u/Keolnd

Soy enfermera,no puta 5

Mi marido estaba cada vez más feliz, pero yo cada vez más atormentada, si supiera lo que hacía en mi trabajo… ni pensarlo ¡Qué horror!... tenía una pequeña molestia en mi ano, pero afortunadamente no sangraba, ese lubricante había hecho maravillas, preparé mis cosas y salí a atender a mi adorado tormento, ese hombre era capaz de llevarme tanto al cielo como al infierno, con él no habían medias tintas, era tormento o placer ¿Qué me depararía el destino este día? No lo sabía pero llevaba mi cosita húmeda… que digo húmeda, iba empapada y aún ni siquiera lo había visto, jamás en toda mi vida me había sentido tan caliente como esa semana.

Me recibió la señora en un negligé vaporoso de color beige, semi trasparente, se veía espectacular, no sé por qué pero sentí celos ¿Qué me estaba pasando? Me dijo que tendría que buscar otra sustituta de noche… (¿Perdón, dijo prostituta?), porque su marido se comportaba como un verdadero degenerado con todas ellas, me preguntó que yo cómo lo aguantaba, tragué saliva y le dije que conmigo era muy respetuoso (Si supiera) Me dijo que había amanecido resfriada y que no iría a trabajar, subió a su habitación al segundo piso y yo la veía subir como a una reina, bamboleaba sus caderas de manera inconsciente pero muy provocativa, debo confesar que la envidié, que monumento de mujer era doña Laura.

Le conté a don Rolo que hoy no estaríamos solos, frunció el ceño en señal de disgusto, le hice la terapia un poco nerviosa, me daba miedo que la señora descubriera algo en mi mirada, en mis gestos, debía ser muy cuidadosa, luego lo llevé a la ducha y al desvestirlo apareció ese pene bien parado y duro, y pensar que ayer tuve esa verga dentro de mi boca ¡que suplicio! Le lavé el ano, me pidió que se lo lavara bien, lo estaba haciendo, no entendía, me dijo que me echara jabón en el guante y que lo lavara bien, no sé si era eso lo que quería pero me enjaboné un dedo y se lo metí por el culo, él se abrazaba a mi cuello gimiendo de placer, terminé ese pedido extraño, le lave las bolas y por último esa barra de carne que me hacía cometer las peores cosas de mi vida.

Lo sequé, le puse su bata de baño y lo llevé a su cama, lo mediqué y luego su infaltable baño de sol, yo me senté a su lado en la banquita y me preguntó si me había extrañado la petición que me hizo en el baño, yo le dije la verdad, que era la primera vez que un paciente me pedía semejante cosa, me dijo que le gustaba porque le estimulaba la próstata y que de haber seguido un poco más habría terminado sin siquiera tocarse, le dije que como enfermera entendía perfectamente cómo funcionaban los cuerpos masculinos y femeninos, pero la verdad estaba confundida, ninguno de mis pocos amantes me había pedido semejante cosa, pero bueno, la gente nunca deja de sorprenderme.

Necesitaba su baño en el yacusi, a mí me dio vergüenza ponerme el traje de baño, así que lo metí sosteniéndolo desde atrás abrazándolo por la cintura:

DON ROLO: Pero si Laura ya te autorizó ¿Por qué no te pones tu biquini y te metes conmigo?

YO: La señora nos está viendo desde su ventana en el segundo piso.

DON ROLO: Ya me di cuenta… me gustaría que delante de ella me masturbaras, me mamaras la verga y hasta te cogería… ¡Hija de la chingada!

YO: ¿Está enojado con ella?

DON ROLO: ¿No te ha contado nada?

YO: No, ¿De qué?

Y me contó lo mismo que la señora me había narrado, lo saqué del yacusi y lo sequé ahí mismo, era muy bochornoso secar su cuerpo desnudo delante de la señora, lo puse de espaldas a la ventana para secarle sus genitales, tenía la verga apuntando a mi boca pero sentía la mirada de doña Laura sobre cada uno de mis movimientos, le puse su bata y lo llevé al comedor para escapar de esa mirada escrutadora, le serví el almuerzo, después lo llevé a su cama y lo mediqué, al instante se quedó dormido.

Yo salí al jardín escapando de la tentación de meterme bajo sus sábanas y cual sería mi sorpresa cuando sentí llegar a Doña Laura a mi lado:

DOÑA LAURA: ¿Se durmió?

YO: Sí señora.

DOÑA LAURA: ¿Cuánto tiempo duerme?

YO: Aproximadamente un par de horas, señora.

DOÑA LAURA: ¿Tú sabes dar masajes?

YO: Bueno, no soy una experta pero recibí entrenamiento para dar masajes terapéuticos.

DOÑA LAURA: ¿Me darías uno a mí mientras Rolando duerme?

YO: Con mucho gusto señora, pero le sugiero hacerlo en una de esas camas para sol, porque así si despierta don Rolo lo podré auxiliar.

Doña Laura se quitó su negligé y me quedé asombrada como una mujer a sus años tenía un cuerpo de Diosa, tenía un diminuto hilo y un brasier del mismo color de su negligé, se notaba que gastaba mucho dinero en lencería, yo fui por mi maleta y cuando regresé la encontré acostada boca arriba sobre la cama de sol, tenía los ojos tapados, mientras me echaba aceite en las manos pude notar su sexo totalmente depilado a través de su triangulito semitransparente, nunca en mi vida había visto un brasier tan pequeño, eran dos tiritas que escondían sus enormes pechos, comparados con los míos parecían melones ver sus limones, le regué aceite por todo su cuerpo y empecé por los músculos de su cara, luego bajé a sus hombros y brazos, tenía una piel muy delicada, luego me salté los senos y masajeé su estómago, fui a sus pies y luego fui subiendo por sus torneadas piernas, cuando acariciaba sus muslos creí haber oído un gemido, pero tal vez solo fue mi imaginación.

Luego ella misma se dio vuelta, me pidió que le desatara su brasier, empecé por sus hombros y brazos, luego seguí por la espalda, de nuevo bajé a sus pies y fui subiendo por sus pantorrillas, cuando acariciaba sus muslos internos me puse una pierna sobre el hombro y pude notar que el hilito se había corrido dejándome ver esa vagina rosadita y muy bien depilada, se me ocurrió pensar que el sexo entre ellos debió haber sido delicioso, otra vez me entraron celos, luego le embarré las protuberantes nalgas de aceite y se las amasé, ella volteó a verme y sonrió, era extraño tener ese par de nalgas entre mis manos, lo que hubiera dado cualquier hombre por estar en mi lugar.

Al terminar se paró dejándome ver esos pechos bien formados con una aureola rosadita y sus pezones paraditos por el frío, por lo menos eso quería pensar yo, me dijo que ya se sentía mejor y que se iba a la oficina, subió las gradas como modelando su escultural cuerpo, no podía quitar mi mirada de sus nalgas, no me gustan las mujeres, pero sé apreciar su belleza y ella estaba dentro de las mejores… me fui a lavar las manos y al rato se despidió, me fui a sentar a la cama de Don Rolo y a saborearme esa verga parada bajo las sábanas.

Cuando despertó le dije que su esposa había salido, mejor no le hubiera dicho nada:

DON ROLO: ¿Cómo te sientes?

YO: Muy bien y ¿Usted?

DON ROLO: Digo ¿Cómo te sientes después de lo de ayer?

YO: Ay, don Rolo, ¿Ya va a empezar?

DON ROLO: Ese fue el mejor regalo que me has hecho.

YO: Pues ni tan regalo porque el sobre era generoso.

DON ROLO: Y hay más si me sigues consintiendo.

YO: Ya le dije que soy enfermera, no puta.

DON ROLO: Ya lo sé, mi reina, no te ofendas, ¿Tú crees que no puedo pagar a la mejor prostituta de la ciudad?

YO: Entonces ¿Por qué no lo hace? Y me deja de seguir atormentando con sus cosas.

DON ROLO: … porque tú me gustas mucho.

YO: Ay, Don Rolo, no me diga eso que soy casada.

DON ROLO: También lo sé… contigo es muy difícil hablar, si te pago te sientes prostituta y si no te pago me resultas con que eres una mujer casada, dime ¿Qué hago para no ofenderte?

YO: No sé, si fuera soltera le diría que me enamorara, pero como no lo soy entonces no se lo voy a permitir… no sé… ni yo misma me entiendo.

DON ROLO: Eso está mejor… empecemos por el principio… ¿Te ha gustado lo que me has hecho hasta el momento?

YO: … si le digo que sí se va a querer aprovechar de mí y se le digo que no se va a enojar conmigo ¿Qué quiere que le diga?

DON ROLO: Que sí, que te ha gustado mucho… y por favor no pienses que me quiero aprovechar de ti, solo quiero que me consientas…

YO: Pero es que para usted consentir tiene que ver con sexo.

DON ROLO: ¿Y eso es malo?

YO: Malo no, pero yo no soy su mujer.

DON ROLO: Podrías llegar a serlo si tú quisieras.

YO: Ay, las cosas que dice, yo una humilde enfermera siendo la mujer de un gran ingeniero… no me haga reír…

DON ROLO: De un ingeniero parapléjico, que no se te olvide ese pequeño detalle… ¿Te puedo pedir algo?

YO: Usted pida, pero yo me reservo el derecho a cumplirle.

DON ROLO: … me gustaría que me hicieras un striptease… ¡No vayas a empezar a gritar como siempre!... déjame explicarte… para que no te sientas mal, le voy a pedir a mi abogado que te deposite al mes, una cantidad con cuatro ceros, así no te ofendo cada vez que te pida algo… ¿Qué piensas?

YO: … ¿con cuatro ceros?... pero eso es una fortuna… eso no lo ganan ni los doctores del hospital donde trabajaba… ¿Está loco?

DON ROLO: Sí, tal vez un poquito… por ti… ¿por qué te quedas callada?... promete por lo menos que lo vas a pensar…

YO: … ¿y qué tendría que hacer?

DON ROLO: Primero un striptease…

YO: Pero yo no sé bailar.

DON ROLO: No me importa, no quiero ver tu ritmo sino tu cuerpo.

YO: … ay… no sé… ni mi marido me ha pedido que haga eso.

DON ROLO: Mejor aún, me encantaría ser el primero al que le haces un striptease ¿sabes cómo hacerlo?

YO: Claro, soy enfermera, no idiota… una se va quitando la ropa hasta quedarse desnuda… pero después va a querer más… y…

DON ROLO: ¿Y?... ¿Qué tiene de malo que quiera más?... ¿Para ti es un sacrificio?

YO: Tampoco… pero…

DON ROLO: Ya sé, eres una mujer casada, pero afrontemos la verdad… no te vayas a enojar conmigo por lo que voy a decir pero es la verdad… tú ya no eres una mujer fiel… ¡No digas nada!... solo acéptalo… desnúdate para mí… por favor.

Pensé que si fuera político hubiera llegado a ser Presidente, con esa labia que tenía convencía hasta el más desconfiado y pensé otra cosa peor: con esa verga que tenía podría convencer hasta a una monja, afortunadamente yo no lo era y viendo su carita de niño esperando su regalo… pues puse música y empecé a moverme… me sentía ridícula frente a él… no podía seguir el ritmo de la música… pero cerré los ojos y me desabotoné mi uniforme el cual cayó al piso… con mucho pudor le di la espalda y me quité el brasier, en ese momento me di cuenta que aún no me había visto los pechos… seguí moviéndome… seguramente se estaba riendo de mí y no lo culparía, me sentía como un armario bailando… volteé a verlo y se estaba tocando la verga… ¡Uf! ¡QUE VERGA!... me fui bajando mi tanga… ¡Qué horror!... estaba desnuda frente a él y me gustaba mucho sentirme deseada… me di la vuelta tapando mis senos y me aplaudió de manera grotesca, pero mis ojos estaban clavados en esa pija majestuosa.

En un acto atrevido me subí a su cama y le bailé en medio de su cuerpo, en esa posición podía verme completa, mi cosita húmeda de lujuria, mi ano atormentado por probarlo y mis senos bamboleantes con mis pezones paraditos de la calentura, ya no había vuelta atrás, me hinque sobre su cuerpo y le puse mi culo en la cara, como niño hambriento sacó su lengua y me lamía del ano a la vagina y viceversa, luego tomó con sus labios mi clítoris y no tuve más que tírame sobre su verga para hacer un delicioso sesenta y nueve.

Era momento de sentir… mi cuerpo convulsionaba con las mamadas que me daba este hombre y yo también lo mamaba tragándome toda su verga, le tocaba esas pelotas cargada de semen… quería que esto no terminara nunca… era tan deliciosa la manera como disfrutábamos de nuestros cuerpos… yo lloraba al sentir su tranca en mi campanilla, pero no me importaba… si hubiera podido me lo tragaría entero… no había nada mejor en el mundo que mamar siendo mamada… como un acto reflejo le metí un dedo en su culo y lo moví por dentro tratando de estimularle la próstata y estoy segura que lo logré porque me llenó la boca de semen, mientras yo le bañaba la suya con mis jugos, nunca antes había disfrutado un orgasmo simultaneo… ¡Que rico!

Descansamos un rato abrazados… empiernados… pero tenía que salir de ese sueño, así que me paré y me fui a bañar, como un acto de agradecimiento por haberme hecho sentir tanto, dejé la puerta abierta y no cerré la cortina del baño, él sonreía satisfecho, me vestí y tocaron la puerta, antes de ir a abrir me pidió que me acercara y me besó la boca con ternura, como si fuera su esposa, enredé mi lengua con la suya y me entregué a ese beso de amor, volvieron a tocar y entró otra viejecita enfermera, me despedí sin mirarlo.

