u/BrilliantMix3941

[F25] No house, no problem — car sex at midnight

Neither of us had the house to ourselves that night, but we still wanted to celebrate our anniversary in a special way. The solution was simple: the car, a dark street, and just the two of us.

We parked on a dimly lit street with no one around, well past midnight. We moved to the back seat with that complicity that only exists when you've been with someone long enough to know exactly what they want. Since it was spring, I was wearing a short skirt and a blouse with no bra; he had jeans and a t-shirt.

We started kissing slowly. There's something about his kisses that always undoes me: soft at first, with tongue, no rush, as if we had all night. He caressed my breasts and moved down to my ass while I wrapped my arms around his hair. His kisses made me incredibly turned on.

He took off my blouse and my breasts were right in front of him. He grabbed one and started sucking it while I moved my hips, grinding against his. He ran his tongue over my nipple, teased it and pulled it into his mouth. The way he does it is incredible; he knows me so well that he always knows exactly where and how to touch me.

We kept kissing while our hands got lost in each other's bodies. I moved mine down to his zipper, unbuttoned his pants and pulled down his boxers. I grabbed his cock very slowly and took it into my mouth. I started soft, licking it, then took it all the way down until I gagged. He moaned with pleasure and pushed my head down to take it all.

Then he laid me back, pulled down my panties and went down on me, licking my clit slowly but at just the right pace. I loved his tongue making me squirm with pleasure.

He got up, positioned himself and slid inside me very slowly. I covered my mouth so no one would hear us. Having him inside me felt so good; with him it always feels different yet just as intense. He started moving and I let out moan after moan, begging for more. He kept getting bigger and that drove me crazy.

We switched positions: this time me on top. I sat on him and started moving my hips up and down, holding back my moans. His big, wet cock was driving me wild. I caressed his balls and he moaned softly. My body moved faster, taking all of him in, smothering him between my breasts. I reached several orgasms.

We kept going for a while as all the car windows fogged up and the heat we generated made the air almost unbearable. We finished completely sweaty, skin sticky, hair damp, breathing heavy. We laughed seeing each other like that, kissed, got ourselves together as best we could, and he drove me home.

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u/BrilliantMix3941 — 11 days ago

sexo oral en la ciudad de Bs As

La famosa calle Clay fue una de mis experiencias sexuales más alocadas, porque siempre me gustó el peligro y sentir adrenalina en la intimidad. Lo cierto es que esa noche, luego de ganarle en el bowling al chico que hoy en día es mi pareja, mi vida cambió.

Para empezar, él y yo veníamos conociéndonos desde hacía poco por la famosísima aplicación de citas Tinder. Esa noche fue nuestra tercera cita, a pocas cuadras de mi casa: fuimos a cenar y jugar bowling. Le advertí que no sabía jugar, a lo que me respondió que sí sabía, pero que siempre terminaba perdiendo. Nos encontramos en el lugar, pagó las fichas y, como había que esperar turno, fuimos a comer una pizza y tomar una cerveza. La comida no era la mejor, pero nos divertimos. Llegó nuestro turno, fuimos a jugar y, si bien él me explicaba las reglas, yo disociaba en mi cabeza. En fin: yo terminé ganando y él perdiendo.

Salimos del lugar y nos fuimos a caminar por el barrio donde vivo. Se podía estar hasta tarde porque había seguridad. Entre risas, besos, caricias y mucha charla, terminamos en un lugar a oscuras, en una calle sin salida que del otro lado daba al Campo Argentino de Polo. No sabíamos qué hacer; yo no quería intimar tan rápidamente porque no estaba preparada, y él tampoco sentía esa necesidad, pero sí había mucha tensión sexual. Sus besos me encantaban, su físico, su sonrisa, todo de él me fascinaba, incluso algo bastante presente entre sus piernas.

Estábamos besándonos y le susurré que quería chupársela. Él no se negó, aunque estaba un poco nervioso por si pasaba gente, ya que estábamos cerca de muchos edificios. Aun así, accedió. Mientras él hacía guardia, yo me arrodillé, empecé a bajarle el cierre, corrí el boxer y saqué su verga, que estaba algo erecta. La tomé muy suavemente y empecé a metérmela en la boca. Él contenía sus gemidos; le gustaba lo que estaba haciendo. Sujetaba mi cabeza y empujaba para que entrara toda en mi boca, lo cual era muy rico. Me encantaba su sabor y su aroma; era el tamaño perfecto para mí.

