Así descubrí mi bisexualidad
Comparto mi historia (Todos mayores de 18 años).
Es un poco larga, pero no quiero hacer una historia de dos o tres partes. Así que va de una.
Tenía un amigo (llamémoslo Ariel y yo David) con quién me crié. Nuestras familias se conocian desde antes que naciéramos, por lo que se podría decir que somos amigos desde el vientre.
Somos de los años 90, por lo que nuestra adolescencia no tuvo ningún tipo de filtros y lo que veíamos en la televisión era muy diferente a lo que se encuentra ahora. Me refiero a películas eróticas y hentai que aparecían luego de las 22hs y no necesitábamos algun aparato decodificador, simplemente cambiar de canal. (Ahora para ver eso mismo hay que contratar algún servicio extra o buscarlo en páginas xxx - Al menos en nuestra ciudad).
Para nosotros era normal, durante las programaciones eróticas, estar con el pene erecto y masturbarnos cuando más calientes nos sentíamos, no nos resultaba nada raro. Incluso competíamos quien largaba mas semen (conseguíamos preservativos en un kiosco y quién más lo llenaba era quién ganaba).
Un día de esos, como de costumbre, cambiamos de canal para buscar algún video porno. Luego de un rato y ya exitados Ariel me miró y dijo "Te animas a chuparla?". Yo quedé asombrado de la petición. No me lo esperaba. No teníamos ningún sentimiento mas allá de la amistad de habernos criado juntos... Pero la curiosidad me ganó. Me reí un poco nervioso, lo miré a él, miré su pene y respondí: "Con una condición. Te colocas el preservativo y yo te la chupo, pero después de eso vos me la chupas a mí en iguales condiciones." A lo que sorprendentemente (para mí) Ariel aceptó. (Esta situación ocurrió alrededor de mis 20 años, o sea, año 2009).
Ninguno de los dos es circuncidado, por lo que para colocarse el preservativo se corrió la piel, lo que hizo parecer incluso más grande su pene. Luego me miró y dijo "Chupala."
Ambos estábamos sentados en el suelo de una terraza una noche estrellada y de luna llena, y con bastante nerviosismo agarré su pene con una mano y me agaché hasta tenerlo al lado de mi cara. Podía sentir el calor de su miembro y el olor de su pene, opacado en parte por el olor del preservativo. Lo observé detenidamente, dudando de si hacerlo o no, casi tirándome atrás, cuando me dice: "Lo vas a chupar?", a lo que simplemente abrí la boca y me lo metí.
Fue... Raro... Sentí la forma, el calor del mismo... Y el sabor del lubricante que traen los preservativos (que por suerte no era tan desagradable). En ese momento no sabía que existía algo llamado garganta profunda, y tampoco lo intenté ya que me dan náuseas muy facilmente, pero debo admitir que "disfruté" del momento. No lo hice acabar, ya que perdió mucha sensibilidad con la protección.
Fue raro para mí, fue raro para él y aún así era una experiencia nueva que intentamos disfrutar.
Luego fue su turno. Me coloqué el preservativo y lo miré, esperando que cumpliera su parte del trato. A diferencia mía el agarró mi pene sin miedo y se lo metió en la boca sin dudar. No podía creer lo que sentía, era algo totalmente nuevo para mi. Sentir el calor de su mano en la base y su boca deslizando por mi pene. Tampoco acabé. Al final ambos terminamos masturbándonos.
Luego de esa experiencia, decidimos hacerlo más seguido. Hasta probamos con preservativos saborizados (no me gustaron) y esto se transformó en nuestro secreto nocturno.
No mucho tiempo después, nos escabullimos a nuestro escondite privado, aunque esta vez no había nada de luz y estábamos completamente a oscuras. Y en ese momento la condición era dar 10 succiones cada uno para turnarnos (variabamos el juego buscando lograr tener alguna satisfacción extra). Pues que aproveché mientras era mi turno y mientras se lo chupaba me quité mi preservativo disimuladamente, por lo que cuando Ariel empezó (y se dió cuenta) simplemente siguió con lo suyo. Me dijo que fue diferente y que debía probarlo, por lo que también se quitó el preservativo... Amigos... Sin el preservativo fue diferente... No podía creer que me gustó chupar un pene, saborearlo y sentir su olor. Fue agradable y no paré luego de las 10 succiones. Solo seguí chupando, lamiendo y saboreando... Y explotó... No me avisó que se venía y llenó mi boca de semen. Sentí que fueron chorros y chorros que no terminaban más. De la sorpresa (y susto) saqué su miembro palpitante de mi boca, pero no sin haber tragado un poco de su semen... Ese sabor agridulce que tenía...
Ahora quería intentar yo, que me la chupe hasta explotar de placer y sienta ese sabor tan nuevo (exquisito?) que creo haber disfrutado. Aunque cometí el error de avisarle que me venía y se la quitó de la boca antes de acabar. No me sentí frustrado, pues entendía que era una experiencia nueva para nosotros y no queríamos forzar nada.
Ésto se transformó en nuestro nuevo pasatiempo. Ya no gastábamos dinero en comprar preservativos y solo disfrutábamos el momento. Lo hicimos durante algún tiempo más, hasta que por motivos de la vida cada uno siguió su camino. A veces nos cruzamos por la calle y nos saludamos como en los viejos tiempos, pero sin decir nada de nuestra experiencia. Él ya tiene mujer e hijo, por lo que respeto su decisión.
Quizá ésta no es la historia de mi primera experiencia mas exitante que puedan leer, pero es verídica. Nunca nos dimos un beso o penetramos analmente, sin embargo estoy marcó una parte en mi vida que jamás voy a olvidar y que me logró hacer descubrir mi sexualidad y que no solo me gustaban las vaginas como pensaba. A veces solo hay que perder el miedo de probar y descubrirse...