En lugar de ir a mi casa me fui al parque de la esquina a reflexionar, era la primera vez que Don Rolo me besaba la boca y lo peor es que me había gustado mucho ¿Cómo era posible que gozara ese beso si provenía de una boca torcida? ¿Me estaba enamorando de él? ¿O de su verga? ¿Y mi esposo?... mil ideas se agolpaban en mi cabeza, no sabía qué hacer, me encaminé a mi casa y al llegar mi esposo se extrañó de mi retraso, le inventé una mentira que me creyó, pero a la hora de dormir me pidió de nuevo las nalgas, le dije que solo iba al baño y me preguntó que llevaba en las manos, al darse cuenta que era lubricante, explotó, me dijo que dónde había aprendido eso, que quién me había enseñado, estaba furioso, yo le dije que por mi profesión sabía que esas cosas ayudaban al sexo anal, pero me seguía gritando como enajenado.

Para tranquilizarlo, me desnudé completa, le dije que hiciera conmigo lo que quisiera, también se desnudó y tirándome del pelo me obligó a tragarme su verga, luego me puso en posición de misionero y me cogió brutalmente, tenía la cara desencajada, me agarró a bofetadas, era la primera vez que me pegaba, me dio vuelta y me violó el ano sin lubricante, yo gritaba de dolor, al fin terminó el tormento y me bañó los intestinos de semen, al sacarla su verga estaba manchada de mierda.

Salí corriendo al baño y defequé con mucha dificultad y dolor, tome mi cara entre las manos y lloré como nunca antes lo había hecho, sentía que me merecía que me tratara así, como a una puta, casi me quedo dormida sentada en la taza, al salir mi marido me dijo que seguramente mi paciente me estaba enseñando esas cosas raras, eso de usar lubricantes solo lo hacen las putas, se dio la media vuelta y se durmió… esa fue la peor noche de mi vida, no pude dormir, debía hacer algo, pero ¿Qué?...

A la mañana siguiente...¡¡

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u/Keolnd — 9 hours ago

Soy enfermera, no puta 4

Mientras me depilaba la vagina hice un recuento de mis días con Don Rolo, el lunes que lo conocí ya me había visto mi cosita desnuda por debajo de mi uniforme, el martes me vio desnuda en el baño, ayer miércoles lo masturbé… ¿Qué me estaba pasando? Antes de conocerlo yo era una esposa fiel… y para colmo de males mi esposo había vencido mi resistencia a darme por atrás y me tenía el ano destrozado, pero sentía que me lo tenía merecido por ser tan… bueno, eso.

Al llegar a mi trabajo me abrió la anciana enfermera y salió dando un portazo, me dirigí a la habitación y Don Rolo no estaba en su cama, lo llamé angustiada y me dijo que esa viaja maldita lo había dejado en el baño, lo encontré sentado en la taza y con una enorme erección ¿Qué le pasaba a este hombre? ¿Vivía siempre con la verga parada? Me contó que le pidió a la enfermera que lo llevara al baño a hacer sus necesidades, pero cuando le pidió que lo limpiara, la viejecita se dio cuenta de su gran erección y salió corriendo, otra vez tendría la señora que buscar otra sustituta… no sé por qué el juego de palabras me sugirió que ya tenía una prostituta de día… ¿Qué pensamientos eran esos?

Lo limpié y cambiando la rutina lo bañé, me pidió que lo masturbara pero me negué, me dijo que me entendía pero que el accidente lo mantenía con una erección constante, le prometí que iba a investigar y lo sequé con esmero en sus partes íntimas, me relamía de gusto cada vez que tocaba esos huevos peludos y más aún cuando tenía que pelarle el pene para limpiarle la cabeza, el pobre temblaba de satisfacción y yo de la emoción, pero haciéndome la profesional lo llevé a la cama para hacerle su terapia, le dije que si prefería su pijama o la bata, hizo una pausa como queriendo leer mis pensamientos y al final se decidió por la bata, le iba a poner sus bóxer pero se negó, me dijo que no tuviera pena, que se iba a tapar bien.

Me preguntó que cuando iba a empezar con mis turnos de noche, le conté la molesta discusión con mi esposo y me dijo que lo entendía, que si yo fuera su mujer tampoco me lo permitiría, alegué que eso era machismo, que las mujeres teníamos todo el derecho de dedicarnos a nuestro trabajo sin condiciones, que yo jamás le diría a mi esposo en que horarios debería hacerlo; me sentía como una de esas feministas radicales y después de hablar hasta por los codos, me dijo:

DON ROLO: Límpiate la baba y deja de mirarme la verga.

YO: ¡Don Rolo! No se la estaba viendo, le estoy haciendo su terapia.

DON ROLO: Sí pero para moverme las piernas no tienes por qué verme la verga.

YO: No lo hacía, pero si así fuera… ¿le molesta?

DON ROLO: Para nada, Lola, me halaga, puedes vérmela cuantas veces quieras… y ya sabes que hay un sobrecito para ti si…

YO: Cállese, don Rolo, eso solo pasó una vez y punto.

DON ROLO: … ¿Sabes? Tu marido hace bien en no dejarte hacer el turno de noche… una chica tan linda como tú… si fueras mi mujer…

YO: ¿Me está coqueteando?

DON ROLO: No, mi reina.

YO: ¡¿Mi reina?!

DON ROLO: No, Lola, no te estoy coqueteando, me gustaría pensar que te estoy seduciendo, pero…

YO: ¡Pero me está pagando como a una prostituta!

DON ROLO: De verdad que contigo no se puede, trato de ser amable y mal interpretas mis palabras, perdóname… sé que para ti solo soy un viejo… y encima parapléjico… no me hagas caso… a veces pienso que hubiera sido mejor quedarme muerto en ese accidente.

No supe que decir, terminé la terapia y le di sus medicamentos, luego salimos al jardín para que tomara su baño de sol, le pedí su computadora para investigar lo de la erección y efectivamente tenía razón, era increíble como reaccionaba su cuerpo frente a semejante adversidad, me dio mucha lástima y me sequé mis lágrimas, pobre hombre ¿Qué sería de mi esposo si pasara por semejante situación?... ¡¿Qué sería de mí…?! No cabía duda que nosotros los normales nos quejábamos por cualquier tontería… y él… tenía que vivir dependiendo de los demás.

Luego de un buen rato de sol me dijo que quería ir al yacusi, me fui a poner mi traje de baño y lo encendí, luego lo llevé, no quería que pensara que lo estaba provocando, nos metimos y yo me puse de frente sosteniéndolo con mis pies su pecho velludo, me hacían cosquillitas sus pelitos sobre la planta de mis pies, me dijo que no me fuera a molestar pero que me tenía que preguntar por qué me había decidido a masturbarlo, tragué saliva y traté de explicarle que fue un impulso, que me dio pena ver como se lastimaba cuando lo hacía, que no lo hice por el dinero…

DON ROLO: ¿Te gustó masturbarme?

YO: …eh…

DON ROLO: Dilo sin pena… ¿Tú masturbas a tu marido?

YO: Sí, pero es mi marido.

DON ROLO: ¿Y te gusta masturbarlo?

YO: Ay, don Rolo, no me gustan las preguntas que me hace.

DON ROLO: Sería natural que te gustara… ¿Por qué te quedas callada?... ¿Cómo se llama tu marido?

YO: Mario.

DON ROLO: Pues haz de cuenta que yo soy Mario y me masturbas.

YO: Pero no es lo mismo.

DON ROLO: ¿Prefieres que me lastime?

YO: No, claro que no.

DON ROLO: Entonces…

YO: Salgamos, que ya se me cansaron las piernas.

Lo llevé a su cama.

DON ROLO: Entonces…

¿Qué estaba haciendo? Yo tirada en su cama y con traje de baño con mi paciente… él mi miró con súplica… con la timidez que me caracteriza tome esa enorme verga con mi manita y empecé a masturbarlo, acerqué mi cara para disfrutar de sus chorros de semen en mi boca, le acaricié los huevos, gruñía como hombre de la prehiistórico,desesperado, las expresiones de su cara eran horripilantes, pero su verga era hermosa como ninguna, ya le salía gotitas por la roja cabeza de su pene, le pasé un dedo por ahí y brincó de placer, lo pajeaba con ganas, apretando su verga con mi mano, aumenté la velocidad y cuando creí que iba a obtener mi recompensa de semen, sonó el teléfono, lo puse en altavoz para que pudiera hablar con su abogado, mientras tanto fui a prepararle su almuerzo y me puse mi uniforme.

Me pidió almorzar a la orilla de la piscina, bajo una sombrilla de sol, cuando le estaba dando su sopa no podía evitar ver ese hermoso bulto bajo su bata, al extremo que por darle la cucharada en la boca se la di en la mejilla por estar viéndole la verga, él sonrió bañado en sopa, iba a traer algo con qué limpiarlo pero sus palabras me sacaron de quicio:

DON ROLO: ¿Qué es esa manchita que tienes atrás?

YO: ¿Dónde?

DON ROLO: ¿Estás en tus días?

YO: No, ¿Qué manchita?

DON ROLO: Esa que tienes en medio de tus nalgas, se nota mucho en tu uniforme blanco.

Era una manchita de sangre que me había salido del ano por la taladrada que me dio mi marido anoche, me moría de la vergüenza, fui a traer una toallita para asearlo… cual sería mi sorpresa cuando lo veo hundido dentro de la piscina, sin pensarlo me tiré de cabeza para auxiliarlo, aún no sé cómo fui capaz de sacarlo pero lo hice, lo acosté sobre la grama, abrí las piernas y me senté sobre su cuerpo, le presioné el pecho para que expulsara toda el agua que había ingerido hasta que afortunadamente volvió en sí, yo estaba agotada y cuando me miró una sonrisa dibujó su boca torcida.

DON ROLO: Que visión más hermosa… tú sentada sobre mí… con tu vestido mojado… veo tu ropa interior… ay mi reina…

Como estúpida salté de su cuerpo y me fui a cambiar de uniforme dejándolo tirado sobre la grama, al desnudarme pude observar como mi cosita brillaba húmeda de deseo, me repetía a mí misma ¡Soy enfermera, no puta! Pero debía reconocer que nunca antes había disfrutado tanto mi trabajo como con don Rolo, me limpié la vagina y el ano, me vestí y fui de nuevo a atender a mi paciente, lo levanté y lo senté en su silla.

DON ROLO: Esa manchita solo quiere decir una cosa.

YO: Cambiemos de tema. ¿Quiere que le vaya a traer más sopa?

DON ROLO: No, gracias, ya me llené… ¿Por qué te da pena reconocer que tuviste sexo anal?

YO: ¡Don Rolo! Creo que ya se está pasando de la raya.

DON ROLO: Con tu perdón, pero creo que tu marido te destrozó la raya.

YO: No sea tan abusivo, don Rolo.

DON ROLO: Es normal que se practique sexo anal en el matrimonio… a mí me encantaba.

YO: Pues a mí no, me duele.

DON ROLO: ¿Fue tu primera vez?

YO: No, la segunda y todo por su culpa.

DON ROLO: ¿Y yo que tengo que ver con tu ano?

YO: Pues nada… no me haga caso…

DON ROLO: Ahora me cuentas…

YO: Lo que pasa es que me sentí culpable con mi esposo por culpa suya… me vio mi cosita depilada bajo la mesa… y me sentí infiel… luego me vio desnuda en el baño… y me sentí peor… ayer lo masturbé y hoy otra vez, eso ya no tiene nombre… por eso me dejé dar por atrás, para sufrir mi castigo por comportarme como una mujerzuela.

DON ROLO: Pero no llores, mi reina, ya se va ir acostumbrando tu anito, dichoso tu marido que te disfruta por ahí.

YO: El disfruta pero yo no, me duele mucho.

DON ROLO: Y eso que la tiene chiquita según me dijiste.

YO: Sí, pero me duele.

DON ROLO: Te duele porque tu marido no sabe cómo hacértelo, no te lubrica, no te pone cremita…

YO: Dejemos de hablar de mi ano y vamos que le voy a dar sus medicamentos.

Lo llevé a la habitación, lo metí dentro de las sábanas, se quitó la bata y lo mediqué, era el momento de su siesta, era mi momento pervertido ¿Cómo podía estar engañando a mi marido con este descaro? él no se lo merecía, tenía que buscar una distracción mientras dormía porque si no iba a parar metida dentro de las sábanas sabroseándome su verga, fui a la biblioteca y abrí un libro, leía pero no entendía nada, mi mente estaba en ese falo que me distraía, tanto de mi lectura como de mis deberes de esposa, dejé el libro y busqué en internet información sobre sexo anal, tenía razón don Rolo, mi marido era un salvaje, no sabía cómo tratar mi anito fruncidito, estaba decidida a pasar comprando un lubricante, yo misma me lo echaría porque si no mi marido podría pensar que tenía experiencia y no quería tener más problemas con él.

Don Rolo despertó y me pidió que abriera la gaveta de su mesa de noche, habían dos sobres con dinero, según me dijo uno ya me lo había ganado por masturbarlo, aunque no era mi culpa que no haya terminado, pero que el otro es si me atrevía a dar el siguiente paso… le protesté furiosa, le dije que nunca me acostaría con él, que no me faltara el respeto, sentía la cara colorada de la rabia y como siempre él solo me escuchaba, cuando terminé de berrear me dijo que no me estaba pidiendo que me acostara con él, solo…

DON ROLO: … quiero sentir tu boca.

YO: ¡¡Qué!! ¡¡¿Quiere que se la chupe?!!

DON ROLO: Piensa que soy tu marido… ¿A él si se la mamas, verdad?