Luego se la saqué y empecé a lamerla desde el glande hasta la base del tronco, humedeciendo mis labios, jugando con mi lengua. Disfrutaba darle ese placer. Él me susurraba que era hermosa, que se lo hacía muy bien. Me tocaba los pechos y, cuando rozaba mis pezones, me encendía como nunca antes me habían hecho. Volví a arrodillarme y empecé a chupársela más acelerada. Su verga en mi boca me generaba tanto placer que gemía y me atragantaba una y otra vez hasta que brotaban lágrimas y el maquillaje se me corría. Le bajé un poco más el cierre y empecé a lamer sus bolas; él se retorcía y quería acabar, pero se aguantaba. Mi mandíbula ya me dolía, pero yo disfrutaba mamársela, comérmela toda, pasármela por la cara y mirarlo con deseo para que me dijera que era su puta. Eso me encendía más y más.

Volví a pasarle la lengua desde las bolas hasta el glande, masajeando sucesivamente, luego la agarré y con la otra mano masajeé sus bolas mientras solo chupaba la cabeza. La punta de mi lengua rozaba ese glande y lo volvía a chupar como si fuera una paleta helada, para luego metérmela toda mientras apretaba mi cabeza contra su pelvis, tragándomela entera. Yo solo pensaba en que quería sentir toda esa verga dentro de mi vagina.

Seguimos así por un buen rato hasta que no pudo resistirse más y me dijo que se iba a correr. Me llenó la boca de semen caliente y salado; me lo tragué todo y seguí chupando hasta sacarle todo el líquido.

Luego nos fuimos del lugar y me acompañó hasta mi casa. Ya era madrugada y se estaba haciendo tarde. Espero volver a repetir una situación así en otro lugar. Él sabe que me encanta chupársela.

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u/BrilliantMix3941 — 15 days ago

Sexo oral en una calle oscura en la ciudad porteña de Buenos Aires

La famosa calle Clay fue una de mis experiencias sexuales más alocadas, porque siempre me gustó el peligro y sentir adrenalina en la intimidad. Lo cierto es que esa noche, luego de ganarle en el bowling al chico que hoy en día es mi pareja, mi vida cambió.

Para empezar, él y yo veníamos conociéndonos desde hacía poco por la famosísima aplicación de citas Tinder. Esa noche fue nuestra tercera cita, a pocas cuadras de mi casa: fuimos a cenar y jugar bowling. Le advertí que no sabía jugar, a lo que me respondió que sí sabía, pero que siempre terminaba perdiendo. Nos encontramos en el lugar, pagó las fichas y, como había que esperar turno, fuimos a comer una pizza y tomar una cerveza. La comida no era la mejor, pero nos divertimos. Llegó nuestro turno, fuimos a jugar y, si bien él me explicaba las reglas, yo disociaba en mi cabeza. En fin: yo terminé ganando y él perdiendo.

Salimos del lugar y nos fuimos a caminar por el barrio donde vivo. Se podía estar hasta tarde porque había seguridad. Entre risas, besos, caricias y mucha charla, terminamos en un lugar a oscuras, en una calle sin salida que del otro lado daba al Campo Argentino de Polo. No sabíamos qué hacer; yo no quería intimar tan rápidamente porque no estaba preparada, y él tampoco sentía esa necesidad, pero sí había mucha tensión sexual. Sus besos me encantaban, su físico, su sonrisa, todo de él me fascinaba, incluso algo bastante presente entre sus piernas.

Estábamos besándonos y le susurré que quería chupársela. Él no se negó, aunque estaba un poco nervioso por si pasaba gente, ya que estábamos cerca de muchos edificios. Aun así, accedió. Mientras él hacía guardia, yo me arrodillé, empecé a bajarle el cierre, corrí el boxer y saqué su verga, que estaba algo erecta. La tomé muy suavemente y empecé a metérmela en la boca. Él contenía sus gemidos; le gustaba lo que estaba haciendo. Sujetaba mi cabeza y empujaba para que entrara toda en mi boca, lo cual era muy rico. Me encantaba su sabor y su aroma; era el tamaño perfecto para mí.

