ropa. Yo lo tocaba poco, por lo regular la espalda. Después empecé a frotarlo un poco con mi mano sobre el cierre. Yo quería que él fuera más complaciente conmigo, pero algo me faltaba a mí: que fuera más sutil, “cariñoso”.

Continuaron los besos. Me quité, di unos pasos para atrás y, con cierto juego, le pregunté si quería ver lo que había comprado. Me dijo que sí, emocionado. Ver esa cara de emoción y excitación me encantó y me provocó mojarme de inmediato. Me quité el vestido. Yo sentía algo de pena. Cuando me vio, puso cara de más excitación. Yo sonreía mucho con cierta picardía. Me llevó hacia la cama. Empezó un faje sobre la cama. Nos besamos más. Se fue directo a mi vagina y me la empezó a mamar: lamía los labios, clítoris, metía la lengua. Yo me excitaba más y más. Después empezó a subir. Preguntó si me gustaba; le dije que sí y me besó con mi flujo en su boca.

Se levantó, se puso el condón, regresó hacia donde estaba yo, se puso encima de mí y me empezó a besar. Yo, fascinada. Me acariciaba las piernas. Empezó a besar cuello y bubis. Empezamos a coger; tuve ligeros orgasmos. Él me observaba. Su mirada era diferente, entre lujuriosa y cariñosa.

Después nos levantamos. Se sentó en la cama, me subí, acariciaba todo el cuerpo: bubis, nalgas, piernas… No tuve orgasmos. Me quité pronto. Se acostó encima de nuevo, chupaba mis bubis, me acariciaba con más fuerza. Yo me excitaba más. Me decía que me veía deliciosa, que le gustaba cómo lo mojaba. Yo le preguntaba qué tanto le gustaba. Conforme yo lo escuchaba, gemía más: primero quedito, después un poco más fuerte. Me cogía duro. Le decía que no parara. Empecé a excitarme más. Me decía que estaba riquísima, que le encantaba cogerme. Yo gemía más. Solo le decía que me gustaba cómo me estaba cogiendo: “Me gusta cómo me estás cogiendo”.

Cambiamos de posición. Me dijo: “¿Quieres que te ponga de perrito?”. Le dije que sí. Me acomodó y empezó a cogerme de nuevo, más excitado, y eso me excitaba más. Me repetía que le encantaba cogerme. Yo gemía más fuerte. Me decía “qué rico gimes” y me excitaba más todavía. Yo no decía nada, solo gemía. Me dijo que ya se iba a venir, que se iba a quitar. Le dije que no. Me empecé a masturbar para tener otro orgasmo. Se excitó más cuando lo empecé a hacer. Tuve un orgasmo leve. Se salió y se vino en el condón.

Nos recostamos. Me abrazó, me acarició un poco el brazo. Estuvimos así unos minutos. Me levanté y me metí a bañar. Le pedí que me dejara en el centro; me llevó y, al despedirse, me dijo que había estado increíble.

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u/bloodygirl722 — 7 days ago

Faje en baño compartido de oficinas

Esto sucedio en la oficina de un arquitecto...

Lo empecé a calentar mientras estaba trabajando. Tenía una blusa escotada y se veían mis bubis. Lo caché sabroseándolas y de ahí empecé. Me agachaba, las tocaba un poco discretamente. Yo ya sabía cómo provocarlo y calentarlo, y le hacía comentarios sexys como:

—¿Se ven ricas? Tengo una tanga muy sensual… ¿Te gustaría oler mi tanga?

Lo último era el golpe final. Además, cuando atendía alguna llamada o tenía que resolver cosas urgentes era cuando lo provocaba más: tocando sutilmente el pecho, simulando abrirme la blusa. En ese tiempo no tenía la dimensión de lo que hacía o cómo lo hacía, pero ahora que me conozco, seguramente tenía una mezcla de mirada dulce e inocente con sonrisa seductora. Me las rozaba de manera sutil; las yemas de los dedos apenas tocaban mi piel. Me sentaba erguida para que no viera tanto, o me recostaba en la silla para que las viera desde otro ángulo.

En otras ocasiones, cuando usaba vestido, recurría a estrategias de seducción similares en mis piernas. Yo platicaba con un pretendiente o un pretendiente comentaba una foto mía y yo le respondía. El punto es que él trató de hacerme el pancho. Entonces lo tenía caliente y celoso, y de ahí me agarré.

Después de un rato le dije que ya me iba, que tenía que ir a la fac, aunque aún faltaba para eso. Y como sabía más o menos mis horarios, eso de que me fuera antes de tiempo no le cuadró. O me ponía atención o me ponía atención. Tomé mi bolsa y dije que iba al baño a arreglarme (era baño compartido con otras tres oficinas). Me metí al baño. La intención era decirle: “mira cómo me voy a arreglar para ir a otro lugar con quien sabe quién”, pero me siguió al baño, jajaja. Ya iba a cerrar la puerta cuando la empujó y la estaba abriendo. Se metió desesperado, caliente, ansioso.

