La prima de mi exnovia. Parte 2
Llegamos a su cuarto, yo aun estando un poco mojado de la lluvia y ella mojada por lo que estábamos haciendo.
Me senté en la cama y, de verdad, no podía parar de besarla. Sus labios tan carnosos y rojos sabían al mismo cielo (junto con alcohol jaja). Yo ya estaba con una ereccion que me dolía tener guardada y me bajé el cierre y desabroché el cinturón. Y de pronto me di un golpe de terror al recordar que no traía preservativos.
No porque en ningún universo me molestaría embarazarla, sino porque creí que ella no querría hacerlo sin nada.
Sin embargo, seguimos besándonos pero ella ya no me abrazaba, ahora me acariciaba el miembro por encima del bóxer. Le dije que quería hacer más y me preguntó que. La hice a un lado y me acosté en su cama con los pies hacia su almohada y le pedí que se sentara en mi cara. Puso expresión de confusión pero se encogió de hombros y se subió de rodillas a su cama haciendo lo que le pedí. Su olor íntimo me ocasionó el más potente placer que haya sentido. Era una mezcla de lub natural, un poco de orina y sudor.. dios que mujer.
No se concentraba ni paraba de reír porque sentía que mi barba le picaba, pero aun así se aguantó hasta que no dejé un solo milímetro sin lamer. Metí la lengua en su intimidad y cerca de su *. Luego le pedí que se pusiera en 4 y lo hizo.
Ahí fue cuando noté sus pies con calcetines un poquito sucios y, gusto culposo mio, los olí. Recordando aquellas veces que estando con mi ex, ellas platicando en la sala se quitaban los zapatos y dejaban el ambiente oliendo a pies de mujer limpios pero sudados. Le quité los calcetines y me los puse en la bolsa del pantalón que tenia semibajado. Procedí a hacer lo mismo con sus pies, oliendo entre sus dedos y lamiendo su planta.
Y fue cuando ella me hizo la pregunta que temia. ¿Traes condones? Y le dije que no. Pero que me dejara aunque sea seguirla disfrutando sin penetrarla.
Ella me dijo "mira, tengo el implante, pero me da cosa que me vayan a contagiar algo. ¿Cuando coges te cuidas?" Y fue cuando le dije que desde su prima no había tenido sex con nadie, y que soy especialmente cuidadoso en mi salud.
La calentura nos hizo que eso nos bastara, solo me pidió que no me viniera adentro de cualquier modo y también que no le gustaba dar oral.
No me terminaba de decir eso cuando, así como la tenia en 4, tomé una de sus no muy grandes, firmes y lindas nalgas en cada mano y las separé para hundir mi lengua en su ano. Lo deseaba tanto. Era para mi la máxima expresión de mi sumisión y deseo por ella. Hizo un poco de objeción porque dijo que no se había bañado y que se sentía un poco insegura, pero la manera en que se movía cada ves que metía mi lengua y los gemidos ahogados me fueron convenciendo de que la pena había pasado.
Estuve así hasta que se me acalambró la lengua y ahí me levanté, le dije lo que iba a hacer y solo me contestó que me diera prisa.
Su cabello me hipnotizaba. Una larga cabellera castaña, su piel trigueña qué a veces se veía más clara.. esa espalda desnuda, sus nalgas abiertas esperándome entrar... lo hice.
De estar con la cara hacia el colchón, al sentirme entrar se enderezó y gimió ya sin restricción... solo podía escuchar "dale más! Mételo! Así así!" Y cada embestida hacia que saliera ese aroma natural almizclado de su ano. Era como un perfume hormonal qué me hacía ponerme más y más duro cada vez. En momentos disminuia la intensidad porque su cama crujía y decía que los vecinos iban a oír. Pero volvíamos a lo nuestro.
Estuve penetrandola así unos 15 minutos, luego de misionero y al final le dije que si no me iba a hacer oral, se sentara de nuevo en mi cara y me masturbara hasta venirme y aceptó.
Bañada en sudor, con el trasero enrojecido por las nalgadas qué le daba, se subió de nuevo en mi y tomó mi miembro resbaladizo entre sus manos..
Tengo que decir, que era muy brusca. Lo jalaba muy recio hacia abajo pero le expliqué como y no tardó mucho en hacerme venir.
Toqué el paraíso. Esta mujer, tan prohibida por tantos años, que con su dulzura y amabilidad me hacía amenas las fiestas con el resto de la familia de mi ex, me acababa de obsequiar el más delicioso coito de mi vida.
Terminamos platicando un poco, me volvió a decir que nunca se lo contara a nadie y me dejó bañarme antes de irme. Sin embargo, me hizo una pequeña cena y después de comerla ya hablando de otros temas, le di las gracias y nos despedimos.
Aun tengo sus calcetines, que olvidé que eché en mi pantalón. A veces los huelo para satisfacer este nuevo deseo que siento por ella. Espero que no sea la última vez.