Luego se la saqué y empecé a lamerla desde el glande hasta la base del tronco, humedeciendo mis labios, jugando con mi lengua. Disfrutaba darle ese placer. Él me susurraba que era hermosa, que se lo hacía muy bien. Me tocaba los pechos y, cuando rozaba mis pezones, me encendía como nunca antes me habían hecho. Volví a arrodillarme y empecé a chupársela más acelerada. Su verga en mi boca me generaba tanto placer que gemía y me atragantaba una y otra vez hasta que brotaban lágrimas y el maquillaje se me corría. Le bajé un poco más el cierre y empecé a lamer sus bolas; él se retorcía y quería acabar, pero se aguantaba. Mi mandíbula ya me dolía, pero yo disfrutaba mamársela, comérmela toda, pasármela por la cara y mirarlo con deseo para que me dijera que era su puta. Eso me encendía más y más.

Volví a pasarle la lengua desde las bolas hasta el glande, masajeando sucesivamente, luego la agarré y con la otra mano masajeé sus bolas mientras solo chupaba la cabeza. La punta de mi lengua rozaba ese glande y lo volvía a chupar como si fuera una paleta helada, para luego metérmela toda mientras apretaba mi cabeza contra su pelvis, tragándomela entera. Yo solo pensaba en que quería sentir toda esa verga dentro de mi vagina.

Seguimos así por un buen rato hasta que no pudo resistirse más y me dijo que se iba a correr. Me llenó la boca de semen caliente y salado; me lo tragué todo y seguí chupando hasta sacarle todo el líquido.

Luego nos fuimos del lugar y me acompañó hasta mi casa. Ya era madrugada y se estaba haciendo tarde. Espero volver a repetir una situación así en otro lugar. Él sabe que me encanta chupársela.

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u/BrilliantMix3941 — 15 days ago

Mi primera vez

Mi primera vez fue a los 14 años con un chico más grande que yo. Era alto, de buena forma, cabello castaño, ojos marrones y usaba lentes. Creo que iba a la universidad, porque siempre que podía me lo cruzaba en el hall del edificio, ya que era mi vecino. Cuando lo veía, me ponía nerviosa y le preguntaba cómo andaba. Nuestras conversaciones eran muy breves, pero me gustaban porque veía su sonrisa, y eso me traía locamente enamorada. Era una adulta, con las hormonas trabajando a mil por hora en todo mi cuerpo. Nunca lo veía con una chica; creo que estaba solo.

Una vez, entre esas oportunidades en que nos cruzábamos, le pregunté qué estudiaba. Me respondió que ingeniería civil, y me dijo que le gustaba esa carrera porque le gustaría trabajar en una desarrolladora grande en España, donde tiene familia. Tenía una beca en la Universidad de Belgrano, de manera que no les salía caro a sus padres, que viven en Entre Ríos. Luego de esa charla, cada uno se fue por su lado.

Los meses pasaron y cada vez que nos encontrábamos me alegraba saber qué pasaba en su vida. Un día de mucho sol, a mitad de semana, estaba sola en casa: mis padres en el trabajo y mi hermana en el colegio. Alguien tocó la puerta, lo cual me pareció raro porque rara vez sucedía. Pregunté quién era y la respuesta me puso totalmente colorada: era él, mi vecino. Le abrí y le pregunté qué había pasado. Me dijo si podía hablar conmigo; accedí, lo hice entrar y, una vez que cerré la puerta y me giré, se abalanzó hacia mí y me besó. No podía creerlo. Quería apartarlo, pero a la vez quería seguir sintiendo sus labios contra los míos.

Me tomó las mejillas con las manos y me metió la lengua bruscamente. Eso provocó un cosquilleo en mi zona íntima y me puso muy nerviosa. Una vez que se retiró, me pidió disculpas, pero me dijo que había estado esperando ese momento y que le gustaba mucho. Si quería que se fuera, lo haría. Yo le dije que no se fuera; quería seguir besándolo.