Me empezó a besar. Sentí adrenalina porque en cualquier momento podía llegar alguien; había muchísimas probabilidades de que alguien llegara al baño. El corazón se me salía del pecho; me mojé al instante. Me quitó la blusa, besó el cuello y el pecho, sacó las bubis, las chupaba, alternaba entre besarme y regresar a ellas. Cualquiera podría verlas si entraba al baño. Desabrochó mi pantalón, lo bajó un poco hasta las rodillas. Su intención era hacerme un oral, pero por el pantalón era incómodo. Hizo la tanga de lado, no pudo, se levantó. Siguió la manoseada con besos y disfrutando mis pezones, agarrándome las nalgas. Yo lo tocaba muy poco y él a mí como pulpo; le faltaban brazos, jaja.

Le abrí el cierre del pantalón, se la saqué, la acaricié un poco para parársela más. Se la iba a chupar, pero no me dejó. Casi nunca me dejaba porque decía que prefería hacer oral y no que se lo hicieran. Ya lo iba a hacer cuando me tomó de los brazos y me enderezó. Me siguió besando y se atascó en las bubis. Le empecé a hacer una chaqueta, muy leve, porque de inmediato lo solté y él siguió. Estaba tan caliente que me iba a hacer la chaqueta yo y me gustaba ver cómo se la hacía. Me agaché un poco y se acercó a mí. Se hizo la chaqueta en mis bubis mientras yo me masturbaba. Cuando se iba a venir me avisó. Le dije que se viniera en ellas, las levanté y le dije:

—Quiero que me las dejes llenas.

Se empezó a venir y me las echaba sobre ellas, dejándolas escurriendo. Me dio papel para que me limpiara porque me escurrió hasta el ombligo. Me puse la blusa y salimos de ahí rápido.

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u/bloodygirl722 — 26 days ago

En la primera fui muy sumisa, tenia que quitarme la espina

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Después de la 1.ª vez que echamos pata y todo fue light, me sentí contenta y cuidada. Así que seguimos en contacto. No tengo referencia real de cuánto tiempo pasó entre el 1.er y el 2.º encuentro. Lo que sí sé es que, en ese intermedio, poco a poco las conversaciones se volvían más intensas. Él me decía mucho lo que le gustaba en cuestiones sexuales y también empezó a decirme cosas que le gustaría hacerme. Así que me gustaba que me lo dijera: me sentía deseada, atractiva y con curiosidad por algo «nuevo». Entendí también que, en esa época, lo nuevo era muy atractivo para mí. Así que lo nuevo, la 1.ª vez, todo estuvo chido; mis necesidades sexuales y de afecto se conjugaron para subir de nivel.

Ese día pasó por mí al centro, cerca de la Procu, porque así se lo pedí. Me puse un vestido negro y abajo llevaba corset, liguero, tanga mini, medias y zapatillas. El vestido ocultaba perfecto mi outfit. Súper producción, muy arreglada, cabello un poco rizado, muy distinta a la 1.ª vez. Acababa de llegar yo cuando llegó él al punto de reunión. Me subí al coche. Se quedó en la pendeja y me dijo que me veía guapísima; mi ego al millón. Y de inmediato vi su pantalón y ya la tenía parada. Me preguntó dónde quería ir y le dije que donde quisiera. Yo llevaba lentes algo grandes; entrar a un hotel me daba pena. En el camino me agarró la pierna. Empezó a manejar más rápido. Andaba desesperado. Entramos al hotel, se metió a la cochera, subimos las escaleras y entramos al cuarto. Yo aún era un poco cohibida.

En el cuarto se quitó el reloj, la cartera y esas cosas. Yo entré al baño, como para respirar profundo: estaba nerviosa e insegura. Salí, se acercó a mí, caricias, besos, a un lado de la cama. Me quitó el vestido. Se sorprendió muchísimo al ver lo que llevaba puesto. Dio unos pasos hacia atrás, me veía mucho. Yo sentía pena, pero su cara era de mucho deseo y me dijo que me veía increíble. Al escuchar eso fue cuando la pena cambió por excitación. Se acercó a mí, me besó como loco, me acariciaba. Agarraba mucho mis nalgas y piernas. Dio pasos hacia la cama sin soltarme. Me recostó en la cama, yo con las piernas abiertas y él encima de mí, en medio. Besó mis bubis, que estaban solo un poco salidas, y empezó a bajar. Bajó hasta mis piernas, las besó. Me quité la tanga porque él no pudo hacerlo (se amarraba de lado); la quité. Me abrió las piernas y empezó a mamármela; eso me encantaba, pero me daba pena. Por momentos cerraba un poco las piernas y me decía que sabía riquísimo; las abría de nuevo. Cuando me di cuenta se escuchaban algunos gemidos míos. Me tapé la boca porque iban subiendo de volumen y me daba pena que me oyeran.

