Mi suegro[Las paredes tienen oidos]

Siempre los primeros noviazgos parecen cuentos de hadas: surrealismos románticos y utopías diseñadas por el imaginario común.

Tenía un novio guapo, detallista, cariñoso, amable y con un pene bastante complaciente. Sí, parecía perfecto, pero llegó un punto de la relación en que ya no sentía lo mismo durante el sexo. Quería probar cosas distintas: que me diera nalgadas, que me sujetara del cuello, que me sometiera, que fuera más brusco. Pero no. Siempre era: «¿Te hice daño?», «¿Estás bien?», acompañado de aquella forma tan lenta y delicada de hacerlo. Yo quería experimentar brusquedad.

Un fin de semana fui a quedarme a casa de sus padres.

La noche del viernes todos se acostaron y nosotros procedimos a nuestro esperado reencuentro carnal. Más de lo mismo.

—¿Te puedo decir algo?

—Sí, mi amor dulce. Puedes confiar en mí.

—Eso justamente. Me encanta que me trates bien y seas tan perfecto fuera de la cama, pero… —mordí mi labio— en la cama, ¿podrías tratarme mal?

Me miró completamente absorto.

—¿Tratarte mal?

—Sí. Ya sabes, hemos visto videos donde las amarran, las sujetan del cuello, les dan nalgadas… tú sabes. Algo de brusquedad cuando me lo metes.

—Pero no quiero dañarte. No lo haré.

—¡No se trata de dañarme! —abrí los ojos—. Te lo estoy pidiendo. No significa dañarme ni faltarme el respeto.

—Es que… —acomodó su cabello con una mano— no puedo. Soy un caballero y debo respetarte. Además… —se agarró el miembro— ¿no es suficientemente grande para ti?

—No se trata del tamaño, sino del complemento. Entiende que para algo tienes manos, lengua, boca, uñas. No es solamente meter y sacar. Sí, eres lindo. Sí, me respetas, pero trátame mal en la cama algunas veces. Deberías explotar ese lado animal —le acaricié lentamente el pecho— y dejarlo salir… Quizás hasta me lleve una sorpresa.

Tomé su mano e hice que me diera una sutil cachetada.

—¡No! No lo haré, mi dulce. Eres demasiado tierna para tratarte así.

Odiaba que me dijera tierna. Siempre aparenté menos edad de la que realmente tenía y, por eso, muchas veces me habían tratado como una niña. Odiaba aquella complacencia provocada simplemente por mi apariencia.

No había caso.

A la mañana siguiente sabía que, cuando despertara, él ya no estaría. Había quedado de acompañar a sus padres a comprar algunos víveres.

Me levanté usando solamente una polera larga y caminé hasta la cocina. Abrí el refrigerador y me agaché para sacar algunas cosas con las que preparar el desayuno cuando, de pronto, escuché una voz detrás de mí:

—Buena vista.

Era mi suegro.

De un brinco me incorporé y giré hacia él, sorprendida.

Me observaba apoyado en la entrada de la cocina, divertido, con una sonrisa apenas insinuada.

—Y buenos días también… —añadió, riendo.

—Buenos días —dije mientras recuperaba el aire—. Pensé que no estaban y yo… —señalé el refrigerador.

—Está bien, tranquila. Es tu casa. No te avergüences por tonterías. Además, te acompaño con un café.

Improvisamos un desayuno rápido y nos sentamos en el living a beber café.

—Disculpa que sea inoportuno e intrometido —bebió un sorbo—. Anoche escuché lo que conversaban… o, mejor dicho, lo que le proponías a mi hijo. Y te entiendo bastante.

Lo miré atenta mientras bebía mi café.

—También tuve esa misma conversación con mi señora, tu suegra. Hace años hablamos de algo parecido y al principio resulta frustrante. Como hombre, no quieres dañar a la mujer que amas. Con el tiempo entiendes que es algo que ella quiere y desea disfrutar.

—Sí, eso es. No quiero más que eso. Necesito un poco de esa sensación de estar sometida o… no sé cómo llamarlo —miré mi café y noté que las palabras salían como si estuviera conversando con una amiga.

—Sí. Mi señora me propuso lo mismo en un momento de nuestra relación. Cuando finalmente cedí, noté que lo disfrutaba y nuestra relación incluso mejoró. A veces, por intentar hacerlo bien, terminamos equivocándonos.

—Sí. Gracias por entenderme.

