u/Mistycalgoddes
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Un profe me propuso faltar a un curso y el me pondrá asistencia sin problema
Debo aceptar que he hecho mal pues derivado de pasar mucho tiempo en redes sociales en ocasiones me desveló y he descuidado un poco las clases, de igual manera he flojeado derivado que estamos cerca del final del ciclo, entonces descuidé la materia de cultura digital, y estoy cerca de reprobar dicha materia, la prepa abrió un curso de regularización (cabe aclarar que tengo 18 años, así que todo bien) fuí la única de mí grupo que reprobé. Habrá varios horarios para estás clases de regularización. yo estudio por la mañana pero decidí tomar las clases por la tarde para que mis compañeros no me bulleen. Habiendo decidido ésto fuí a dirección para saber sí era posible, a lo cual me dijeron que era posible siempre y cuando el profe aceptará que yo ingresará a la clase de la tardé, así que me animé de valor y hablé con el profesor, a lo que el me dijo que no me preocupara que el hablaría con la rectora para que me colocaran en la lista de la tardé, hasta aquí todo bien, pero el agrego que no me preocupará, que si yo optaba por faltar a las clases podría hacerlo y que no tendría falta, a lo cual yo me quedé atonita, solo respondí "¿enserio?" Y dijo si no te preocupes, no es necesario que asistas colocaré tú asistencia sin problema posteriormente el profe se marcho (pues estábamos en el patio de las instalaciones escolares) ahora mí pregunta es ¿Debería tomarle la palabra? O que debo hacer, ésto pasó recién ayer, los cursos a un no empiezan, así que estoy meditando que es lo más correcto por hacer.
Tengo 26 años y siempre había sido independiente, pero esa noche todo cambió. El señor Roberto tenía casi 68 años. Era alto, corpulento, con pelo gris y una forma de mirarme que me hacía sentir pequeña e indefensa. Lo conocí en una cena y, desde el primer momento, su voz grave me calentó por completo.
—Ven aquí, Loren —
me dijo cuando nos quedamos solos en su apartamento.Caminé hacia él con las piernas temblando. Estaba sentado en su sillón de cuero. Me detuvo a un metro de distancia.
—Quítate toda la ropa. Despacio. Quiero verte bien.Me sonrojé, pero obedecí. Bajé la cremallera del vestido y lo dejé caer. Me quité el sostén y después el tanga. Quedé completamente desnuda frente a él, con los pezones duros y el coño ya mojado. Sentía cómo me chorreaba un poco por los muslos.—Buena chica
—dijo con esa voz ronca. Se levantó, me agarró del pelo con fuerza y me puso de rodillas—. Ahora vas a aprender cuál es tu lugar.Sacó su verga. Era gruesa, venosa y medio dura. Me la acercó a la cara. Olía fuerte, a hombre mayor. —Chúpamela. Hasta el fondo.Abrí la boca y la metí. Empecé a lamerla y a chuparla mientras él me sostenía la cabeza y empujaba. Me folló la boca sin compasión, golpeándome la garganta. La saliva me corría por la barbilla y me lloraban los ojos, pero no me aparté. Gemía alrededor de su verga gruesa.—Más profundo. Trágatela toda —ordenó.Lo hice lo mejor que pude. Me folló la cara varios minutos hasta que la sacó, brillante y llena de mi saliva.—Sube a la mesa y ponte en cuatro.Me acomodé sobre la mesa del comedor, con el culo bien levantado y los senos aplastados contra la madera. Sentí sus manos grandes abriéndome las nalgas.—Qué coño tan bonito y rosado… y ya está chorreando.Escupió sobre mi ano y metió dos dedos gruesos en mi coño de una vez. Gemí fuerte. Los movía con fuerza, tocando justo donde más me gustaba, mientras su pulgar me frotaba el clítoris. Estaba a punto de correrme cuando los sacó.—No te vengas todavía. Hoy te voy a usar como yo quiera.Sentí la cabeza de su verga en mi entrada y empujó fuerte. Me abrió completa de un solo golpe. Grité de placer y dolor. Era grande y gruesa. Empezó a follarme duro, agarrándome de las caderas, chocando contra mi culo con cada embestida.—Dime a quién perteneces —gruñó y me dio un azote fuerte.—A usted… soy suya, señor —respondí entre gemidos.Me folló más rápido. El sonido húmedo de su verga entrando y saliendo de mi coño llenaba la habitación. Me metió un dedo en el culo al mismo tiempo y eso me hizo explotar. Me corrí temblando, apretando su verga, mojándolo todo.Él no paró. Siguió follándome mientras yo todavía temblaba. Sacó la verga de mi coño y la puso contra mi ano.—Ahora te voy a abrir el culito.Escupió de nuevo y empujó despacio. Sentí cómo entraba poco a poco, abriéndome. Dolía rico. Cuando estuvo todo adentro, empezó a moverse más fuerte, follándome el culo con ganas. Yo solo gemía y bababa sobre la mesa, completamente entregada.—Voy a llenarte, Loren.Gruñó fuerte y sentí sus chorros calientes disparándose profundo dentro de mi culo. Se corrió mucho. Cuando sacó la verga, el semen blanco me chorreaba del ano y bajaba por mi coño abierto.Me dejó ahí, respirando agitada, con el cuerpo marcado y lleno de su leche.—Esto apenas comienza —dijo mientras me acariciaba el pelo—. Cada vez que te llame, vendrás y te entregarás como la chica obediente que eres.Todavía temblando de placer, susurré:—Sí, señor.