Se levantó, se quitó la ropa. Yo estaba acostada viendo su cara. Estaba súper prendido y eso me prendía a mí. Se puso encima de mí, más besos, sacó mis bubis. Las besaba, chupaba, lamía. Yo lo veía cómo las disfrutaba y eso me ponía más caliente. De pronto era tosco, pero le decía y le bajaba de intensidad. Seguía el faje. Me metió los dedos. Yo gemía más fuerte, trataba de no ser escandalosa. Después chupó sus dedos y me impactó y excitó. Siguió el faje y de pronto la acomodó, entró y empezamos a coger. Yo antes tenía en mente que, cuando estaba acostada viéndolo, era porque se puso el condón, pero no: solo quitó la ropa. Empezó poco a poco a ponerse más rudo, empezó a hablar sucio. Al escucharlo me prendí más. Me decía: «Qué rico aprietas, qué rico coges, qué rico se siente meterte el pito». Él arriba dominando, yo gemía ya más fuerte. Paró y cambiamos de posición. Se acostó boca arriba, me subí. Se la acomodó para meterla porque yo no podía y me daba pena hacerlo; le puse ganas. Gemía más, me movía más. Empecé a hablar, le preguntaba: «¿Te gusta que me mueva así? ¿Te gusta coger conmigo?». Veía que su respuesta era positiva y me prendía más. Me cansé pronto, paré. Pero no sé por qué razón quedé parada sobre la cama y él en medio de mis piernas. Me dijo que caminara hacia su cara; eso hice. Estiró su brazo, empezó a masturbarme y yo le ayudé. Con una mano me apoyaba en la pared, con otra me hacía chaqueta. Gemía más fuerte y me decía que gemía rico, que le excitaba. Me pidió que me sentara en su cara; no lo hice, me quedé en shock. Siguió tocándome la vagina. Me decía que tenía la puchita deliciosa y quería comérsela. Me dijo: «Embarrame tus jugos en la cara». Lo decía más excitado y me prendí más, gemía maaás. No sabía qué decir. Me senté y me la mamó otra vez. Yo me movía un poco. Los gemidos subieron mucho de volumen; ya no me importaba mucho.

Después me levanté. Estaba parada en la cama. Se levantó, se hincó frente a mí, me acosté boca arriba. Me ponía como se le daba la gana: bajaba, subía, abría mis piernas acomodándolas para cogerme, subiendo mi cadera a sus muslos. Me dijo: «¿Te gusta cómo te estoy cogiendo?» y yo: «Siiii. Me estás cogiendo muy rico, no pares». Entre pena y excitación empezaba a decir cosas sucias: «Méteme el pito, dame más duro, quiero chupártela, me gusta cómo me coges…». Fueron cosas que dije y poco a poco salieron. Cuando veía su respuesta positiva la pena se me olvidaba, me movía más. Gemía muchísimo y más fuerte. Todo eso lo dije en todo el encuentro.

Se levantó de la cama. Me ayudó a levantar. Me llevó hacia el tocador y me subió sentada. Abrió mis piernas, me la metió un poco y me bajó. Estaba recargada en el tocador, empinada; se puso atrás de mí. Me la metió mientras yo lo veía por el espejo; me prendí cabrón. Los gemidos se fueron al máximo. En una de esas, al querer meterla se «confundió» de lugar y le dije que no. La metió un poco más y me levanté; esa confusión me hizo sentir desagrado y me bajó algo la calentura. Pero siguió, me prendió de nuevo. Nos acostamos, estábamos de cucharita; después nos levantamos. Yo sentada en la cama y, no sé por qué razón, él parado frente a mí. Le dije: «Quiero mamártela» y se la empecé a chupar. Unos segundos y me quitó. Otra posición fue yo en la cama empinada y él atrás de mí. De nuevo misionero y fue cuando se vino. Comencé a sentir su descarga tibia y lechosa adentro y escurrir un poco. Pregunté: «¿Te estás viniendo?». Se salió de inmediato, pero ya fue nada lo que escurrió al salir.

Solo sé que me dejé llevar como nunca. Nos quedamos varios minutos en la cama, tal vez 20. Me metí a bañar. Él se metió atrás de mí, me enjabonó espalda, bubis, nalgas, panocha. Nos besábamos, pero él fuera del agua porque no aguantó lo caliente. Por más que intentamos regular el agua nunca se pudo, así que se salió y yo terminé de bañarme… y saliendo se metió él, salió y nos vestimos para irnos. Esta vez no me quedé como la sumisa y me di oportunidad de gozar.

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u/bloodygirl722 — 29 days ago

Pretendiente masajista frustrado

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Un día entre semana fui con el masajista porque llevaba algunos meses ofreciéndome su ayuda, ya que por estrés yo estaba mal, el me pretendia o mas bien, me queria coger.Pasó por mí cerca de la facultad como a las 3 o 4. Algo compró de comer. Nos fuimos a su casa. Yo tenía en mente que existía la posibilidad de echar pata. Tenía ganas, pero no estaba segura de querer hacerlo con él.