YO: No me voy a poner a discutir con usted si se la mamo o no, ¿De verdad piensa que soy una prostituta?

DON ROLO: No, Lolita, pero hace tanto tiempo que no disfruto un oral… era de las cosas que más me gustaban en el sexo, hacerlo y que me lo hicieran… ¿A tu marido le gusta?

YO: A todos los hombres les gusta.

DON ROLO: ¿Y a las mujeres?... ¿a ti?... no te quedes callada… no tiene nada de malo que a una mujer le guste chupársela a un hombre.

YO: No, pero siempre y cuando ese hombre sea mi marido.

DON ROLO: O sea que si te gusta… vamos… dímelo.

YO: … pues yo no sé si a todas las mujeres les gusta… pero… a mí… sí.

DON ROLO: Ves que no era tan difícil de aceptarlo… si te gusta tanto… ¿Por qué no te compadeces de este pobre viejo parapléjico y me complaces?

Salí huyendo al jardín de nuevo ¿Qué tenía este hombre que sus palabras transformaba mi enojo en deseo? Me atormentaba la idea de sentir su verga en mi boca, de manera inconsciente me pasé la lengua por los labios… me sentía furiosa conmigo misma ¿Por qué no me iba?... ¡¿Por qué no renunciaba?!... de una cosa estaba segura, no lo hacía por dinero… lo hacía porque… ¿Por qué me quedaba?... ¿Me gustaba ese hombre?... ¿Cómo?... tenía como como 50 años y era parapléjico… pero esa verga… ¿Era posible enamorarse de una verga?... no lo sabía… pero…

Entré a la habitación mirándolo a los ojos, le quité las sábanas de encima y me abalancé como una desesperada sobre su verga, lo pajeé, acerqué mi boca, saqué la lengua y le lamí las pelotas, su cuerpo brincó de placer, fui subiendo por su tronco hasta llegar a la cabeza, la lamí con deseo, como lo había hecho la otra vez bajo las sábanas y sin pensarlo dos veces me la tragué hasta la garganta, él con sus manos trataba de quitar el pelo de mi cara para verme mamar su verga, se la chupé como nunca se lo había hecho a mi marido, quería que sintiera mi boca caliente, mi lengua jugueteaba en su cabeza, le acariciaba los huevos peludos y sin pensarlo le pasé el dedo por su ano, él convulsionó y me llenó la boca de semen, que delicia era sentir sus chorros bañándome la garganta, hasta que fue perdiendo su tamaño dentro de mi boca, lo limpié y dije

YO: ¿Era eso lo que quería?

DON ROLO: Eso, Lola, justamente eso, eres la mejor, me haces tan feliz.

Llegó la sustituta y antes de despedirme don Rolo me señaló los sobres, yo sonreí agradecida, los tomé y salí de esa casa como cuando me recibí de enfermera, me sentía gloriosa… pasé a una farmacia y compré el dichoso lubricante, al llegar a mi casa me desnudé y me lo apliqué abundantemente en el ano, yo misma me metí un dedo, luego dos y hasta tres, esperé a mi esposo con ropa sexi, él se sorprendió al verme, no dijo nada, nos desnudamos, me pidió que me mamara la verga, ¡Dios mío! Acaba de tener la verga de don Rolo en la boca y ahora la de mi marido, me sentía la peor de la putas, me puso de perrita, yo lo guié con mi mano hacia mi orificio trasero y resbaló de forme deliciosa, que diferencia sentía, hasta podría confesar que me estaba gustando, mi esposo pujaba desesperado, así como oía a don Rolo, cerré los ojos e imaginé que era su verga la que me cogía el culo, mi esposo me acarició el clítoris y eso fue mucho para mi atormentado cuerpo, tuve mi primer orgasmo anal y fue de una manera brutal, casi me desmayo de placer, él feliz me abrazó y nos quedamos dormidos.

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u/Keolnd — 9 hours ago

Al llegar a casa me cambié y mi esposo me invitó a cenar, me contó que lo habían ascendido en su trabajo y que ahora ganaba más, era el momento justo de enganchar nuestra casita, yo feliz lo llené de besos, al llegar a casa tenía esa mirada que una sabe que va a haber sexo, sumisa, me desnudé y me puse en posición de cucharita, me penetró por atrás, me dolió tanto como la primera vez, caían lágrimas de mis mejillas, yo sabía que era el castigo merecido por haberle tocado la verga a mi paciente, por fin terminó la tortura y me llenó los intestinos de leche.

Doña Laura me recibió como siempre, me ofreció un café y me contó que una mañana que su marido había salido a trabajar ella llamó por teléfono a otra pareja que tenía en secreto, con tan mala suerte que su marido regresó por unos papeles que había olvidado y la sorprendió siendo infiel, el marido salió enajenado, tomó su auto y a los pocos minutos los bomberos le comunicaron su accidente, luego de salir del hospital empezó el pleito legal, Don Rolo llamó a su abogado pidiendo el divorcio, ella llamó al suyo alegando trastornos mentales, estaba visto que el pleito apenas empezaba, ellos no se hablaban pero ella siempre estaba pendiente de él, me pidió que le guardara el secreto.

La nueva enfermera me estaba esperando para que la relevara de su turno y me dijo que renunciaba porque Don Rolo le había pedido dormir desnudo con una enorme erección y que ella no estaba dispuesta a aguantar semejantes tratos, se lo comuniqué a la señora para que consiguiera una sustituta, al llegar a la habitación Don Rolo estaba molestísimo, mientras le hacía su terapia me dijo que todas las enfermeras eran unas idiotas, que solo yo lo comprendía, que él era un hombre muy sexual, que no podía evitar sus erecciones y que eso ofendía a esas estúpidas, yo lo tranquilicé diciéndole que esta profesión era muy difícil y que debería evitar estar desnudo, se puso peor, agitó todo su cuerpo y se golpeó contra le mesita de noche.

Le tuve que curar la herida que se hizo en la frente y lo llevé al baño, me decía que cuando esas taradas lo bañaban no le limpiaban el ano y los genitales, en cambio yo no me asombraba de verle su erección (si supiera), le limpié la cabeza de su pene, su ano y sus testículos, yo tragaba saliva evitando babear por ver esa hermosura, le dije que por mí no se preocupara, que estaba acostumbrada a bañar a infinidad de pacientes, pero que nunca me había tocado hacerlo con uno como él, me preguntó que a qué me refería y aunque traté de evadir su respuesta terminé diciéndole la verdad: que nunca había bañado a un paciente que estuviera tan bien dotado.

Eso desató una charla impropia entre paciente y enfermera, me preguntó textualmente:

DON ROLO: ¿Nunca habías visto una verga tan grande como la mía?

YO: La verdad, no, Don Rolo.

DON ROLO: Si no te molesta, cuéntame ¿Cómo es la de tu marido?

YO: Esas son cosas privadas de las cuales preferiría no hablar.

DON ROLO: No te lo pregunto por morbo.

YO:… pues… es la mitad de la suya en largo y grosor.

DON ROLO: ¿Y que sientes cuando me limpias esa zona?

YO: … pues… nada… es mi trabajo.

DON ROLO: No me mientas, algo debes de sentir.

YO:… pues… curiosidad… ¿qué quiere que le diga?

DON ROLO: ¿Pero te excita?

YO: Bueno… una no es de piedra… pero solo con usted me ha pasado eso.

DON ROLO: ¿Qué sentiste ayer en el Yacusi, tenía la impresión que si no hubieras tenido traje de baño, algo más hubiera ocurrido?

YO: Nunca, Don Rolo, yo soy una mujer casada y fiel.

DON ROLO: Si no te estoy preponiendo nada, como iba a pensar que una chica tan linda como tú, ibas a desear a un pobre viejo parapléjico como yo.

Yo sentía rojas las mejías por el bochorno que me causaban sus palabras, si supiera que me había masturbado fantaseando con su verga… si supiera que en el yacusi me moría porque me diera una buena cogida, si supiera que me metía bajo las sábanas para lamerla la cabeza de su verga… ¡SI SUPIERA!... lo llevé a darse su baño de sol y lo llegó a visitar su abogado, les di privacidad y me dediqué a prepararle el almuerzo, al despedirse el abogado me llamó y me dijo algo que me dejó con la boca abierta:

ABOGADO: Vea, señorita enfermera, usted sabe que mi cliente está pasando por la peor etapa de su vida y el ingeniero está dispuesto a recompensar muy bien sus servicios si usted le ayuda en un asunto muy penoso.

YO: ¿Cuál?

ABOGADO: Pues él quisiera que usted lo masturbara.

YO: ¡¿Qué?!

ABOGADO: No se moleste por favor, el ingeniero me cuenta que las dos veces que lo ha hecho se ha lastimado y que estaría dispuesto a darle este sobre con dinero en efectivo a cambio de sus servicios.

YO: ¡Soy enfermera, no puta!

ABOGADO: Lo entiendo, pero usted comprenderá que no podemos traerle una prostituta para que lo atienda, el ingeniero ya no tiene ninguna clase de relación con su esposa, así que la única posibilidad que se nos ocurrió fue pedírselo a usted, claro que está en su derecho de no aceptar.

Me dio el sobre y le dije que lo hablaría con don Rolo, lo enfrenté indignada tirándole todos los billetes sobre su cama, no paraba de decirle improperios, hablaba a toda velocidad, no pensaba lo que decía, solo me salían sapos y culebras de la boca, él me miraba con paciencia, cuando terminé de gritar solo suspiró y me pidió su almuerzo, se lo di en silencio, casi ni lo limpié como lo hacía antes, pero su verga me retaba erguida como sabiendo mis secretas intenciones, no me pidió que lo llevara al yacusi porque sabía cuál sería mi respuesta, luego le di su medicamento y lo dejé dormido.

¿Cómo había llegado hasta aquí? No sabía qué hacer, en lo que menos pensaba era en el dinero, era su propuesta indecorosa, pero lo más extraño es que sentía húmeda mi vagina ¿Cómo podía excitarme ante tal ofensa?

Me metí al Yacusi sola, desnuda, necesitaba recrear la tarde anterior cuando lo tuve atrás de mí sintiendo como su verga parada se colaba dentro de mis nalgas hambrientas, me movía como si me estuviera cogiendo, necesitaba su verga dentro de mí y tenía el mejor pretexto para sentirla, pero la imagen de mi esposo apareció en mi mente y no pude masturbarme ¿Cómo podía hacerle esto a mi amado esposo? Si tan solo me diera motivos para serle infiel, pero al contrario, me trataba como a una reina y yo me comportaba en mi trabajo como una puta.

Fui al baño a vestirme, pasé desnuda por su cuerpo dormido, me hubiera encantado que despertara en ese momento, no sé qué hubiera hecho, pero me fascinaba la idea, al revisar mi maletita me di cuenta de un descuido imperdonable, había metido un hilo de color rojo que seguramente se transparentaba en mi uniforme blanco de enfermera, por eso era regla usar calzón blanco, pero fue un descuido que no podía volver a pasar.

Los minutos que pasaron previo a que despertara los sentí eternos, ¿Cómo iba a enfrentarlo después de esto? No podíamos permanecer sin hablarnos, yo estaba dispuesta a no hablarle hasta que me diera una explicación, su tos hizo que abandonara mis pensamientos confusos, me abroché la blusa hasta el último botón le di agua y me senté indignada, ofendida, destruida, me tomó de la mano y me dijo con toda la calma del mundo.

DON ROLO: Perdóname, Lola, fui un idiota al pedirle al abogado que te propusiera semejante cosa… ¿me perdonas?

YO: ¿Por qué no me lo pidió usted?

DON ROLO: ¿Hubiera habido alguna diferencia?

YO: Por supuesto que no, pero por lo menos no me hubiera expuesto a la vergüenza que pasé con su abogado.

DON ROLO: Perdóname, no me atrevía a pedírtelo por miedo a que te fueras, pero si lo quieres hacer yo lo comprenderé.

YO: ¿Usted quiere que me vaya?

DON ROLO: No, no, por supuesto que no, pero no me gusta verte enojada.

YO: Me quedo con varias condiciones.

DON ROLO: Las que me digas las acepto sin oírlas.

YO: Pues va a tener que oírlas para que le quede claro. Primero: los baños serán más cortos, segundo: nunca más me pida estar desnudo delante de mí fuera del baño y tercero: en el yacusi yo siempre lo sostendré con mis pies en su pecho.

DON ROLO: Pero sí me vas a dar privacidad cuando quiera masturbarme y luego me limpias.

YO: No debería hacerlo pero como ya ha pasado otras veces… pues no me queda de otra.

DON ROLO: Perdóname esta erección terrible que tengo, pero no la puedo evitar después de haberte visto desnuda en el baño.

YO: Pues eso no volverá a ocurrir.

DON ROLO: ¿La erección?

YO: No me haga reír que estoy enojada.

DON ROLO: Mira como me tienes.

YO: ¿Y yo que culpa tengo?

DON ROLO: Pues tal vez ninguna pero eres la única mujer con la cual tengo contacto.

YO: ¿Y las enfermeras del turno de la noche?

DON ROLO: Si son unas ancianas decrépitas, que no me despiertan ni el más mínimo deseo.

YO: Tal vez debería contratar una anciana en lugar mío.

DON ROLO: ¡Que buena idea!

YO: ¡¿Quiere que renuncie?!

DON ROLO: No, solo que hagas el cambio de turno, que me atienda una anciana en el día y tú vienes de noche ¿Qué te parece?

Con tal de huir de las brutales sodomías que me pegaba mi esposo, no me pareció tan mala idea, lo platicaría con él y si estaba de acuerdo lo hablaría con la señora y le diría mi decisión al día siguiente, me pidió recoger todos los billetes que le había tirado sobre la cama, fui recogiendo uno por uno, pero el último estaba justo sobre su ingle, con mucho cuidado traté de recogerlo sin tocarle la verga, pero en lugar de eso sucedió lo que menos tenía pensado.