Noté entonces que su mirada descendía. Claro, estaba sentada con las piernas sobre el sillón y llevaba solamente aquella polera.

—Disculpe, no me di cuenta. Iré a vestirme.

Me levanté, dejé el café sobre una pequeña mesa blanca y sentí que me agarraba de la muñeca. Fuerte. Lo suficiente para doler ligeramente. Aquella sensación me sorprendió.

—Siéntate.

Lo miré.

—Te dije que te sientes.

Tiró de mi brazo e hizo que volviera a sentarme.

—Sácate la polera.

Mis ojos se abrieron sorprendidos. Mi corazón palpitó.

Te dije: Sa-ca-te la polera. Ahora —su voz se tornó mas profunda y áspera. Sentí que mis brazos se movían por iniciativa propia desnudándome frente a él.

La polera cayó al suelo. El se levantó del sillón, se quitó la poca ropa con la que andaba y se colocó de pie frente a mí.

Tócalo —cogió mi mano. Se sentía una mano enorme, fuerte y decidida— tócalo y siente como se va poniendo duro.

Lo aprisioné entre mis dedos y fui notando la hinchazón repentina. Mis dedos no lograban coincidir entre ellos al momento de la erección.

Ahora, abres la boca y me miras a los ojos. Lo hice.

Buena niña -me acarició el cabello tiernamente. Posó la mano en mi nuca y sin avisó incrustó su miembro en mi boca. No logré dar una última bocanada de aire cuando lo tuve en mi lengua, entre mis labios.

Querías sentirte así -movía mi cabeza con brusquedad adelante y hacia atrás- chúpalo. Chúpala la de un hombre de verdad -no hablaba, solo ordenaba entre bufidos de placer.

Trataba de respirar por la nariz. Mis manos se posaron en sus muslos y mi boca abierta de par en par soltando saliva. Lo sentí en la garganta y no pude evitar toser.

¿Qué?, ¿no querías esto? -con sus manos me impulsa hacia atrás.

Mi cuerpo se planta de espalda en el sillón.

El, con su fuerza bruta y dominante me coge de las piernas, las abre y empieza a lamerme.

Su lengua me recorría por dentro, su boca comía mis labios. Era un animal disfrutando su presa. Era un animal sin leyes, sin humanidad.

Su lengua dentro mío se sentía delicioso. Sentía como recorría cada rincón, saboreaba cada pared, cada centímetro de mi interior. Su cabeza se veía enorme entre mis muslos.

Sin prevenir, se incorporó.

Se montó en el sillón, puso mis piernas en su pecho, posó su miembro a la entrada de mi vagina y me dice —ahora sentirás lo que deseabas, maldita— la primera penetración fue una explosión de dolor y placer.

No dudó en usar todas sus fuerzas para embestirme. Me penetró hasta lo mas profundo de mí. Se abrió paso sin delicadeza, sin tranquilidad. Solo fue una penetración animal.

Abrí mi boca sin poder respirar. Lo miré.

Cuando volví a sentir el aire entrar por mi garganta e inflar mi pecho, empezaron a nacer mis gemidos. En cada penetración, en cada embestida, en cada choque de su cuerpo con el mío mis gemidos se intensificaban.

Me agarró del cuello con su mano e hizo presión. Su cuerpo seguía chocando con el mío provocando sonidos perfectos del sexo “clap, clap, clap” en cada embestida.

Eso, perra —me decía mientras me ahorcaba— te gusta ¿no?, dime que te gusta

Me soltó el cuello, tosí un poco y asentí.

Mi cuerpo se hundía en el sillón. Mi cabeza retumbaba en la cabecera. Mis piernas se abrían en cada vaivén. Mi cuerpo pedía más.

Sin avisarme, se levanta, me agarra y me da vuelta —levanta el culo— intento hacerlo, pero estaba agotada. No habían pasado más que unos minutos, pero su intensidad hizo parecer que hubiesen sido horas.

Me cogió de la cintura. Soltó un escupitajo que me llegó al ano.

Con su dedo empezó a esparcir su saliva —¿quieres dolor? — No estaba preparada. No sabía cómo reaccionar.

Ese dolor me hizo soltar un grito de placer y angustia. Puso su mano sobre mi boca para acallar el grito mientras me introducía el pene por atrás. Sentí como el ano se abría provocando un ardor que se transformaba en placer, mucho placer.