Estábamos comiendo en la sala. Él bromeaba y no dejaba de halagarme. Los halagos me subieron el ego. Después me dijo:

—¿Ahora sí vas a dejar que te dé un masaje?

Sonreí y con la cabeza le dije que sí. Me dio la mano y me llevó a la recámara. Quería que me desnudara, pero le dije que no. Así que me pidió que por favor me quedara en ropa interior. Accedí. Quería ayudarme a quitar la ropa, pero me la quité yo para que no lo hiciera. Me quité la blusa y el pantalón, y mientras lo hacía veía cómo se estaba excitando y cómo me miraba con mucho deseo. Sí, se notaba ya una erección leve en su pantalón de vestir. Lo miré con cierto aire retador y le dije:

—¿Así está bien?

Me respondió:

—Si no se puede más, así está bien.

Me dijo que me recostara. Lo hice boca abajo. Tenía un bóxer holgado y el bra. Se lo desabrochó para dejar mi espalda descubierta. Se hincó entre mis piernas y empezó a dar masaje en las piernas. Estaba tan nervioso y excitado que se le cayó aceite en la cama. Cada vez que me tocaba jadeaba ligeramente, y más cuando se acercaba a mis nalgas. Seguramente se veía un poco mi vagina o el vello, ya que el bóxer dejaba ver el pliegue de las nalgas y el puente si estaba angosto. Su respiración me decía que le resultaba rico lo que se veía.

Dio masaje en las piernas. Poco a poco se acercó a las nalgas. Iba a bajarme el bóxer y con la mano se lo impedí. Le dije que no quería. Me respondió:

—Ok, como tú quieras.

Tocó solo un poco la parte alta de la nalga. Aunque me dijo “como quieras”, yo sabía que moría de ganas de tocarme. Subió a la espalda y su paquete rozaba con mis nalgas. Daba masaje a toda la espalda. Cuando me rozó la primera vez fue porque no calculó bien; de hecho ofreció cierta disculpa por su error. Sabía que corría el riesgo de que no lo dejara terminar el juego. Siguió con el masaje. Volvió a dar un roce en mis nalgas y me hice la loca. Como vio que no me molesté, siguió rozándome, cada vez más. Y cada vez jadeaba más. Empezó a sudar. Tuvo que levantarse por una toalla para secarse la frente y pude ver su erección durísima, que no podía contener el pantalón.

Cuando regresó, el roce ya era más intencional. Hacía movimientos ligeros como cuando están cogiendo por atrás, pero casi todo el tiempo procuraba rozarme. Sentía claramente su verga parada rozando mis nalgas y eso me daba placer. Estaba muriendo de ganas. Terminó en la espalda y me pidió que volteara. Me puse boca arriba. Quería quitarme el brasier, pero no lo dejé. Se fue hacia las piernas, pero esta vez, cuando pasaba por la parte alta del muslo, lo hacía más lento. Sus manos estaban muy cerca de mi vagina; seguramente se veía algo. Estaba muy excitado. Veía su erección más marcada. Empezó a subir. Lo hacía despacio, jadeaba, se limpiaba el sudor, se acomodaba el pantalón porque la erección parecía ya molestarle. Se fue hacia las bubis. De nuevo intentó retirar el bra. Esta vez sí lo dejé, y fue cuando vi que se excitó mucho más. Tocaba lentamente mis bubis. Se moría de ganas por besarlas. Las observaba, veía mi cara. Estaba haciendo todo por excitarme. Yo seguí tranquila y sin moverme, pero excitada. Él ya no podía. Parecía frustrado porque yo ni le daba chance ni lo detenía. Hizo algún comentario referente a que no fuera cruel. Solo sonreí y le dije:

—No soy cruel, solo vine a que me dieras un masaje.

Él seguía en mis bubis. El masaje era con movimientos circulares; con la mano las abarcaba todas. Rozaba los pezones, quería jugar con ellos. Los paró un poco, lo suficiente para que se excitara más. Decía que se le antojaba mucho mi cuerpo. Yo solo sonreía.

Volví a ponerme boca abajo. Me volvió a dar masaje en la espalda. Bajó poco a poco y esta vez sí tocó las nalgas. Intentó bajarme el bóxer. Pensó que, así como con el bra, le daría chance, pero le dije que no. Así que se fue a los muslos tratando de excitarme. Abrió un poco mis nalgas. Seguramente vio mi vagina húmeda. Vio que no pudo y me dijo:

—Servida, señorita.

Me levanté y me puse el bra. La erección era más marcada; la tenía muy dura. Me levanté y se acercó para besarme. Correspondí el beso y se puso como loco. Por un momento pensé en darle chance de cogerme. Así que empezó un faje. Lo hizo con la calma que le alcanzaba. No podía arriesgarse a hacer algo que me molestara. Le costaba mucho trabajo contenerse. Empecé a frotarlo encima del pantalón. Se puso peor. Quiso desabrocharse el pantalón. Lo detuve con la mano y le dije que no. Se excitó más. Sacó mis bubis del bra y empezó a besarlas suave y lento. Mis pezones se pararon y él los lamía. Intentó chuparlos, pero al sentir su lengua me eché hacia atrás, lo miré con una sonrisa un poco burlona y le dije:

—No, así no.