Le agarré la verga y empecé a masturbarlo, él babeaba de gozo, no sé por qué lo hice, tal vez porque habíamos estado hablando de su verga todo el día, subía y bajaba mi mano como si me fuera la vida en ello, me daba placer darle placer, estaba fuera de mí, era como si una fuerza externa me obligara a pajearlo, o por lo menos eso quería pensar yo, aceleré la masturbada pero don Rolo no se venía, entonces le rasqué los huevos con mis uñas largas y un enorme chorro me bañó la cara, pude sentir su sabor delicioso en el segundo que cayó justo en mi boca, con disimulo arrastré mi lengua sobre los grumos de semen al lado de mi boca, él permanecía con los ojos cerrados, yo aproveché el momento para quitarme de la cara el resto de semen que me bañaba y me chupé los dedos con delirio, luego le exprimí la verga con mis manos para sacarle hasta la última gota, lo limpié con mucho detenimiento y luego me fui a asear.

Al volver me dio el sobre y me dijo que cada vez que lo hiciera tendría la misma cantidad, yo me hice la ofendida pero tomé el sobre, no lo podía creer, si lo masturbaba a diario, en una semana ganaría lo que gano al mes como enfermera, no sabía qué hacer.

DON ROLO: Se te ve muy bonita esa tanga roja.

Me quería morir de la vergüenza, así que solo me despedí sin verlo a los ojos, ya mañana tendría tiempo de hablar del asunto, efectivamente la enfermera del turno de la noche era una viejecita que no provocaba ni al más grande de los degenerados.

Esa noche le planteé a mi esposo el cambio de turno y me dio un no definitivo, me dijo que entonces solo nos veríamos los domingos y que él no iba a soportar que su esposa se quedara a dormir en otra cama aunque fuera por trabajo y mil cosas más, a mí no me gustaba pelear con él y solo había una forma de contentarlo… le pedí que me la metiera por el culo, él feliz se desnudó y recibí sometida aquella verguita que hizo estragos en mi cerradito ano, a pesar de su tamaño era muy grande para mi canal trasero, solo pensaba como sería recibir por atrás la verga de don Rolo, en eso estaba cuando sentí bañar de semen todo mi culo, otra vez sentí una alegría culposa, era la manera como me autocastigaba por haber masturbado a mi paciente.

Esa noche soñé con don Rolo, yo llegaba desnuda a su habitación, nos tocábamos, hacíamos un 69 y yo le mamaba la verga mientras sentía como su boca torcida hacía maravillas con su lengua en mi clítoris, luego me cogía delicioso, lo hicimos en todas las poses posibles, luego me puso de perrita y me clavó su verga por mi culo, pegué un grito ensordecedor, me desperté sudando como si saliera de una pesadilla, mi esposo despertó angustiado, le dije que no se preocupara, que ya había pasado, que se volviera a dormir, pero lejos de eso se levantó y con una toallita me secaba las gotas de sudor, tanta ternura me hacía sentir peor, hubiera preferido que me abofeteara por ser la mujer infiel en que me estaba convirtiendo.

Continuará....

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u/Keolnd — 18 days ago

A la mañana siguiente tuve que cambiar las sábanas de mi cama porque tenían unas gotitas de sangre, mi esposo me había destrozado el ano, se despidió de mí muy amoroso, realmente lo había hecho feliz a costa de mi dolor, al hacer mis necesidades sentía un tremendo escozor atrás, me bañé y organicé mi maleta, metí como siempre otro uniforme de repuesto, mi biquini y por si las dudas, otra tanga.

Al llegar a mi trabajo Doña Laura estaba desayunando y me pidió que me sentara con ella y me ofreció un café, me preguntó cómo nos había ido el día anterior y le narré todo, exceptuando, por supuesto, las partes eróticas. Le conté que su esposo quería meterse al yacusi pero que se resbalaba y podía ahogarse, me dijo que lo hiciera yo con él, que para eso era su enfermera, que para eso me pagaba, e hizo una pausa perdiendo su mirada en el horizonte, luego me miró y me dijo que mañana me iba a contar cómo fue el accidente de su esposo.

Cuando entré a la habitación ya estaba despierto, estaba muy molesto, me contó que le había pedido a la otra enfermera que lo bañara antes de dormir y que ella se había negado al ver su erección y que había renunciado, yo lo tranquilicé y le dije que yo lo bañaría todas las noches antes de irme, como seguía molesto le dije que su esposa ya me había autorizado bañarlo en el yacusi, eso lo puso muy contento y empezó mi rutina.

La terapia, de la cama a la silla de ruedas, al baño, desnudarlo, a la silla plástica y bañarlo, como cosa rara no tubo erección, pude ver como orinaba sobre la silla, como un reflejo tomé su pene entre mis manos, se lo sacudí y saqué su cabeza para limpiarlo, se veía absorto, como perdido en sus propios pensamientos, luego secarlo, a la silla y por último sus medicamentos; me pidió que lo afeitara y sacara del closet un traje café a rayas y lo vestí, hasta corbata me pidió que le pusiera, lo peiné, le froté loción por toda la cara, se veía muy guapo, me fui a cambiar el uniforme y me pidió su baño de sol.

Me senté a la par de él en una banquita de esas de metal que hay en los parques y a los minutos me contó que era Ingeniero informático, que llevaban 20 años de casados con doña Laura, que el único hijo que tenían estudiaba en Alemania y de pronto hizo silencio, yo le pregunté si le pasaba algo y me pidió disculpas por todos los acontecimientos sexuales de ayer, pero mayormente porque lo habían encontrado en el piso después de haberse masturbado, me contó que desde el accidente no lo había hecho pero que le dio pena que yo lo haya sorprendido, le dije que era normal y que cuando quisiera hacerlo me lo dijera, así le daba la privacidad necesaria para que se masturbara y que luego yo lo limpiaría con mucho gusto.

Como que la plática lo emocionó porque pude ver su enorme bulto por debajo del pantalón, me preguntó sobre mi vida, le conté que era casada, me dijo que con ninguna otra se había sentido tan bien que cómo conmigo y así se fue la mañana, realmente sentí que éramos más amigos que paciente y enfermera.

Llegó la hora del almuerzo, me pidió que lo desnudara porque no quería manchar su traje, lo desnudé de la parte de arriba, luego le quité los zapatos y calcetines, desabroche si cinturón y le bajé el pantalón con mucho esfuerzo, lo dejé en bóxer y fui por la bandeja, al volver me pidió que también le quitara el bóxer, le dije que eso no estaba bien, me grito que ayer no había tenido problemas en verlo desnudo, traté de explicarle que estaba muy nerviosa y que no me atreví a decirle nada porque lo estaba conociendo, como loco enajenado me tiró la bandeja de las manos, limpié todo y me hinqué en medio de sus piernas para evitar problemas, le bajé el bóxer y saltó esa víbora que me enloquecía, mi boca produjo abundante saliva.

Otra vez tan cerca pero tan lejos… con cada cucharada de sopa tomaba muy poco y el resto caía sobre su cuerpo, ya prevenida tenías una toallita para limpiar su pecho y sus genitales, que hermosa y grande se le sentía la verga, al terminar el almuerzo le lavé los diente y era hora del medicamento que lo hacía tener una siesta larga, era mi momento preferido, lo acosté de lado y se durmió.

Por más que mi conciencia me aconsejaba que me alejara, mi cuerpo me exigía que me quedara, después de una lucha extrema le hice caso a mi cuerpo, me metí bajo las sábanas, ahí estaba ese cuerpo velludo y totalmente desnudo para recrear mis más atormentadas fantasías, esa tremenda erección me humedecía, me quite la tanga y me acaricié mi encharcada vagina, tenía esa verga a milímetros de mi boca, sacaba la lengua, babeaba por sentirla, aunque fuera solo lamerle la puntita, le acaricié los testículos, él se movió un poco y me quedé quieta, expectante, luego tomé con mi mano ese mástil y le pasé la lengua por toda la cabeza que ya tenía la humedad que lo excitaba, quería metérmela toda pero era peligroso, así que me metí dos dedos a mi vagina, me froté el clítoris y sentí como mi mano se mojó con mis jugos.

Mientras me bañaba, porque el olor a sexo era inescondible, pensaba que masturbarme no era una solución, mientras más lo hacía más caliente me ponía, Don Rolo estaba a mi disposición, yo sabía que si lo seducía iba a caer en mis brazos inmediatamente, pero por otro lado desde que me casé, nunca estuve con otro hombre, mi esposo no se merecía que lo engañara, me enjaboné las nalgas y el contacto me hizo recordar el dolor que sentía en el ano ¿Cómo se sentiría el pene de don Rolo por ahí? ¡Eso ya era el colmo!, abandoné esos pensamientos, me vestí y tuve que esperar otros minutos para que despertara.

Me pidió ir al yacusi, a mí hasta ya se me había olvidado, solo dejó que le pusiera su bata sobre los hombros, me fui al baño a ponerme mi biquini y nos encaminamos al área del yacusi, me incliné para encenderlo y sabía que su mirada estaba concentrada en la tirita del biquini que se perdía entre mis nalgas, no sé por qué lo hice, pero me tardé más de la cuenta dejando que sabroseara mi trasero, lo movía de un lado para otro, me gustaba incitarlo, solo esperaba que fuera capaz de manejar las consecuencias.

Primero lo metí al yacusi y luego lo hice yo del otro lado para sostenerlo con mis piernas, él miraba mis pechos y yo hacía como que no me daba cuenta, podía admirar su gran verga entre el agua burbujeante, era tan pesado que se me cansaron las piernas, entonces me pidió que me sentara atrás de él abrazándolo, lo tome de la cintura pero era imposible que con tanto movimiento su verga no golpeara mi antebrazo, desde la posición que tenía podía ver sin reparos su deliciosa erección, se me hacía agua la boca.

Como me volví a cansar me pidió sentarme delante de él y así con mis piernas apoyadas al otro lado del yacusi podía sostenerlo, pero fue deliciosamente atormentante, sentir su gran erección entre mis nalgas me hizo delirar, movía mis caderas como para acomodarme mejor, pero la verdadera intención era sentir como se frotaban mis nalgas en ese pene que hubiera querido que me atravesara por completo, cerré los ojos para sentir mejor el vibrar de su tranca en medio de la raya que separa mis nalgas, no sé cómo llegué a esa posición, pero la estaba disfrutando al máximo y lo mejor era que solo estaba ayudando a mi paciente.

DON ROLO: ¿Te puedo decir algo, pero no te enojas?

YO: Depende.

DON ROLO: Entonces mejor no te lo digo.

YO: No sea malo, no me deje con la curiosidad.

DON ROLO: Que conste… es que ayer que te agachaste para recoger no sé qué cosa por debajo de la mesa…

YO: ¡¿Qué?!... ya parece canción de Luis mi Rey.

DON ROLO: … pues te vi tu vagina depiladita, se te veía deliciosa…

YO: ¡Don Rolo, por favor!

Afortunadamente comenzaron a caer pequeñas gotas de lluvia y salimos presurosos, lo llevé a su habitación, lo sequé por todo ese cuerpo de macho alfa, seguramente antes del accidente debió ser muy perseguido por las mujeres, que privilegio poder tocar a placer (con la excusa profesional), esos músculos todavía tonificados, me relamí de gusto secando esos testículos llenos de semen y por supuesto su rica verga.

Lo senté recostado sobre la cabecera de su cama y me sequé yo también, me di cuenta del charco que había en su habitación, así que trapeé, lo dejé todo en orden y le pregunté si necesitaba algo, me contestó que solo un poco de privacidad, no pude evitar verla la verga, le dije que iba al baño a cambiarme y que cuando lo creyera oportuno me llamara, entre con todo y mi maleta, me desnudé y en eso sonó mi teléfono.

Era mi marido, invitándome a cenar fuera de casa porque tenía que darme una gran noticia, que tenía motivos para celebrar, le dije que me contara pero me dijo que a la hora de la cena me iba a sorprender, yo me miraba en el espejo totalmente denuda, me preguntó qué estaba haciendo y le dije estaba esperando a que Don Rolo despertara porque los medicamentos lo mantenían sedado ¿Por qué mentía? ¿Qué tenía de malo decirle la verdad? Pero mi sucia conciencia no me lo permitió.

Cuando estaba a punto de despedirse me dijo algo que yo pensé: ¡Trágame tierra! Quería reventarme el ano otra vez, le dije que me había dolido mucho, que mejor por adelante, pero él insistía que duele solo al principio, que después el orificio se va acostumbrando al tamaño de su pene y que luego hasta yo misma le iba pedir que me diera por el ano, tenía tan negra la conciencia que no tuve más que aceptar. Colgué.

Me quedé preguntándome por esa fascinación que tienen los hombres por meter su cosa por atrás, es sucio, ese canal se hizo para otras cosas, pero en fin, ya me había quitado mi virginidad anal y era posible que con la práctica hasta me llegara a gustar, me di un ducha de agua caliente, me sequé, me puse mi brasier y mi tanga de repuesto porque la otra estaba empapada de mis fluidos, entonces escuché un enorme golpe.

Salí disparada del baño y vi a don Rolo tirado en el piso, desnudo y su pelvis embadurnada de semen, con mucho esfuerzo lo coloqué en su cama, levanté su pene y limpié sus bolas llenas de leche, luego le exprimí el pene para que salieran las últimas gotitas de semen, se la pelé e hice una limpieza profunda y con mucho cuidado, me pidió que lo lavara con agua caliente porque se sentía pegajoso, lo hice aprovechando tocarlo por mis partes favoritas, luego limpié sus manos y apretó levemente la mía, lo vi a los ojos extrañada, me dio las gracias, yo no entendía por qué, por fin caí que estaba en ropa interior y entre angustiada al baño a vestirme.