Me preguntó si estaba sola y le dije que sí. Nos fuimos a la sala y me senté en el sillón. Se acercó a mí y me besó de nuevo. Sus labios eran muy suaves y me provocaban muchas cosquillas ahí abajo, haciendo que mi entrepierna se contrajera. Sus manos bajaron a mis hombros, siguiendo hacia mi pecho; masajeó mis pechos y yo solté un gemido. Seguía posando sus manos en ellos, apretaba y luego masajeaba, y yo me sentía cada vez más abrumada por tantas sensaciones. Bajó las manos hasta mi abdomen, muy lentamente, y las metió hacia mi entrepierna. Hizo un suave masaje ahí, tocándome el clítoris, y deslizaba un dedo por mis labios. Yo me retorcía de placer, lo agarré de su mejilla y le dije que era virgen, que nunca lo había hecho. Él me dijo que no pasaba nada y que fuéramos al cuarto.

Fuimos y yo caminaba un poco torpe por los nervios. Entramos a mi cuarto y me siguió besando. Me susurró que me quitara toda la ropa, que él haría lo mismo, y salió al baño. Yo me quité todo menos la ropa interior y me envolví en las sábanas, porque me daba demasiada vergüenza mostrarme casi desnuda. Cuando entró, me miró, sonrió y me dijo que me quitara también eso.

Su pene erecto se veía demasiado grande. Sus músculos eran hermosos, el cabello despeinado y el torso ancho. Era realmente un hombre perfecto. Me dijo que me acercara y que lo probara, señalando su pene duro y venoso. Me acerqué gateando, lentamente, lo agarré con la mano y lo toqué suave. Se sentía demasiado bien para ser real. Nunca había tocado un pene, pensé, pero me gustaba verlo tan de cerca. Muy despacio, empecé a introducirlo en mi boca. Lo único que se me ocurrió fue hacerlo como si fuera una paleta dulce. Introduje el glande y comencé a chuparlo suavemente. Él soltó un gemido, tomó mi cabeza y empujó para que me lo metiera todo. Lo hice, pero me retiré rápido porque casi vomité. Me preguntó si estaba bien y le dije que sí.

Entonces comenzó a acariciar mis pechos y a estirar mis pezones. Eso me ponía tan colorada; soltaba gemido tras gemido. Volví a meter su pene en mi boca y empecé a chuparlo más y más. Él lo disfrutaba, y yo también, porque despertó algo en mí. Su sabor me encantaba, su aroma, lo grande que era y cómo llenaba toda mi boca. Seguí chupándolo hasta casi ahogarme. Estaba muy mojado, con mucha saliva, y él jugaba con mi vagina, toda húmeda. Cada vez que me tocaba, daba pequeños brincos. Sentía mucho calor por toda la tensión y los nervios que me recorrían, lo que hacía que deseara que me hiciera lo que él quisiera. Estaba entregada a ese hombre.

Retiró su pene de mi boca, llevó la mano a mi mentón para darme un beso y me dijo que me acostara boca arriba. Le hice caso. Se acercó, me besó, bajó a mi cuello, siguió por mis pechos y empezó a chuparlos. Yo me retorcía; me encantaba su lengua jugando con mis pezones. Los mordía y yo no aguantaba más; quería más de él. Siguió bajando, recorría su lengua por mi abdomen, daba pequeños besos hasta llegar a mi pelvis. Yo estaba un poco avergonzada por no estar depilada, pero a él no le importaba. Comenzó a darme besos alrededor de mi vagina; eso me mataba por dentro. Luego pasó su lengua por mis labios, tan suavemente. Su lengua se sentía tan bien —larga y muy húmeda— y comenzó a dar lametones suaves hasta llegar a mi clítoris. Sentí que me hundía por dentro.

Me confesó que nunca se lo había hecho a ninguna chica, que yo era la primera, y que había esperado ese momento desde la primera vez que comenzamos a hablar. Todas esas confesiones que salían de sus labios me ponían simplemente colorada. Solo gemía y le pedía más y más. Su lengua entraba en mi vagina y me lamía todo el interior, penetrándome una y otra vez. Estaba muy mojada, con las mejillas coloradas y el cuerpo hirviendo.