Era como dejarlo avanzar un paso y obligarlo a retroceder dos. Veía su cara de “ya por favor, dame chance”. Y solo sonreía y frotaba encima de su pantalón. Bajé el cierre y metí la mano, sintiendo su verga parada y frotándola junto con sus huevos. Ahora frotaba encima del calzón, que estaba empapado, por cierto. Se excitó más. Su cara lo decía. Me acariciaba las nalgas por debajo del bóxer, me besaba el cuello. Escuchaba cómo jadeaba. Y yo tenía cierto nivel de excitación. Me besaba con más desesperación, cuando de pronto me miró y me dijo:

—Yo sabía que con esa tuna algún día me iba a espinar…

Y fue suficiente para que yo decidiera ya no coger y pensara en burlarme de él. Me recostó en la cama. Estaba encima de mí. Se movía como si me estuviera penetrando. No recuerdo si fui yo o fue él el que se lo sacó. Lo puso entre mis piernas, esperando que con eso yo dijera que sí. Intentó bajarme el bóxer y le dije que no. Tenía su verga rozando mis labios mojados e hinchados. Seguí besándolo. Lo hice a un lado, quitándolo de encima de mí. Llevé mis manos hacia el bóxer como si fuera a quitármelo. Lo miré a los ojos, sonreí y le dije:

—No. Ya me di cuenta de que no quiero.

Se me quedó viendo sin saber qué hacer. Tomé el bra y me lo puse. Se quedó recostado, tratando de hacer o decir algo. Empecé a buscar mi ropa. Me dijo:

—Por lo menos, ¿me puedo masturbar?

Le respondí:

—Ok, si gustas no tengo problema. Mientras me visto, porque ya es tarde y tengo clase.

Empezó a masturbarse mientras yo me vestía. De reojo veía cómo buscaba mi mirada, que lo viera. Esperaba que le dijera que mejor sí, que echáramos pata. Yo seguí en lo mío. Me vestí, busqué mi bolsa, me maquillé y me arreglé el cabello. Jadeaba y se hacía la chaqueta con cierta desesperación. Cuando terminó, volteé a ver cómo tenía el semen y le dije:

—Ok, ahora sí vámonos. Gracias por el masaje, sí estaba muy tensa.

Me respondió:

—Por nada, fue un placer. Cuando gustes sabes que cuentas conmigo.

Nos salimos de su casa. Subimos al carro. Saqué un cigarro. De algo platicamos, pero no recuerdo el tema. Solo recuerdo que me dijo:

—Eres muy difícil, pero seré paciente.

Sonreí de nuevo. Llegamos a la facultad. Cuando me despedí, trató de darme un beso en la boca y con la mano hice a un lado su cara para que me lo diera en la mejilla. Sonrió y me dijo:

—Está bien. Sigue en pie la propuesta del masaje.

Y me fui a la escuela. Me mandó un WhatsApp diciéndome que, aunque lo dejé con más ganas, había sido un placer estar conmigo. Le respondí:

—Ok, algún día tal vez.

Lo vi un par de veces después. Fuimos a tomar un café y me decía que si por fin le iba a dar chance de darme un masaje bien. Solo le contestaba:

—Tal vez. Si algún día requiero de uno, te aviso.

Ya después dejamos de vernos y de hablarnos. Pues la última vez que lo vi me habló de que era posible que regresara con una ex y le dije que me daba gusto por él, pero que era mejor ser amigos de los que no se hablan.

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u/bloodygirl722 — 1 month ago

Ultima vez que me cogio " el canijo"

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La última vez que me cogió “el canijo”.

Ese día, después de hacerlo batallar un poco —porque me escribía para invitarme a portarnos mal y yo le decía que no, luego que sí, que más tarde y cosas así—, pasó por mí cerca de mi casa. Ya era de noche y empezó a manejar hacia el hotel. Yo llevaba un vestido normal; lo que sí llevaba era lencería más sexy y medias. Andaba con ganas de echar pata y también de “impresionar” un poco más.

En el camino ya había un poco de juego y coqueteo: él me acariciaba las piernas y, en alguna ocasión, yo a él, solo que yo lo hacía cerca de la entrepierna para provocarlo. Él tenía prisa por llegar y manejó más o menos rápido. Llegamos, nos dimos unos besos en el auto y hubo un faje leve. Nos bajamos, subimos a la habitación y nos dimos más besos. El toqueteo se volvió más intenso: me agarró las nalgas sobre el vestido, lo alzó un poco hasta media nalga con la intención de seguir quitándolo. Después levanté las manos para que me lo quitara. Me vio en ropa interior y se excitó más. Me besaba, me tocaba, me miraba con mucha excitación y yo le correspondía.