Cuando salí tenía dibujada una pícara sonrisa en su boca deforme, me disculpé, le dije que no me había dado cuenta que estaba en ropa interior y que al oír el golpe no me percaté y salí en su auxilio, le prometí que no volvería a pasar, yo hablaba casi sin respirar, me disculpaba de mil maneras diferentes, pero él volvió a apretar levemente mi mano y dijo que no me preocupara que igual ya me había visto en biquini, eso me tranquilizó un poco, pero siguió diciendo que la tanguita rosa que traía se me veía espectacular, primero por esos encajitos tan bonitos que rodeaban mi vulva y luego esa semitransparencia que adivinaban mis labios.

Salí corriendo al jardín para estabilizar mi respiración agitada, para pensar que decirle, esa insinuación ya era demasiado, si debía renunciar ese era el momento, tenía la excusa perfecta para irme y no cometer más locuras, entré a su habitación decidida a dar el paso y lo encontré llorando, lo abracé y le pregunté que le pasaba, me dijo que desde el accidente lloraba por todo y que creía que su atrevimiento haría que yo renunciara, que era la única que lo entendía, me pidió por favor que no me fuera, le dije que si me respetaba no tenía ningún problema en seguir siendo su enfermera.

Me di cuenta que su cara estaba entre mis pechos, así que con mucho cuidado lo devolví a su posición anterior, le sequé las lágrimas y volvió a agradecerme, le recalqué el motivo del por qué había salido en ropa interior, que si él creía que lo había hecho intencionalmente estaba muy equivocado, que me asusté mucho al verlo en el suelo y que no tenía que agradecerme ese gesto porque era mi trabajo.

Don Rolo suspiró y me dijo que no era ese el motivo por el cual me había dado las gracias, curiosa como soy le pregunté cuál era ese otro motivo, me dijo que si me lo decía me iba a enojar más, lo amenacé con renunciar si no me lo decía, me puso como condición que le prometiera que no renunciaría, acepté y me senté en su cama para oír lo que tenía que decirme.

Me dijo que cuando entré al baño no cerré bien la puerta y que me vio desnuda hablando por teléfono, él se masturbó con una motivación que nunca hubiera imaginado que pasaría, ¡yo me quería morir de la vergüenza! No sabía qué decir, no sabía qué hacer, volví a salir al jardín como niña asustada, mis pensamientos se agolpaban en mi cabeza, respiré profundo y me dije: esto te va a llevar a la perdición, no podía renunciar porque se lo había prometido, pero sí podía dejarle las cosas claras.

Le expliqué, mucho más calmada, que todo había sido un descuido involuntario, que lo que menos pensaba era en excitarlo, que estaba ahí para cuidarlo, para atenderlo, que si pensaba que lo había hecho con intención: me ofendía y que a pesar de mi promesa estaba dispuesta a irme, me dijo que sabía que era un descuido pero que a pesar de eso lo había hecho pasar un momento delicioso, que por eso me daba las gracias, yo no quise remover más el asunto y di por concluida esa conversación tan penosa.

Después de un silencio embarazoso, frunció el ceño y yo de idiota le pregunte qué le pasaba, estaba preocupado porque cada vez que se masturbaba se lastimaba. ¡¿Qué me estaba insinuando?! ¡¡¿Qué lo masturbara yo?!!

DON ROLO: ¿Te depilas la vagina todos los días? Te la volví a ver sin un pelito encima.

Justo en ese momento tocaron a la puerta y llegó la nueva enfermera del turno de la noche, le pedí que lo bañara y ella sin ningún problema se lo llevó a la ducha.

Iba camino a casa, ya sabía lo que me esperaba, cena y luego me iba a volver a dar por atrás, no estaba bien lo que estaba viviendo, en el día me calentaba con mi paciente y por la noche mi marido se descargaba en mí.

Mi segunda tanga estaba mojada ¿Cómo podía ser que me excitara la vergüenza?

¿Sigo?

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u/Keolnd — 18 days ago

Hola, soy Lola, tengo 27 años, aunque no me considero bonita, mi cuerpo lo cuido mucho, mis senos no son enormes pero creo que son proporcionados a mi cuerpo y por herencia materna tengo buenas caderas que mi esposo disfruta a diario; estoy felizmente casada pero lamentablemente no puedo tener hijos, soy estéril, aunque vengo de una familia sencilla logré graduarme de enfermera, yo era fiel, hasta que me sucedió el caso que les voy a relatar.

Me encontraba desesperada en el hospital donde trabajo, queda al otro lado de la ciudad donde vivo, los turnos son espantosos y hay un doctor muy viejo que me acosa, la jefa de enfermeras, fue mi salvación:

JEFA: Mira, Lola, el marido de una conocida tuvo un accidente y quedó parapléjico, la esposa me requirió una enfermera y como sé que no estás contenta aquí, puedes renunciar e irte a trabajar con ella, además la paga es muy buena.

Se lo agradecí y ese mismo día renuncié, por la noche se lo conté a mi esposo, se puso feliz, un poco más de dinero no le cae mal a nadie, al día siguiente, planché mi uniforme, tomé mi pequeña maleta y me dirigí a mi nuevo trabajo, la fachada de la casa era hermosa, se veía que era gente de dinero, me salió a abrir Doña Laura, una señora de unos 40 años, guapísima, me llevó a la enorme habitación donde yacía su esposo, estaba sedado, me contó que hacía un mes que había salido del hospital pero que ninguna enfermera aguantaba su mal carácter.

Sufría una especie de paraplejía compleja, podía mover con dificultad las extremidades superiores, pero no las inferiores, usaba silla eléctrica de ruedas, me contó que la lesión también le afecto las cuerdas bucales porque aunque hablaba ella no le entendía nada.

Trató de explicarme mis obligaciones, pero yo le dije que en el hospital donde trabajaba había tratado a pacientes similares, se quedó más tranquila y me contó que era abogada, que casi no se mantenías en la casa y que me dejaba a cargo… ah, me dijo, se llama Rolando pero le gusta que lo llamen Rolo.

Inspeccioné la casa y me senté a esperar que despertara, cuando me estaba quedando dormida, oí unos balbuceos, me paré y me presenté, le dije que era la nueva enfermera, me vio de pies a cabeza, (si no fuera porque tenía la mitad de la cara torcida, se podría decir que era un hombre muy guapo), entre balbuceos, que de manera extraña sí entendí, procedí a hacerle sus ejercicios de rehabilitación para que sus músculos no se atrofiaran, me pidió que lo bañara, le pregunté si quería un baño de esponja o en la ducha, prefirió la ducha, con muchos esfuerzo lo cargué para llevarlo a la silla, no sé si fue intencional pero sentí una de sus manos en mi nalga derecha, no dije nada, eso me suele suceder en este trabajo y lo llevé a la ducha, a pesar de mi entrenamiento me costó mucho quitarle la pijama, este hombre debía medir como uno noventa, lo senté en la silla plástica, encendí la ducha y Don Rolo dibujó una pequeña sonrisa de satisfacción, lo enjaboné por todo el cuerpo, me pidió que lo enjabonara en medio de las nalgas, que las anteriores enfermeras no lo hacían y que el sentía que de no lavar esas zona le podían salir hemorroides.

Lo incliné sobre mi hombro derecho y lavé a la perfección su zona anal, al volverlo a sentar vi que tenía una tremenda erección, se disculpó y le dije que no tuviera pena que era normal, pero para mí no lo era, tenía un pene inmenso, no pude evitar compararlo con el de mi esposo y francamente salía perdiendo por mucho, me pidió que le lavara esa zona, me enjaboné las manos con los guantes puestos y empecé por debajo de sus testículos, eso hizo que su pene creciera aún más, yo estaba muy nerviosa, a pesar de que había bañado diversidad de pacientes, Don Rolo me provocaba una pequeña sensación de humedad en mi vagina, nunca me había sucedido esto.

Me dediqué a lavarle ese pedazo de carne, así que con una mano se lo frotaba y con la otra lavaba sus testículos, Don Rolo me pidió que se la pelara, a mí me pareció muy obscena su petición, pero como toda la profesional que soy, lo hice, al ver su cabeza fuera del capuchón, pude comprobar que llevaba días sin que nadie le aseara esa zona, tomé un poco de agua tibia y le limpie la cabeza del pene, sentía como cabeceaba entre mis manos, me sentía incómoda pero he de confesar que me hubiera gustado quedarme más tiempo aseándolo.

Le sequé todo el cuerpo y vuelta de nuevo a su silla de ruedas, ahora sentí una mano rozar mi seno, no dije nada pero empecé a sospechar, lo llevé a su cama, le pregunté donde estaban las pijamas limpias y me dijo que prefería quedarse desnudo, no me pareció correcto pero tampoco quería perder mi trabajo el primer día, lo recosté con la mitad del cuerpo sobre la cabecera de su cama y le pregunté si necesitaba algo más, me pidió que le diera sus medicamentos y al inclinarme para darle agua note que mi blusa se abrió y me miró los pechos con descaro, yo me hice la desentendida y seguí como si nada, luego le dije que me iba a ir a cambiar porque con el ajetreo del baño se había mojado mi uniforme, entré al baño y me desnudé quedándome solo en ropa interior con mis zapatitos y calcetas blancas, pude notar por el espejo que tenía mi tanga empapada, no podía ser, era un paciente más, me bajé la tanga y oriné, luego limpié bien mi vagina y me puse el uniforme seco, lo que no se me ocurrió fue llevar otra tanga de repuesto, así que tenía que permanecer el resto del día con mis partes íntimas sin nada que las cubriera.

Al salir me pidió que lo llevara al jardín a tomar un poco de sol, cada vez que lo transportaba a su silla sentía sus manos en alguna parte de mi cuerpo que hasta ahora solo mi esposo había disfrutado, le quise poner la pijama pero no quiso, me pidió su bata de baño, solo permitió que se la pusiera sobre sus hombros y el resto lo enrollara en su cuerpo, salimos a un jardín precioso lleno de flores, al extremo había un yacusi cubierto por una pérgola hermosa, y en el centro una piscina de forma caprichosa, lo llevé a un área donde podía disfrutar de un buen baño de sol, en eso sonó el teléfono de la casa.

Siguiendo el sonido llegué a contestar, era Doña Laura para saber si no había renunciado, le dije que todo lo contrario, que con Don Rolo nos habíamos llevado bien y que ahora estaba tomando su baño de sol, me advirtió que tuviera mucho cuidado con el almuerzo porque babeaba mucho, le dije que no se preocupara, que tenía mucha experiencia y nos despedimos.

Al llegar al jardín, estaba ubicada atrás de su silla y pude notar ciertos movimientos de sus manos como si se estuviera masturbando, curiosa busque una ventana por donde yo podía mirarlo pero él a mí no.

Con sus dedos artríticos se agarraba la verga y trataba con mucha dificultad de masturbarse, casi tenía que mover todo el torso para logarlo, a pesar de lo patético del cuadro, yo estaba fascinada viendo como esa verga crecía entre sus manos, podía notar su cabeza roja y húmeda, yo apretaba las piernas, ¿qué me estaba pasando?, pero esa verga era como un imán para mis ojos, traté de acariciar mi vagina desnuda pero no me dio tiempo.

Don Rolo se acalambró y pude ver extasiada como le salían muchos chorros de semen, era evidente que tenía tiempo sin tener un orgasmo, lo terrible fue que entre tanto espasmo se cayó de la silla, yo presurosa lo fui a levantar, por supuesto estaba desnudo y bañado en su propia leche, con mucha dificultad fui sentando a aquel hombrón en su silla, traje un poco de agua tibia y le limpié toda su zona genital, verme hincada entre sus piernas le ha de haber encantado porque me dedicó una sonrisa babosa que a mí me pareció de una ternura infinita.

Llegó la hora del almuerzo, quiso hacerlo en el comedor, traté de ponerle su bata pero me gruñó, yo para evitar problemas lo dejé desnudo, así que llevé la bandeja y le empecé a dar su sopa, tenía razón la señora, bebía muy poco y el resto se le escurría por todo su pecho velludo hasta caer en esa área púbica que me traía absorta, fui a buscar con que limpiarlo y con mucho cuidado le aseaba el pecho y luego los genitales, de tanta limpiadera volvió a tener otra erección, yo debí limpiar de nuevo ese pene que cabeceaba al contacto con mis manos, lo aseaba evitando su mirada, no quería que se diera cuenta que yo también lo estaba disfrutando.

No sé en qué momento quiso tomar algo de la bandeja y ésta cayó al suelo haciendo un ruido espantoso, con mucha paciencia fui a buscar con que limpiar aquel tiradero, me tuve que poner en cuatro para alcanzar un tenedor que había caído bajo la mesa, cuando me di vuelta me estaba viendo las nalgas y por el pijaso trasero de mi uniforme seguramente había visto mi sexo desnudo, ¡qué vergüenza!, estaba muy nerviosa pero también muy excitada, tenía a escasos centímetros de mi boca, su verga ¡Que tentación, Dios mío!

Salí presurosa evitando que notara mi nerviosismo y volví a limpiarlo todo, lo dejé en orden, por la tarde me pidió que lo llevara al yacusi, pero fue imposible porque su cuerpo se resbalaba sin voluntad, le expliqué que alguien debía meterse con él para que no se ahogara, me pidió que lo hiciera, le dije que no traía traje de baño y que le iba pedir autorización a la señora y si ella lo permitía mañana mismo nos meteríamos al yacusi.

