

Me pidieron a mi esposa
Hola, somos una pareja hotwife (28 años) y cornudo stag (30 años). Llevamos poco en este estilo de vida...
Hoy me pidieron prestada a mi esposa. Un chico que conocemos sabe que me gusta verla ser cogida, y me insiste desde hace meses que le permita usar el culo de mi mujer. La verdad, el tipo no es mal parecido, tiene unos kilos de más, pero también un pitote. Hace unos días yo y él quedamos para tomar unas cervezas y conversar al respecto. Después de charlar un rato y establecer algunas reglas, lo invité a recoger a mi esposa en su trabajo (trabaja en un bar de alitas). Ella ya lo conoce, se lo ha cogido un par de veces.
Cuando salió de su trabajo ese día, nuestro amigo no esperó ni un minuto: cuando ella se acercó a saludar con un beso en la mejilla, él la tomó fuerte de la cintura y le dio un faje bien intenso. Se quedaron besándose como 3 minutos. Luego ella solo atinaba a mirarme con una expresión de sorpresa por el camino. Seguimos caminando hacia mi casa, y volvieron a besuquearse unas esquinas más adelante. Él la levantaba de las nalgas, le agarraba los pechos bajo la blusa y le metió la lengua hasta la garganta. Yo me limité a mirar y dejarlos seguir con su juego.
Ese día no podíamos recibir gente en casa, y él no tenía lugar donde llevarla, así que fuimos a un parque por mi colonia a fumar un porro. De camino al parque encontramos una camioneta grande en un callejón. Yo y nuestro amigo tuvimos la misma idea: la detuve al pasar tras esa camioneta y le di un beso. La recargué de espaldas a la caja de la camioneta, que ocultaba nuestro juego de la mirada pública. Cuando ella comenzó a ceder, me puse yo de espaldas a la troca y, en un movimiento rápido, le bajé el pantalón exponiendo sus nalgas a nuestro invitado. Entendió la señal y la besaba del cuello mientras se sacaba torpemente su la verga y la frotaba en el culo de mi mujer, buscando que se le pusiera completamente dura.
En un momento, mi mujer mordió mis labios con un suave gemido. Sus ojos me decían que nuestro amigo estaba dentro de ella. Su calor corporal se comenzó a elevar, y se escuchaba cómo babeaba su panocha poquito a poco. Nuestras caras chocaban con los empujones que él le daba, y en el calor del momento pasó una torreta en la calle de al lado. Nos espantamos, nuestro amigo se la sacó y caminamos como si nada al parque... Nos quedamos picados, jeje.
Y hoy me la pidió prestada. Ella fue a tomar con una amiga. Cuando me hable para ir por ella, la llevaré a que le den verga... Deséenme suerte.
PD: Tenemos una fantasía en un consultorio o un estudio de tatuajes, también con algún policía o guardia nacional. Manden para más información. Querétaro, México.