Empecé a desabrocharle la camisa y frotaba mi pubis contra él cuando me besaba. Me recostó sobre la cama, se desnudó y se fue sobre mí. Estaba encima de mí, besándonos y tocándonos. Después se incorporó, buscó en sus cosas los preservativos, se puso uno y se me dejó ir de nuevo. Ya era más intenso en las caricias y los besos; estaba muy excitado. Verme así, vestida, lo puso muy mal; verlo así y con ganas de coger me puso caliente, tan desesperado por ya metérmela.

No recuerdo si me quité la tanga o la hice de lado, o si la hice de lado antes de quitármela. Solo saqué un poco las bubis. Sentí cómo frotó su verga en mis labios húmedos y calientes para poder separarlos y entrar; me penetró bien. Empezamos a echar pata, él arriba. Fue cuando empezó a tocarme las bubis y a besarlas. Yo me movía más para llegar al orgasmo y lo dirigía un poco, diciéndole que lo hiciera lento, rápido, fuerte, etc. Él, excitadísimo, cogiéndome, y yo gimiendo leve.

Cambiamos de posición: lo moví para quedar arriba. Me acariciaba las bubis, me puse más intensa; él me miraba y me acariciaba las piernas y las nalgas. Tomé su verga y me la metí mirándolo a los ojos. Me movía más y tal vez gemía más fuerte. Solo recuerdo que verme sobre él, verme con medias y verlo tan excitado me puso un poco más caliente.

Volvimos a cambiar de posición; no sé si fue misionero nuevamente o de cuchara, pero fue poco tiempo así. Después, por algo, se levantó. Yo me puse a un lado de la cama, hincada en la orilla. Él estaba detrás de mí, me acariciaba; yo jugaba con mis bubis. Él estaba “preparando” el terreno porque quería meterla por atrás. Trataba de inclinarme hacia adelante, pero no lo dejaba. Me recosté boca arriba, abrí las piernas; él se hincó en medio de ellas y yo le agarré la verga para que la metiera o le ayudara.

Después cambiamos y yo estaba de rodillas en la cama, de perrito. Él agarraba mis nalgas, se frotaba en ellas y trataba de meterla; yo lo ayudé a meterla. No fue mucho tiempo así; él estaba feliz viendo cómo entraba en mí. Cambiamos de nuevo a misionero. Ya en posición de misionero él se vino: preguntó si podía venirse adentro y le dije que no. Se salió y eyaculó. Yo vi cómo lo hacía mientras me tocaba y fue delicioso ver eso… Nos vestimos y nos fuimos de ahí.

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u/bloodygirl722 — 1 month ago

De festejo de cumpleaños a faje super candente en auto.

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Un día que tomamos perlas negras, en un bar, 1 o 2 semanas después de mi cumpleaños (estoy casi segura de que fue 1), fui con Zina y su ex a un bar a festejar. No sé si Zina le escribió para que fuera o si él le escribió a ella y le dijo que estábamos ahí. El punto es que ya teníamos un buen rato ahí cuando él llegó.

Tenía ya un buen rato que no lo veía ni salía con él, algo así como 5 o 6 meses. En el transcurso de la noche él me estuvo diciendo que quería festejarme. Estuvimos en el bar y él me acariciaba las piernas discretamente, pero lo hacía por debajo de la mesa. Él no sabía bailar, pero intentaba bailar conmigo. Se me acercaba mucho con la intención de rozarme las nalgas. Yo iba vestida de negro.

Él era algo tímido, pero en la peda se transformaba. Y yo, contenta, pues tampoco le quitaba la intención. De hecho, eran días en los que yo andaba arañando paredes. Cantábamos, bailábamos poco, pero cuando lo hacíamos él se me acercaba, me tomaba por la cintura, se me pegaba e intentaba besarme, aunque yo no le daba chance.

Los cuatro estábamos en el desmadre. Cuando estaba en lugares concurridos con alta posibilidad de que me viera alguien conocido, mantenía cierta distancia. En ese tiempo yo andaba en el desmadre y “saliendo” con alguien más, pero bueno. Él me rozaba las nalgas al bailar, yo no me frotaba contra él, solo las dejaba puestas. Por una parte era como “sí, chíngatelo”, y por otra era “no, estás en el desmadre con otro”.

Tomamos muchas perlas negras porque estaban al 2x1 y con Zina había una historia con las perlas negras; era como la revancha. Además tomamos alguna otra cosa, tal vez cerveza. Ese día estoy casi segura de que con el que “salía” me estuvo escribiendo para saber si andaba de fiesta o terminando la fiesta o algo así, porque tenía un tino para buscarme cuando yo estaba en el desmadre. Recuerdo que pensé algo como: “No que no me buscabas”.

Dieron las 3 de la madrugada y era hora de salir del bar. Zina y su ex le dijeron que me llevara (siempre se quedaban conmigo, pero ese día no). Ella me hizo cara de “aprovecha y coge”. No estoy segura si me dijo ahí que fuéramos a un hotel o si me lo dijo en el camino, pero le dije que no, que me llevara a casa.