Más tarde cayó un aguacero terrible, lo llevé a su cama, le di su medicina y se durmió, lo abrigué bien y pude notar su enorme erección bajo las sábanas ¿Qué tenía este hombre que me enloquecía? Para comprobar que dormía le pasé la mano por sobre las sábanas para tocar su verga, la sostuve por varios minutos y Don Rolo no despertó, tenía la boca abierta y roncaba babeando, lo limpié y lo acomodé de lado para evitar que su cuerpo se llagara, pero también para evitar la tentación de tener a la mano la mejor verga que haya visto en mi vida, realmente he visto pocas, pero como ésta: ninguna.

Mientras Don Rolo dormía pensaba en esas mujeres que le son infieles a sus esposos, y las entiendo, algunas son víctimas de malos tratos, sus esposos no las satisfacen, solo van al mandado y no al retozo, las golpean… pero no era mi caso, mi esposo me ama y me respeta, me hace el amor delicioso y quedo muy satisfecha, aunque no tenemos lujos los dos trabajamos y tenemos una vida bonita… entonces ¿Qué hago yo deseando la verga de un parapléjico?...no tengo ningún motivo para ser infiel y sin embargo me encantaría introducirme esa verga por mi vagina.

Don Rolo se atragantó con su saliva, le di agua para calamar su tos, al limpiarlo quedé acostada sobre la cama, él seguía durmiendo, no sé cómo me atreví pero la tentación era mucha, me metí bajo las sábanas y acerqué mi cara a ese inmenso fierro que se paraba desafiante, se me hacía agua la boca por saber que se sentiría tener esa verga hasta el fondo de mi garganta, abrí la boca pero solo le pasé mi aliento tibio por todos sus genitales, mi atrevimiento surtió efecto porque le cabeceó la verga de manera involuntaria, que rica se veía, dura y bien erguida.

El sonido de mi celular me sacó de la locura que estaba a punto de cometer, era mi marido quien me preguntaba cómo me estaba yendo en mi primer día de trabajo, con voz bajita le contestaba que bien, me volví a meter bajo las sábanas y como el acto más morboso que había hecho en mi vida agarré esa verga con mi mano mientras hablaba con mi esposo, él me decía que casi no me entendía, que me saliera para hablar con más comodidad, yo le explicaba que no podía porque se acababa de atragantar, lo cual era cierto, empecé a pajear ese tormento que me enfebrecía.

Al terminar de hablar con mi esposo me fui al baño, me desnudé y gocé como el agua fría apagaba mis deseos, a pesar de eso estaba muy mojada de la entrepierna, debo confesar que casi no me gusta masturbarme, pero en ese momento metí dos dedos en mi vagina y alternaba mi otra mano entre acariciar mi clítoris y meterme los dedos a la boca imaginando que era la enorme y deliciosa verga de Don Rolo, metí y saque mis dedos como si esa verga me violara y tuve un tremendo orgasmo.

Me vestí y al salir Don Rolo ya había despertado, esa erección me mataba, quería agua y al dársela miraba mis pechos entre la blusa, ni siquiera hice el esfuerzo por taparlos, le volvió a caer agua sobre el cuerpo y yo atenta se lo limpié, aunque debo reconocer que me tarde más de la cuenta en sus testículos.

A las siete llegó la otra enfermara que hacía el turno de la noche, me despedí de Don Rolo y me recordó que mañana era día de Yacusi, en el bus de regreso a casa iba muy consternada, no podría ver a los ojos a mi esposo después de haber tenido esa verga entre mis manos.

Mi esposo tenía tiempo pidiéndome que me dejara darme por atrás, era tanto mi sentimiento de culpa que se lo permití, fue dolorosísimo, pero era mi castigo por no haberme portado como la esposa fiel que siempre había sido, había oído a algunas mujer decir:

–me reventó el culo- y ahora sabía por qué lo decían.

Por un lado pensaba en renunciar, pero por el otro soñaba en:… ¿Qué pasara mañana dentro de ese yacusi?....

Continuará.

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u/Keolnd — 18 days ago

Muy bien, muy bien, doña gertrudis llegó al lugar indicado.

Pase doña gertrudis, hablaremos de la paga, de la linda victoria.

Paso un rato y mi abuela salió...

Victoria, desde hoy te quedas con

don florentino,

Si abuela...

Debes hacer todo lo que él te ordené sin resongar entendiste. En todo lo vas a obedecer

Si abuela...

Saliendo te vas para la casa ya sabés el camino. Y no quiero ni una queja de él qué no quisiste hacer lo qué él te diga se obediente esté dinero te hace falta para tú comida y vivir en mi casa, si abuela...

El viejo era un viejo gordo ya cómo de 62 años me miraba feo hacia mi cuerpo, me hacía sentir mal y me daba miedo a veces su forma de verme.

Victoria, si don florentino, tú vas a estar atrás acomodando siempre toda la mercancía y limpiando llenando los anaqueles y haciendo muchas cosas más, si don florentino,

Acá se vende todo lo referente al campo y a los animales todo el pueblo viene acá y de pueblos vecinos así qué hay mucho trabajo nada de estar de floja.

Si don florentino, lo qué usted diga.

El día paso un poco rápido realmente si había mucho trabajo no había estado tal mal el día me dieron comida y el viejo no era tan malo cómo se veía.

Al cerrar todavía me quedaba un rato en la bodega limpiando para al otro día. Y llego la hora de irme.

Llegue a casa de la abuela y estaba toda borracha me puse hacer la cena rápido tener todo listo para qué no me gritara. Esa noche cené yo sola y me sentí muy contenta la abuela de tan borracha que estaba que ni se despertó.

Aproveche a salir a conocer chicos de mi edad cerca de ahí de la casa... de la abuela yo, sabia qué no iba a despertar así pasaba con mi papá.

Cuando vivía con mi papá tuve un novio mas grande que yo, mi papá siempre me dejaba sola y no tenía cariño de nadie. El era un chico de la ciudad tenía 19 años no era guapo pero me gustaba porqué me besaba y sentía lindo qué alguien me diera un beso.

En una ocasión solos él me beso y tocó mi cosita y sentí rico él saco de su pantalón algo cómo un pedazo de carne era largo cómo una mazorca de elote y tenía bellos ese día me dijo qué le chupara ahí yo dije, ¿cómo? si, tú chupame víctoria, cómo si fuera una paleta y lo hice él después de un rato saco un liquido blanco de su marzoca.

El me dijo no le cuentes a nadie nada. eso lo hacen los novios y tú papá aun no te deja tener novio.

Yo le dije, Gerardo si esta bien...

Pasaron muchos días y yo así, del diario le chupaba su marzoca él antes me daba unos besos.

El estaba trabajando en el campo por una obra era de la ciudad.

Un día mi papá, se fue muy temprano al pueblo vecino, a trabajar y pasó Gerardo, por la tarde y le dije qué estaba sola qué mi papá iba a llegar más noche.

Entonces paso y me dijo, qué bueno victoria.

te amo y tú tendrás qué demostrarme qué me amas...

Te gusta qué te besé verdad si mucho y qué sientes bonito.

Y te gustaria sentir más bonito qué te de amor si Gerardo.

Bueno vamos hacer cosas de novios pero de esas que se aman mucho los dos...

Si, si quiero,

no le debes contar a nadie victoria tu papá no va a querer sigas siendo mi novia.

Si no diré nada.

Entonces esa tarde él me beso, más bonito su beso, era cómo si me quisiera comerme toda me encanto después me dijo quítate la blusa y tú corpiño enseguida me las quité el se desnudo completamente y muy rápido cerró la venta de la casa más bien vivíamos en cuartito cómo ahora con mi abuela.

Se veía muy guapo todo desnudo y su marzoca resaltaba bien parada siempre que se la chupaba, así estaba y después cuando sacaba el liquido se ponía aguada y pequeña.

Entonces yo tenía mi falda arriba sin nada después del beso, ése beso, tan rico sentí qué me salía también algo de mi cosita el tomó mis pechos y me dijo victoria, tienes unos limoncitos, están tan pequeños sólo se sienten tus pesones, si son grandes y bien paraditos y me los chupaba y pasaba su lengua así estuvo un ratito después de eso me recostó en el catre donde dormia me alzó mi falda y bajo mi calzoncito y en mi cosita metió su mazorca yo le gritaba!.. no Gerardo, mejor no...! me estás lastimando... no siento rico cómo me dices, él decía tranquila la primera vez duele tranquila no pasa nada sé movía cómo loco me tomó con fuerzas para qué yo no me pudiera mover

y sólo sentí un dolor horrible sentí qué rompía con su marzoca mi cosita por dentro y seguía cómo animal encima de mí después de unos segundos sacó su marzoca y el liquido blanco lo tiro en el piso yo estaba llorando él rápido se vistió y me dijo Victoria, no llores eso es amar cómo dos novios de verdad limpiate bien y me vi que salia sangre de mi cosita yo me espante me dijo no te asustes eso pasa cuando dos novios se aman la primera vez ya la segunda todo será diferente vas sentir siempre rico yo, me limpie las lágrimas y le dije si Gerardo, esta bien se vistió y se fue no me dio un beso nada sólo me dijo, no le cuentes a nadie y limpia todo para qué tú papá no se enteré.

Después de ese día siempre que mi papá se iba el venía a verme para meter su mazorca,

en mi cosita ni besos me daba así me voltiaba sólo alazaba mi falda se movía cómo un loco encima de mí, ni mis pesones besaba, sólo, ahí sacaba su líquido blanco y se iba.

Pasaron los días y ya no volvió mas,

y no sé despidió de mí nada el trabajo termino,

y se regreso a la ciudad.

A los pocos días qué se fue yo tuve dolores muy fuertes y comencé a sangrar me asusté mi papá, se dio cuenta y me dijo, eso me iba a pasar cada mes... pero mi abuela aún no lo sabe mi papá me dijo qué a nadie le dijera qué sangraba.

Al otro día amaneció la abuela desperto mal de su borrachera ya estaba todo listo el desayuno y todo me fui enseguida con don florentino, me gustaba estar más alla qué con la abuela, siempre eran gritos y insultos cuando quería seguír tomando.

Así pasaron los días ya iba para el mes, trabajando no me iba tan bien, pero tampoco mal y una tarde ya estaba yo limpiando arriba de un banquito los muebles y entra,

don florentino, se puso acomodar yo llevaba falda amplia entonces sentí su mano de don florentino, atravesar mis nalguitas entre mis piernas hasta tocar mi cosita sobre mí calzoncito.

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u/Keolnd — 18 days ago

diciendo muchas palabras obscenas

- Mámamela puta , sabía que te gusto mi verga por eso me estabas espiando….ahora es toda para ti cométela

Y yo gozaba estar chupando ese pedazo de miembro.

Me pare de la cama y me fui hacia la cocina a tomar un poco de agua estuve ahí un rato recordado aquel sueño como era posible que yo estaba deseando soñando estar en el lugar de aquella chica mamándole la verga aquel tipo extraño que me había asustado mucho como podía yo haber soñado eso estaba engañando a mi marido pero a la vez me había gustado me sentía confundida no sé lo que me pasa como yo habría soñado algo que me parecía asqueroso pero que ahora ya no tanto pues me había excitado y mojado.

Al día siguiente cuando llego Ernesto me dijo que tendría que salir de la ciudad un par de semanas para ir a supervisar una obra, y los días siguientes no podía quitarme de la cabeza aquel sueño que tuve con don Raúl, y me daba vueltas en la cabeza la idea de que me allá visto espiándolo. Pasaron un par de días cuando me tope a don Raúl en el cuarto de lavado él estaba terminando de lavar su ropa cuando llegue y tan pronto me miro cogió sus cosas para retirarse cuando paso cerca de mi me dijo.

-Y usted Angélica que le pareció la chica de aquella noche como me chupaba la verga, le gusto por eso me espiaba con su boquita abierta.

-Yo me quede paralizada no sabía que responder, mi corazón empezó a latir a mil por hora, no sabía que decir ante aquella aclaración me quede sin palabras.

-Que le pasa no va decir nada o que acaso no le hubiera gustado ser aquella chica y gozar de chupar toda mi verga.

-Estaba enmudecida pero reaccione y puse un alto contundente a esas afirmaciones.

-Esta usted loco quien se a creído y porque piensa que soy como su amiguitas que trae a su cuarto… respéteme o se lo diré a Ernesto.

En eso empezó a bajarse el cierre de su pantalón y lo que vi no lo podía creer, saco aquel pedazo de carne, grande grueso y bien parado, yo me quede como hipnotiza, no podía ni moverme, todo el cuerpo lo sentía paralizado, por fin tenía enfrente aquella verga con la que había tenido tantos sueños, poco a poco se me fue acercando y cuando estuvo frente a mi tomo de una mano y me jalo hacia él y con sus brazos me rodeo fuertemente sobre mi cintura y con sus manos grandes empezó a apretar mis nalgas, fue entonces que sentí una descarga de éxtasis en mi interior ya parte de mi estaba excitada por ese gran apretón de nalgas, pero una parte de mi se negaba a estar en esta situación, pues yo era una mujer recién casada y amaba a mi esposo no podía imaginar engañar a mi esposo así que le dije.

-Por favor suélteme don Raúl soy una mujer casada suélteme..

Don Raúl contesto..

- Eso no importa mamita estas bien buena te voy hacer gozar y vas a pedir más verga, lo pides a gritos te voy hacer lo que el inútil de tu esposo no te hace.