Se retiró de mi entrepierna, se acercó a besarme y pude sentir en sus labios el fluido que salía de mi vagina. Luego se apartó y me dijo que quería entrar. Le pregunté si me dolería mucho y me dijo que trataría de hacerlo muy suave, y que si quería parar que se lo dijera. Me preguntó si quería que entrara fuerte o muy despacio, y yo, de los nervios, le dije que fuerte. Se inclinó, su pene rozaba mi vagina, y sin más, me la metió toda. Solté un grito agudo. Sentía lo grande que era y lo apretada que estaba mi vagina. Me estaba desgarrando, pero a pesar del dolor y el pequeño sangrado que tuve, me encantó en lo profundo de mi alma. Su pene grande se sentía tan bien; me volvía de placer. Deseaba ser penetrada por él todos los días. Entraba y salía muy suave. Yo gemía más y más, me encantaba y se lo decía. Él me besaba, luego chupaba mis pezones, y cada vez los movimientos se hacían más intensos.

Hacía calor en el ambiente. Estaba demasiado mojada y el placer de sentir ese pene hundiéndose dentro de mí era el mejor día de mi vida. Seguimos en esa posición un rato más. Luego se retiró, agarró un condón que había dejado en la cama y me dijo que me subiera encima de él. Lo hice. Metió su pene en mi vagina —me seguía doliendo— y le dije que era muy grande. Me preguntó si me gustaba y le dije que sí, que me encantaba. Empecé a moverme de arriba a abajo, lo hacía suave y él me tomaba de los pechos y empezaba a lamerlos. Aumenté mis movimientos; él movía mis caderas y se sentía muy rico. Nos besábamos con lengua, yo mordía sus labios y él los míos. Estaba muy caliente y quería más y más de ese hombre.

Luego me dijo que quería hacerlo en cuatro. Accedí y me puse en esa posición. Se acercó y empezó a lamer mi vagina. Yo estaba quieta, gemía muy bajo. Metió un dedo y seguía lamiendo mi clítoris. Me encantaba esa sensación; mi cabeza daba vueltas. Luego metió otro dedo más. Yo no aguantaba más; estaba demasiado caliente. Me preguntó si quería correrme y le dije que no sabía qué era eso, que nunca había tenido un orgasmo y que ni siquiera sabía cómo se llegaba a eso. Me explicó un poco, y siguió con sus dedos dentro de mí y su lengua en mi clítoris.

Lo disfrutaba demasiado, pero miraba su pene tan grande y deseaba volver a ser penetrada. Le dije que quería que entrara y lo hizo. Su pene era enorme, pero me ponía tan ardiente que aguantaba el dolor. Entraba de a poco y salía, y así sucesivamente. Se sentía muy bien. Empezó a acariciar mi clítoris mientras me seguía penetrando; le pedía más y me daba tan duro, haciendo sonar su pelvis contra mi trasero. Eso me volvía loca. Me agarró del pelo y me daba muy duro, haciendo que mis gemidos aumentaran. Ese hombre me hacía sentir tan bien conmigo misma.

Me dijo que se iba a venir y me preguntó si quería tragarme su semen. Le dije que sí. Salió detrás de mí, me di vuelta, le saqué el condón y empecé a chupársela. El sabor de su pene era muy rico; sabía a mis propios fluidos. Estaba tan ardiente que no paraba. Envolvía mi lengua en ese gran pene, agarraba su glande y lamía muy rápido. Él me decía que lo estaba haciendo muy bien. Mientras me acariciaba los pechos, yo chupaba más y más hasta casi ahogarme. Incluso lamí sus testículos. Su pene era tan delicioso. Seguí así hasta que me dijo que estaba a punto de venirse y me lo metí todo en la boca. Su semen caliente llenó mi boca con un sabor salado que me gustó, y seguí chupando hasta sacarle todo.

Luego se acostó en la cama y tendió su brazo para que yo me apoyara en él. Me besó y me preguntó si me había gustado. Solo asentí con la cabeza y me siguió besando. Nos dormimos desnudos.

Al levantarnos, después de una hora, nos bañamos juntos. No lo volvimos a hacer, pero sí nos tocamos y nos besamos. Salimos de la ducha, nos cambiamos y luego me despedí de él.

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u/BrilliantMix3941 — 15 days ago