En el auto él me acariciaba las piernas y se acercaba para besarme. Metía la mano entre mis piernas en dirección a mi vagina, que estaba algo húmeda. Yo acariciaba su pierna, ya casi sobre la verga, y podía ver su bulto. Mi prioridad era llegar bien a casa y, en esos casos, aun estando ebria, trato de no perder la consciencia y estar al pendiente de todo para llegar bien.

Llegamos a mi casa y se estacionó cerca de la lámpara, que alumbraba hacia adentro del auto. Yo podía ver un poco hacia el callejón. Ahí sí ya nos besamos. Él de inmediato acarició mis piernas y mis bubis muy intensamente y me excitó de inmediato. Empecé a frotársela y a acariciarle las piernas. Él metió la mano encima de mi tanga. Cerré las piernas, pero después empecé a ponerlas flojitas, abriéndolas muy poco. Empezó a tocar mi vagina por encima de la tanga e intentaba hacerla a un lado. Yo ya estaba empapada y super excitada.

Entre que le daba chance y no, jugando un poco con él. Después de un rato sí la hizo a un lado y empezó a masturbarme suavemente. Se oía lo húmedo de mi vagina al frotarla. Ya mucho más caliente, bajé el cierre o desabroché su pantalón y empecé a agarrársela por encima del calzón, acariciando, sintiendo sus huevos y su verga.

Teníamos un buen cachondeo y había bastante excitación. Sacó mis bubis y las chupaba mientras yo veía cómo lo hacía. Oí que pasó un coche al lado, muy despacio, muy probablemente porque nos vio (ya que, como decía, la lámpara alumbraba hacia adentro del auto), pero no nos importó y seguimos. Metí la mano en su calzón, sentí su glande muy mojado de líquido preeyaculatorio, lo masturbe un poco estando adentro mientras él me besaba y jugaba con mi clítoris. Eso me hacía gemir suave, pero rico. Él acariciaba con su otra mano mis bubis. Yo me recostaba un poco para que me masturbara más rico, abriendo más las piernas.

Estábamos muy entretenidos en el faje. Yo le empecé a hacer la chaqueta más rápido y me puse saliva en la mano para que resbalara mejor. Él agarraba mis bubis y veía cómo se movía mi mano. Le empecé a hacer una rusa y estaba a punto de correrme cuando de pronto vio una patrulla y me levantó de golpe. Me asusté y me tapé rápido, pero solo pasaron y no hicieron nada.

Le quité la mano y al parecer me hice hacia atrás. Él trataba de convencerme y seguir, pero no lo dejé. Le dije que después nos iríamos a un hotel, traté de llegar a algún arreglo. Mi pretexto fue la hora. De malas, sí, pero accedió y ahí quedó esa historia… no sin antes mencionar que cuando me bajé tenía hasta los muslos empapados de mi flujo y la mano tiesa de tanto líquido suyo.

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u/bloodygirl722 — 1 month ago

Casi me cachan cogiendo

Hubo una fiesta que organizó Zina con sus amigos en su casa de La Pila, en la planta baja. Fue una cena post-navideña. Ese día yo la ayudé a preparar la cena y todo el show.

Mi prospecto, víctima conocido entre ellos como “El Canijo”, no llegó a la cena porque andaba peleado con uno de ellos. Pero Xipa le llamó hasta que lo convenció y finalmente fue. Por cierto, fueron muchos caballitos de tequila los que bebimos y terminamos muuuy pedos, jajajajaja.

Ya avanzada la fiesta, estábamos en la sala cantando y bailando. No recuerdo por qué fui a la cocina por comida, ni si fui sola y él llegó después o si fuimos juntos. El punto es que los dos terminamos en la cocina con la luz apagada, en una esquina donde no nos veían.

Él se me acercó y me besó, y yo cooperé. No recuerdo exactamente qué tenía yo de ropa, pero estoy casi segura de que llevaba pantalón y una blusa hasta el cuello. Escuchaba que preguntaban por mí y alguien decía que estaba ocupada. En cuanto notaron que él tampoco estaba, supieron por qué y solo decían que no fueran a la cocina, como echándole aguas porque el papá de Zina también estaba en la fiesta.

Mientras estuvimos en la cocina, los besos estuvieron bastante intensos. Él estaba muy excitado y con urgencia de echar pata. Me acarició las bubis y las nalgas por encima de la ropa. Yo le frotaba el paquete por encima del pantalón, sintiendo su erección y poniéndosela más dura. Me gustaba verlo todo alocado y desesperado.

El hecho de escuchar que se acercaban a la cocina y tener que soltarlo para “servir” comida y que no se dieran cuenta me generaba esa adrenalina que me gusta y me pone caliente. Mientras yo disimulaba, lo veía desesperado y eso me excitaba más, así que jugaba con sus ganas. Cuando pasaba el peligro, me acercaba de nuevo, lo besaba y se lo acariciaba, y él se ponía cada vez más intenso.