Acto seguidos de decir eso don Raúl clavo su cabeza sobre mis pechos y en un movimiento fugas sometiéndome mordió levemente uno de ellos, de mis labios solo salió un pequeño gemido AAHhh¡¡.. Pues nunca nadie me había hecho una cosa así todo en ese momento se junto y fue una descarga de éxtasis que ya no pude contener estaba ya completamente excitada todo se había acumulado mi sueño aquella escena de don Raúl con su amante y esa situación en la que estaba mi sueño estaba punto de volverse realidad, don Raúl solo me dijo

- te gusta mamita sabia que te iba a gustar, se ve que eres una putita, de hoy en adelante serás mi putita..

Yo cerré los ojos y don Raul como un perro hambriento mordía levemente y succionaba mis pechos por encima de mi vestido mientras su manos masajeaban rítmicamente mi par de nalgas a la vez jalaba por debajo de mi vestido mi pequeña tanga , yo estaba gozando aquella tremenda manoseada que me estaba dando aquel viejo feo no podía creer como podía yo estar ahí así y además gustándome , de pronto sentí como don Raúl aparto su boca de mis pechos y en un movimiento de manos sentí como subió mi vestido dejándome en brasiere y nuevamente volvió hacia mis pechos lamiendo y mordiéndolos ahora con un poco más fuerza yo solo pegaba pequeños gemiditos como ahí ahh , siguiente de eso don Raúl me tomo en brazos y nos metimos por la terraza y me llevo hacia la sala de mi casa y en un sillón me recargo ahí y siguió con su trabajo de pronto sentí como sus manos se apartaron de mis nalgas y subió poco a poco mi vestido hasta despojarme totalmente de él, yo como un reflejo de la poca dignidad y rechazo que me quedaba detuve sus manos , pero el mordió súbitamente mi pecho y me hizo hacer mi manos hacia atrás recargándome en sillón y pegando un gemido, ahora su manos las había subido hacia mis pechos y levanto mi brasiere quedando mis tetas al aire libre.

- Que bonitas y ricas tetas tienes Angélica las voy a saborear como nunca te lo han hecho.

Si supiera don Raúl que mi marido nunca me había mordido mi tetas y mucho menos chupado

Yo estaba excitadísima agarro con sus manos mis tetas y chupaba y lengüeteaba mis tetas yo sentía estar gozando al máximo con esa situación, lo observaba como locamente no paraba de chupar mis pechos yo estaba recargad en el sillón disfrutando gimiendo de pronto don Raúl se aparto de mis pechos y vi como bajo la mirada hacia mi tanguita y al ver mi diminuta prenda exclamo..

Wuou Sra. Angélica sí que es una caliente mira que hermosa tanguita trae.

Se acerco hacia mi vagina y le pego un beso por encima de la tanga que fue lo que hiciera que me prendiera aun mas , después de eso se levanto y me dijo.

Ahora si mami prepárate a gozar como nunca te voy a clavar como nunca, vas a pedir más lo tendré bien parado que no podrás resistir tocarlo y chuparlo , lo cabalgaras como una vaquerita en brama.

Yo solo lo mire pero no dije nada bajo hacia mi vagina e hizo a un lado mi tanga

- Mmm está bien depiladita parece que imaginaste que alguien te iba a chupar tu triangulito hoy verdad..

No don Raúl yo no soy lo que usted cree nadie me ha chupado ahí.

- Mmm entonces tu esposo Ernesto es un gran estúpido como puede desperdiciar este banquete pero ahora te la voy a estrenar te hare una chupada para que no la olvides nunca.

Empezó a succionar y a meter su lengua en mi vagina , yo gemía y con mis manos tome su cabeza y lo empujaba para que siguiera chupando más y más

- Ahha ahí ahhgg ayyyy esos gemidos salían de mi garganta estuvo así haciéndome disfrutar como unos 15 minutos chupaba mis jugos seguía lamiendo

- Ahaa que rica sabes Angélica hueles bien rico.

Enseguida se aparto de mi y desabrocho su pantalón y saco completamente su enorme verga de unos 20 cm gorda y con una cabeza brillante debido al liquido preseminal que había arrojado me miro y me dijo al verla me excite mas imagine aquella escena pero ahora yo chupándola

- Ándale mami ahora harás lo que viste haciendo a mi amante te gusto mucho no? ahora lo vas chupar como una perrita hambrienta que eres..

Me dio un poco de asco hacer eso así que me negué

- No don Raúl yo nunca he chupado uno no quiero

Vas a querer mami tomo mi mano la puso en su miembro , estaba caliente me empezó a dirigir mi mando hacia arriba hacia abajo , yo solo miraba como mi mano ahí pegada en esa verga que no era la de mi esposo , tomo mis hombros y los hizo hacia abajo yo sin resistencia me arrodille como el quería ya mi mano por si solo subía y baja de aquella barra estaba justo enfrente de aquel miembro me dio su olor muy fuerte aun ahí me dio un poco de asco pero mi excitación era mayor la situación era muy morbosa y bastante obscena que nunca habría yo podido imaginar hacer , así que abrí mi boca y empezó a chupársela el sabor en ese momento estando excitada no me desagrado así que empezó a chupar fuertemente ese pedazo de carne no cabía en mi boca así que no me lo metía todo de mi salió pasar mi lengua por la cabeza de su verga fue algo que dio mucho placer a don Raúl ya que voltee a verlo y tenía un rostro de placer y dijo

- Aprendes rápido putita que bien lo chupas y dices que no sabias sigue chupándomela así

- Así mamita ahí ahgg más rápido putita

Acariciaba mi cabeza y el dirigía mis movimiento mas rápidos el solo gemía y yo estaba chupando lamiendo succionando esa verga que diría mi esposo si me hubiese visto ahí arrodilladla solo en tanga mamándole la verga aquel viejo dándole placer con mi boca algo que con él nunca había hecho en ese momento sentí un orgasmo pues esa verga me estaba dando el placer que nunca había imaginado así que pare de chupar , don Raúl se dio cuenta y me levanto , me agarro de mi cintura y me volteo hacia una mesa de espaldas a él me hizo ponerme empinada sosteniéndome yo de la mesa y el atrás mío

- Que precioso culo tienes Angélica redondito y paradito te tengo que decir que nunca he clavado uno así que le voy a dar a tu culito una buena dosis de verga.

Agarro su verga parada y me empezó a dar pequeños golpes en mis nalgas y con la otra mano jalando mi tanga hacia arriba , yo empezó a menear mi culo en círculos levemente pero notable , pareció que le gusto pues me empezó a golpear un poco más fuerte en las nalgas con su verga y yo echando mi culo hacia atrás tratando de buscar su verga ansiosamente entonces salieron de mi unas palabras que nunca habría imaginado

- yaa¿¡¡ cójame don Raúl por favor , cláveme esa verga quiero sentirla adentro voltee a verlo y lo vi hacer una mueca de triunfo y de satisfacción pues había logrado lo que desde el principio había dicho que yo le pidiera más me tenia excitada en su local empinada con una diminuta tanga y con mi culo bien paradito , mostrándolo, que espectáculo estaba observando don Raúl teniéndome así una imagen del contrase de nuestros cuerpos y nuestras pieles seguramente muy excitante para él y para mi también

- sabía que ibas a pedir verga putita claro que te voy a clavar solo que deja disfrutar de tu culo un poco mas

Sentí como se arrodillo y sentí sus manos callosas que se deslizaban por mis nalgas causándome gran excitación sentí su boca pegando pequeños mordiscos en mis nalgas y pasando su lengua por todas ellas yo pare mi cola muy excitada sintiendo mucho placer estuvo así como 10 minutos yo estaba ansiosa de que me la metiera dejo de hacer eso y se paro

- espere Angélica voy por un condón los tengo aquí en un cajón por que siempre aquí me cojo a las señoras hambrientas de verga como tú y es que no quiero engendrar un hijo ya tengo varios regados por ahí jajaja soltó una risa y yo me quede ahí estática empinada con tan solo una diminuta tanga con un hombre que apenas ese día había cruzado palabra con él y ya estaba a punto de cogerme voltee haberlo y vi como abría el condón y se lo coloca en su verga el condón apenas le cabía estaba bien parado se acerco yo pare mi culo y solo le dije

- despacio don Raúl me va a doler¡¡

- no te preocupes Angélica todo te va a entrar tu solo para bien el culo y disfrútalo

Con sus manos jalo de los tirantes de mi tanga y los bajos a medio muslo,

- guao que culote tienes Angélica¡¡ está bien rico páralo mas putita¡¡¡

Me dio una pequeña nalgada que imagen pensé que diría Ernesto se me viera así don Raúl estaba a punto de violar mis castidad y mi fidelidad estaba a punto de convertirme por primera vez en infiel y con un viejo como don Raúl sentí como la punta de su verga estaba en la entrada de mi vagina empezando abrirse paso yo me quede estática esperando que el hiciera todo, así que poco a poco fue metiendo su miembro dentro de mi vagina

- haa que apretadita esta Angélica se ve que su marido la tiene muy chiquita que rico me lo aprieta AHHH solo falta un poco más para que te la clave toda

- yo empezó a sentir riquísimo y a gemir dar pequeños grititos empezó a moverme hasta que sentí de golpe su verga sentí como me partía pero me gustaba una mezcla entre placer y dolor

- AHHH don Raúl la tiene muy grande

- ya putita te la comiste toda estas bien rica

Voltee a ver hacia abajo mi tanga ya estaba en el suelo pues yo ya estaba abierta me la dejo ahí un rato esperando que mi vagina se acoplara aquella enorme verga en ese momento voltee hacia atrás y vi como me tenia don Raúl totalmente expuesta para él, después me tomo por las caderas y empezó a culearme lentamente yo lo acompañaba con los movimientos

- ahh muévete mas Angélica

Ahí estaba aquel viejo feo gordo cueleandome disfrutandome y yo disfrutando como una loca gimiendo

- ahha mas don Raúl ahí así cueleeme deme mas recio

- ahí me vuelve loca su vergaaa mas mas mas mas

--ohhh don Raúl mi esposo no me ha culeado como usted así asiii oohh ohhh

Don Raúl empezó el vaivén mas rápido y con más fuerza y yo también aumentando la culeada pare mi culo para que lo pudiera agarrar bien don Raúl, en eso don Raúl paro sus movimientos agarro mis nalgas y empezó a moverla rítmicamente hacia su verga y yo clavándome solita voltee a ver y vi los ojos de don Raúl clavados en mi culo seguramente estaba observando cómo su verga entraba y salía rápidamente de mi vagina

- oohh Angélica que rico te lo comes ohh ahha eso putita así

- clávate tu solita como la perra que eres ahí que rico coges nadie mueve el culo como tu ahí

así estuvimos cerca de 20 minutos culeando con ganas el local estaba lleno de gemidos y los ruidos que provocaban los golpes de mis nalgas en su vientre en un movimiento con su brazos tomo los míos y los jalo hacia atrás y así en esa pose quizás la mas excitante que podría yo imaginar

- ahí que bonita te vez asiiiii disfrutandooloo como una putita

Yo me quede así y el ahora era el que me culeaba tenía mucha fuerza metía y sacaba su verga de mi vagina de una manera increíble yo solo gemía

- ahh ahh ahh mass mass mass don Raúlss haa haa haaa me partee¡¡ haah ohhh ahí¡¡¡

De pronto mi cuerpo se convulsiono y tuve el orgasmo más rico de toda mi vida - ahhhhh solo salió de mi garganta ese gemido y cesaron sus movimientos don Raúl se dio cuenta de eso sentí como saco su verga de mi vagina yo estaba perdida recuperándome del orgasmo cuando empezó a sentir otra vez golpes en mis nalgas productos de su verga ya sin condón

-- te gusto putita

- si don Raúl respondí mucho nadie me había culeado como usted

- ya ves putita te dije que te iba gustar y pedirías mas pero ahora te toca tomarte esta leche que está guardada para ti

Así que me jalo hacia enfrente del he hizo que me bajara su verga aun parada igual parecía no cansarse, la tome con una mano y la empezó a chupar

- mas rápido putita mas rápido hazme saber que quieres mi leche

Yo empezó la chupada más recia y rápida

-- ohh ohhh así perra asiii ahhhhh mas rápido

Mis mejillas ya me dolían de estar chupando ese miembro tan grande y rápidamente hasta que sentí el cuerpo del viejo convulsionarse y decir

- me vengo putita abre tu boquita yaaaaa ahhhhh¡¡¡

Saco su verga y yo abrí mi boca esperando su semen empezaron sus disparos de semen cerré los ojos y sentí los chorros y sentí un liquido caliente y viscoso en mis ojos nariz y boca estaba tan caliente que el que quedo cerca de mi boca lo alcance con la lengua y me lo pase me había gustado que me hiciera así que me tratara como una puta haciendo cosas que con mi marido jamás haría

- yaaa¡¡ ahí ahora si señorita Angélica ha quedado usted bien cogida y bañada de semen como usted quería jajajaja desde hoy en adelante te cojere cuando se me antoje, ese culito rico que tienes ahora me pertenece así que lo hare gozar siempre..