Sin sacar su mano de mi boca, posó su boca en mi oído y al ritmo de sus penetraciones me dijo —tienes el culo demasiado rico. Se nota que jamás te lo habían hecho así, ¿no? Si, lo supuse. Qué culazo se está perdiendo este imbécil. Tan apretado, tan nuevo.

Escuchaba sus palabras inyectándose en mi mente. Mis ojos cerrados a mas no poder, mis manos desgarrando el sillón, mi cuerpo tenso.

¡Ya lo siento! —me decía—

Si. Siento como…viene…si —me embestía más y más rápido con cada palabra. El ardor era intenso, el dolor placentero, el calor insoportable.

Su última embestida fue maravillosa. Sentí que llegó hasta mi estómago con su pene. Sentí su penetración hacer cosas que jamás creí descubrir, y claro, sentí como con cada bombeo inyectaba chorros de semen dentro mío.

Sus manos se introducían en mi piel, sus gemidos me dominaban —¡aaahhh!, ¡aaah! —gemía mientras su pene pulsaba abriendo y cerrando mi ano.

Sentí la calidez de ese liquido escaparse. Sentía la fuerza de sus manos desvanecerse cada segundo y su respiración aumentar.

Lentamente empezó a sacar su pene y el ardor volvía.

Intenté mirar hacia atrás y noté como semi erecto su pene salía dominado por líneas de líquido blanquecino.

Caí rendida en el sillón sintiéndome sudada, agotada, dañada, utilizada, pero satisfecha.

Sonreí.

Mi novio volvió con su mamá y fue directo a su habitación donde me encontraba acostada.

—Cariño —me dijo— sobre la conversación de anoche…quisiera… —lo callé—

—¡Shh! Tranquilo. Está bien.

—Es que tu querías…

—Si. Sé lo que quiero, pero está bien —posé mi mano en su pecho — No es necesario que cambies, puesto que yo —se abrió la puerta. Era su padre

—Está listo el almuerzo, ¿vienen?

—Oye —le dije a mi novio ignorando la invitación— no te preocupes —miré a su padre— encontré lo que quería.

reddit.com
u/Inevitable_Young2783 — 11 days ago

Mi tío me toco mientras dormía

Hace años solía ir mucho a un rancho en México en ese tipo quizás tenia unos xv

El quizás unos 25 . Todas las de la edad dormíamos en un segundo piso les hablo de una familia muy grande todos distribuidos en varios pisos en todo el rancho.Esa noche el llegaba de la ciudad de madrugada y al ya no alcanzar otra casa abierta llego a dormir a mi cama y hasta ahí todo bien .

Pero de madrugada sentí movimientos en la cama como que me rosaba con las manos las piernas y a si ... la verdad solo me quede inmobil no hice nada más era extraño.

Me metió la mano en el panti y empezó a masturbarme yo guarde silencio total pues en la cama de junto estaba otra prima. Hizo que terminara y solo se volteo.

Al dia siguiente el estaba por la tarde en una habitación grande donde estaban todos los primos (hombres) de la familia y solo una prima más y yo .

Me decía que le dolió la espalda y todos de dale masaje mi tía dice que los haces bien .

Me decía ub primo de fondo súbete para que le hagas con fuerza y me subí en su espalda todo iba normal, después se quito la camisa y otra prima me ayudaba y el le decía que solo yo .

De rato la habitación se quedó sola de fondo solo estaba el hermano mayor de el .

En otra cama el y yo solo acostados cuando de repente nos vimos sonrió y nos pm besamos entro una tía y ese dia ya hasta ahí quedo todo.

Llego navidad y yo me cambiaba en una habitación que no tenia espejo a si que decidí grabarme con el celular para ver que ropa me pondría .

Estaba ya en mi cama mirando el video para saber que se me miraba mejor y llego ...me pregunto que que miraba y se acostó a mi lado le dije y dijo que el quería ver .

Empezamos a ver el video y obviamente cada que me cambiaba me miraba desnuda y solo me beso el cuello y me dijo "tienes un colote bien rico" me puso la mano en su verga la tenía durisima se sentía muy grande y gruesa .

Solo me empezó a besar y tocar delicioso lo hacía con muchísimo deseo pero nuevamente llego gente y tuvo que parar todo .

Después de eso nunca llegó a más nada solo quedaron las ganas .después de años volví y justo me quedé en su casa ahora si ya regrese super puta y más grande pero nada me miraba con pena y me esquivaba solo quedo para contar y mojarme al recordar

reddit.com
u/Inevitable_Young2783 — 11 days ago