Estaba entre si me lo quería echar o mejor no. Estar ahí con gente me ayudaba a echarme para atrás o quitármelo de encima en caso de que ya no quisiera nada. Seguramente estuvimos ahí un buen rato, por lo menos media hora, entre que jugaba con él, disimulaba que no pasaba nada y me portaba bien.

Trató de meter la mano a mi pantalón, pero yo se la quitaba, no tanto por la gente, sino por jugar con sus ganas. Hasta que metió sus manos bajo la blusa y la subió, dejando mis bubis expuestas, aunque aún tapadas con el brasier. Las besó un poco, bajó el brasier, mis pezones estaban duros y comenzó a chuparlos. Yo miraba hacia la entrada porque no había puerta y, si entraba alguien, nos iba a ver. Sobre todo, porque estaban mis hijos y no podían verme así.

Me frotaba las nalgas y disfrutaba mis bubis. Yo lo veía a él y a la entrada. Sentía mi calzón empapado de mi flujo por tanta adrenalina y placer de sentir su boca chupando. Hasta que se detuvo un poco. Lo besé de nuevo, le acaricié la verga por encima del pantalón, pero esta vez masturbándolo con más intención, y paramos.

Después de un rato salimos y seguimos en la fiesta, pero ya me buscaba más y se ponía más lanzado. No sabía bailar y me pidió que le enseñara. Cuando “aprendía”, se me pegaba mucho. Seguimos bebiendo y bebiendo. Los demás tenían la idea de que estábamos ligando, pero no sabían hasta qué grado había llegado.

Brindábamos todos, pero cuando podía me lanzaba miradas, se me acercaba o bailábamos. Por momentos, cuando lo veía muy interesado, me iba a brindar con los demás o me alejaba. Me provocaba solo con la mirada. Cuando él estaba entretenido con alguien más, yo me acercaba a brindar, lo tomaba del brazo, le decía “salud” sonriendo y lo acariciaba sutilmente.

Ya empezaba a amanecer cuando dos parejas se fueron. Como no había espacio para dormir, Zina decidió que juntáramos dos sillones para que él y yo nos acostáramos ahí un rato. Él bien contentote y yo como si nada. Nos tapamos con una cobija porque hacía un chingo de frío y estábamos entre pedos y crudos.

Cuando nos acostamos, él venía con todo y yo cedí un poco más. De los besos pasamos al faje, pero ya a un nivel más intenso. Ahí sí me acarició las bubis por debajo de la ropa, metió la mano. También desabrochó mi pantalón y lo bajó un poco para acariciarme las nalgas. No se podía hacer mucho porque ya era de día, había luz y el papá de Zina estaba muy cerca.

Se lo acaricié con las manos y después me acomodé para frotar mis nalgas contra él. La adrenalina de cuidar que no nos destapáramos, de que no nos vieran ni hiciéramos ruido, me tenía bastante excitada. Él se lo sacó (estaba superparado), se quitó el boxer y lo acercó a mis nalgas. Yo me quitaba un poco para no tenerlo a raíz por mucho tiempo. Estaba entre que sí quería y después que no.

Lo dejaba que me acariciara las bubis o las nalgas, pero si intentaba más, lo quitaba. Primero estaba de lado, después de espaldas. Adentro no tuvimos chance, pero sí la frotó en mis nalgas y buscaba la manera de acercarla a mi vagina. En ese momento él ya se había puesto un condón. La pasó por mis muslos, pero no por mis labios porque yo cerraba las piernas y no le daba chance.

Estábamos en eso cuando sonó el teléfono del papá de Zina y despertó. Pero no conforme con eso, salió de su recámara para ir al baño y hablar por teléfono. En ese momento empecé a tener muchas ganas de echar pata; era mucha la adrenalina. La distancia entre el sillón y donde estaba su papá era como de 1.5 metros. Además, nos hacíamos los dormidos.

Él la tenía ya muy parada y estaba desesperado, yo escurriendo. Bajita la mano lo provocaba para que se excitara más y no pudiera moverse. Me acomodaba y rozaba mis nalgas en su pierna. Aparentemente ya teníamos chance. Se acomodó para echar pata en posición de cucharita, ya estaba listo, tenía su glande adentro y estaba a punto de meter el resto… cuando sale de nuevo el papá, se quedó parado cerca y después empezó a hacer cosas. Pasó frente al sillón una vez porque fue a la cocina y demás.

Se acabó la fiesta. En cuanto pude, me acomodé la ropa. Todo triste y caliente, él se quitó el condón, se puso el boxer y el pantalón, se levantó y se fue.

Yo también me quedé con una sensación rara de placer, con el clítoris punzando. En ese momento no lo entendía, pero hoy sé que era la adrenalina. Además, cuando se quitó el condón me frotó la verga en las nalgas llena de líquido preeyaculatorio y me encantó sentirlo. Hasta me lo limpié con la mano, puse un poco en mi pezón y lamí mi mano.

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u/bloodygirl722 — 1 month ago