Yo solo lo mire con un poco de pena pues tenía razón yo deseaba que me culeara y me bañara de su semen, solo respondí que siempre estaría dispuesta a recibir esa verga tan rica, y así empezó mi historia de infidelidad y apartar de ese momento me convertí en su putita como él me decía

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u/Keolnd — 19 days ago

Mi nombre es Angélica tengo 24 años y hace 10 meses que estoy casada con Ernesto el tiene 26 años es un hombre muy guapo por eso me case con él, yo soy una chica delgada mido 1.65 ,morena clara, pero si se podría decir que soy una chica bonita y de buen cuerpo un trasero parado y firme y mi delantera aunque no grandes pero si firmes y paradas, y piernas torneadas y muy firmes, recuerdo cuando yo estudiaba no falto un chico pelado que me dijera algo acerca de mis trasero o de mis piernas, pues me gustaba usar minifaldas bueno siempre he sido una chica que le ha gustado vestir sexy si llegar a lo vulgar, por algo Ernesto se fijo en mí y me hizo su esposa nos conocimos mediante una amigo de él de la universidad en una salida que tuvimos y él lo invito después de eso Ernesto y yo no empezamos tratarnos más y nos hicimos novios ,, bueno Ernesto es Ingeniero Civil y trabaja en una empresa Constructora lleva menos de 1 año trabajando ahí por eso no tuvimos oportunidad de hacer ningún viaje en nuestra boda así que después de nuestra boda nos vinimos a vivir a una casa que le rentaban en el trabajo, por cierto algo grande y con alberca, me hizo el amor esa noche y me sentí muy bien porque antes de casarnos no lo habíamos hecho y fue mi primera vez y todo eso fue lo que me hizo muy dichosa esa noche desde ahí hasta la fecha Ernesto siempre me hace el amor de la misma forma con la misma pose del misionero y tampoco me hace propuestas de hacer el sexo oral u otras cosas pues él es un hombre que esas cosas se le hacen obscenas y que solo lo hacen las prostitutas o las mujeres fáciles, algo que no me disgustaba pues me sentía llena y complacida por lo que Ernesto me hacía en la cama , y también por que no conocía un nuevo mundo del que ahora conozco hace diez meses y es la historia que les relatare que comenzó hace un mes.

Ernesto por ser Ingeniero, de una constructora y por tener poco tiempo en el, tenía mucho trabajo y por el puesto que tenia, viajaba mucho fuera de la ciudad, y nuestra vida de recién casado era fabulosa en un principio, me hacía el amor todos los días y yo facinada de ser la mujer del hombre de mis sueños, pero como les dije anteriormente solo lo hacía en la posición de misionero, yo por la educación tan estricta que mis padres me dieron antes de casarme no tuve mucha vida social hasta que conocí a mi marido, y él como yo pues nos guardamos hasta casarnos para tener sexo, todo iba muy normal, hasta que una tarde me comenta Ernesto que tenía que prestarle un pequeño cuarto que había en el área de servicio muy cerca de la alberca a un Maestro De obra que había venido a trabajar por parte de la constructora a la ciudad y era muy allegado a los patrones de la empresa así qué no tuvimos mucha opción ya que prácticamente le prestaban la casa y no cobraban mucha renta por ella.

El tipo que llevo Ernesto a la casa se llama Raúl un tipo de 43 años maduro de 1.70 de estatura, de piel morena y complexión media, con algo de barriga y con una cara recia de pocos amigos, en fin un tipo muy “X”, y la verdad desde que llego Don Raúl como yo le decía, me sentía un poco incomoda el tener un extraño en casa, aunque en cierta forma no me desagrado mucho la idea de que alguien más viviera en esta casa tan grande para no sentirme tan desprotegida cuando Ernesto salía de viaje, al fin sentía como si mi padre viviera en casa.

Pasaron los días y poco a poco le restaba importancia al hecho de que Don Raúl vivía en nuestra casa, ya que casi la mayoría del día estaba en la obra trabajando solo los fines de semana estaba todo el día en casa ya que él no era de la ciudad, y aprovechaba para hacer uno que otro arreglo a la casa por encargo de los patrones, así que siempre lo veía de un lado a otro haciendo reparaciones.

Y todo comenzó cierto fin de semana en verano esos días en los que hace un calor infernal, mi marido y yo quisimos aprovechar la alberca juntos a lo que decidimos invitar a unos amigos del trabajo de Ernesto para disfrutar una tarde y hacer una parrillada, ese día me sorprendió Ernesto al pedirme que me luciera un bikini que tenia para usar en nuestra luna de miel y como no lo había estrenado era la ocasión para hacerlo no era cosa del otro mundo pero en el lucia perfectamente mis piernas mi cintura y mi culo redondito, obviamente dentro de los invitados estaba don Raúl, quien se acomidió a preparar la parrillada, y lo que escuche en esa tarde me perturbo de sobre manera en los días siguientes, al estar mi esposo platicando con sus amigos logre escuchar una plática muy subida de tono en la cual se reherían a don Raúl como un tipo súper mujeriego y que volvía locas a las mujeres ya que al parecer la tenía como burro según alcance escuchar, paso la tarde y todos nos divertimos muy a gusto, ya en la noche no pude evitar comentarle a Ernesto lo que había escuchado de don Raúl, y soltó una carcajada diciéndome.

-Y ya te imaginaras porque le decimos el burro.

-Yo guarde silencio y en tono de pregunta exclame ..Que la Tiene muy Grande…..y Ernesto siguió riéndose mientras respondía con la cabeza que si, y dijo. Solo espero nunca lo averigües y soltó mas la carcajada..Por mi cabeza nunca imaginaria engañar a mi marido y menos con un tipo como don Raúl.

A la semana siguiente una noche mirando por la ventana vi llegar a don Raúl acompañado de una mujer alrededor de unos 30 años, y tan pronto vi mi marido le dije.

-Que poca vergüenza de don Raúl que ha traído a una tipa con él, a lo que mi marido respondió.

-Seguro se la va a coger hasta acá se van a oír los gritos ya veras, y soltó una carcajada.

Eso me incomodo, y si al poco rato se alcanzaban a escuchar los gemidos de aquella mujer, a lo que mi marido solo comento.

-Valla ese don Raúl sí que es toda una semental semejante cogida le estará dando a esa mujer.

Así pasaron los días y don Raúl siguió llevando a mujeres a su cuarto, hasta que cierta noche vi que esa vez llego con una chica mucho menor que él, es más pude ver que esa chica no podría rebasar mi edad, viejo verde pensé entre mi, como era posible que una chica tan joven se acostara con un tipo mayor y entonces me entro la curiosidad, aproveche que esa noche mi marido no estaba en casa y lo que hice posteriormente dio un giro de 360° a mi vida. Decidí ir mas allá de lo que miraba por mi ventana, baje y me dirigí hacia el cuarto y al acercándome escuchaba mas y mas los gemidos de aquella chica, llegue a la ventana y por una orilla logre mirar como don Raúl le estaba haciendo un oral a la chica logre ver como don Raúl con destreza chupaba y tocaba a la chica y esta se retorcía de placer y gritaba mas y mas, no sé que me sucedió pero sentí como un rayo en mi estomago y empecé a sudar y mi corazón empezó palpitar más rápido, mes estaba calentando con aquella escena, pero cuál fue mi sorpresa cuando don Raúl le exigió a la chica que le chupar su verga, saco de entre sus ropas una verga descomunal no podía creer lo que estaba viendo era la verga más grande y gorda que había visto y veía como esa chica disfrutaba de chupar y chupar, esa verga que a penas cabía en su boca, fue entonces que Salí de mi trance cuando don Raúl mira hacia la ventana, yo solo corrí y no supe si me había visto espiándolo. Ya en mi recamara y ya un poco más fría y ya mas despejada me dispuse a dormir…fue entonces…cuando eran como las 5 de la madruga cuando desperté drásticamente de la cama agitada y con una excitación especial sudada , pues estaba soñando lo que nunca pude yo imaginar que soñaría soñaba que estaba en la cama con don Raúl disfrutando de un rico sexo oral y que me ponía a mamarle la verga que me tenía solo en un diminuta tanga comiéndome su verga y diciendo muchas palabras obscenas

CONTINUARA

BAJADO DE LA WEB. ....

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u/Keolnd — 19 days ago

Capítulo 1

Victoria, mañana iré junto contigo a buscarte trabajo yo no puedo mantenerte ya estoy grande y enferma.

Vivirás conmigo pero aquí tú me tienes qué ayudar...

Yo cuidaré de ti y si me haré cargo de ti no me queda de otra. Conmigo siempre estarás segura y bien cuidada.

Victoria, tuviste la mala fortuna que tú mamá

te dejara con él borracho de mí compadre y ella se huyera con su amante para los Estados Unidos.

Ya han pasado muchos años tú eras una bebe y jamás supimos más de ella tal vez, la desgraciada se murió en el río ahogada ojalá, lo qué te hizo a ti y a mi compadre no tiene perdón.

Si tú padre la golpeaba porqué sé lo merecia era una loca nunca atendía a tu padre según ella porqué él no le daba dinero suficiente. Y no le alcanzaba ni para frijoles.

Así como era de loca no creo nada, de lo qué ella decía...

Pretextos para andar de cusca y abandonarte y dejar al borracho de tu papá.

Ni sabemos nada de la familia de tu madre nunca supe de que pueblo era conocío a, tú papá, se largo con él al poco tiempo naciste tú, y tú padre siempre, de borracho no dudo tantito que ni seas hija de él.

Se quejaba que era un borracho para que se huyó con él.Y por su culpa tú papá se volvió más borracho con su abandono, y ella es la culpable de que el muriera en ése accidente así borracho iba a trabajar para ver por ti.

Y mira victoria, no sé qué sería de ti, si yo no me hubiera enterado de la tragedia de tu padre ya ves que él dueño del cuarto enseguida

te echo de la casa. tú papá siempre de borracho no pagaba la renta a tiempo y sé quedaron con todos las porquerías viejas que tenían.

El era mi compadre lo conocí muchos años atrás fue padrino de un hijo que tuve que murió muy pequeño.

Tú padre en ese entonces ya bebía...

No tanto cómo cuando vivía con tú madre esa era una maldita.

Ella es la culpable de todo. Ojala se esté quemando en el infierno.

Victoria, acá en el pueblo diremos que eres mi nieta, yo no tenga ningún problema y tú mucho menos te quieran llevar a un hospicio si ya, has sufrido demasiado y peor aun te van a tener ahí encerrada hasta los 18 años. Aun te faltan 3 años.

Acá pobremente nada te faltara yo veré por ti.

Gracias abuela.. (Victoria)

Oh, veo qué eres una niña muy inteligente. estas entiendo todo muy bien.

Si abuela... me da pena abuela, pero tengo hambre no he comido en varios días.

Victoria, para comer hay qué ganarse el pan antes.

Esta bien te daré un plato de frijoles ponte hacer unas tortillas en el anafre no pienses que todavía que yo te voy a dar de tragar yo te voy a servir ya eres una mujercita.

Si abuela lo qué tú digas...

Yo se hacer muchas cosas.

en casa con mi papá yo hacía todo siempre.

bien y de una vez muévete ponte a preparar la cena.

Victoria, ya cenaste lava los trates anda que haces ahí aplastada.

Si abuela...

Victoria dormirás en el catre esa será tu cama.

Si abuela, está bien ya puedo dormir muero de sueño.

Tan joven que estás victoria, eres una floja ya largarte a dormir.

Hasta mañana abuela descansa.

Ya vete dejate palabrerios dejame sola voy tomar una botella que tengo de licor vete de mí vista floja está.

Si abuela...

Esa noche yo caí rendida había pasado todo rápido mi papá ése día lo enterramos y estaba sola y me sentía completamente sola mi papá me trababa mal siempre me golpeaba y a veces me decía tú no eres mi hija tú madre era una cualquiera que se largo pero pues era mi papá.

Siempre pensaba yo, ojala mi mamá me hubiera llevado con ella mejor me hubiera muerto ahogada junto con ella sin en verdad Mamá murió.

No me hubiera abandonado porqué lo hizo y ahora ya no vivo en el pueblo, ¿tal vez si no murió y si algún día regresa por mí? ¿ya no la voy a conocer nunca?..

Pensado todo entre lágrimas me quedé dormida.

No se cuántas horas pasaron sentí que habían sido muy pocas cuándo...

Victoria,,, victoria,, eres una floja levántate andale niña eres una olgasana seguir durmiendo a estas horas.

Si abuela, ya me estoy levantando muévete y deja de hablar huevona te me largas por el maíz y lo mueles y te pones hacer tortillas para que yo coma y traete unos blanquillos de las gallinas sólo para mí no pensarás qué te voy a dar a ti banquillos si todavía que te hago un favor teniendote en mí casa vamos muévete!!....

Si abuela, si abuela, es lo único que sabes decir.

Ya esta todo listo abuela...

Vaya hasta que voy a desayunar porqué la niña es una floja y sé durmió...

Ya te serví abuela...

Tú sírvete sólo frijoles y te tragas sólo dos tortillas, el maíz está muy caro y tú, estas acá de arrimada sin dar nada.

Si abuela...

El café negro te lo tragas así...si abuela

Victoria apúrate a tragar que hoy te voy a llevar a pedir trabajo con don florentino.

Si abuela, anda floja ya muévete...

Lavas todo antes no pensarás dejarme todo sucio eres una puerca y floja. Si abuela ya limpio.

Ahora ya corre vamos que don florentino, habré a las 7 am.

Salimos aún sé veía oscuro se sentía frío...

Buenos días, don florentino...

Buenos días doña gertrudis, qué la trae por aquí temprano...

Mire le presento a mi nieta victoria. Venimos a pedirle trabajo para ella...

Hola Victoria!..

Niña saluda a don florentino, eres una grosera.

El viejo me vio de una manera muy fea y no le quería saludar.

Hola...don florentino.

Doña gertrudis sé ve qué ya es toda una mujercita victoria.

Si, casi, aun no lo es completamente si me entiende verdad don florentino, ya no le falta mucho tal vez, en unos meses ya sea una mujercita, pero sabe hacer los quehaceres cómo toda una mujercita.

Muy bien, muy bien, doña gertrudis llegó al lugar indicado.

Continuará....

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u/Keolnd — 19 days ago