Tengo 26 años y siempre había sido independiente, pero esa noche todo cambió. El señor Roberto tenía casi 68 años. Era alto, corpulento, con pelo gris y una forma de mirarme que me hacía sentir pequeña e indefensa. Lo conocí en una cena y, desde el primer momento, su voz grave me calentó por completo.
—Ven aquí, Loren —
me dijo cuando nos quedamos solos en su apartamento.Caminé hacia él con las piernas temblando. Estaba sentado en su sillón de cuero. Me detuvo a un metro de distancia.
—Quítate toda la ropa. Despacio. Quiero verte bien.Me sonrojé, pero obedecí. Bajé la cremallera del vestido y lo dejé caer. Me quité el sostén y después el tanga. Quedé completamente desnuda frente a él, con los pezones duros y el coño ya mojado. Sentía cómo me chorreaba un poco por los muslos.—Buena chica
—dijo con esa voz ronca. Se levantó, me agarró del pelo con fuerza y me puso de rodillas—. Ahora vas a aprender cuál es tu lugar.Sacó su verga. Era gruesa, venosa y medio dura. Me la acercó a la cara. Olía fuerte, a hombre mayor. —Chúpamela. Hasta el fondo.Abrí la boca y la metí. Empecé a lamerla y a chuparla mientras él me sostenía la cabeza y empujaba. Me folló la boca sin compasión, golpeándome la garganta. La saliva me corría por la barbilla y me lloraban los ojos, pero no me aparté. Gemía alrededor de su verga gruesa.—Más profundo. Trágatela toda —ordenó.Lo hice lo mejor que pude. Me folló la cara varios minutos hasta que la sacó, brillante y llena de mi saliva.—Sube a la mesa y ponte en cuatro.Me acomodé sobre la mesa del comedor, con el culo bien levantado y los senos aplastados contra la madera. Sentí sus manos grandes abriéndome las nalgas.—Qué coño tan bonito y rosado… y ya está chorreando.Escupió sobre mi ano y metió dos dedos gruesos en mi coño de una vez. Gemí fuerte. Los movía con fuerza, tocando justo donde más me gustaba, mientras su pulgar me frotaba el clítoris. Estaba a punto de correrme cuando los sacó.—No te vengas todavía. Hoy te voy a usar como yo quiera.Sentí la cabeza de su verga en mi entrada y empujó fuerte. Me abrió completa de un solo golpe. Grité de placer y dolor. Era grande y gruesa. Empezó a follarme duro, agarrándome de las caderas, chocando contra mi culo con cada embestida.—Dime a quién perteneces —gruñó y me dio un azote fuerte.—A usted… soy suya, señor —respondí entre gemidos.Me folló más rápido. El sonido húmedo de su verga entrando y saliendo de mi coño llenaba la habitación. Me metió un dedo en el culo al mismo tiempo y eso me hizo explotar. Me corrí temblando, apretando su verga, mojándolo todo.Él no paró. Siguió follándome mientras yo todavía temblaba. Sacó la verga de mi coño y la puso contra mi ano.—Ahora te voy a abrir el culito.Escupió de nuevo y empujó despacio. Sentí cómo entraba poco a poco, abriéndome. Dolía rico. Cuando estuvo todo adentro, empezó a moverse más fuerte, follándome el culo con ganas. Yo solo gemía y bababa sobre la mesa, completamente entregada.—Voy a llenarte, Loren.Gruñó fuerte y sentí sus chorros calientes disparándose profundo dentro de mi culo. Se corrió mucho. Cuando sacó la verga, el semen blanco me chorreaba del ano y bajaba por mi coño abierto.Me dejó ahí, respirando agitada, con el cuerpo marcado y lleno de su leche.—Esto apenas comienza —dijo mientras me acariciaba el pelo—. Cada vez que te llame, vendrás y te entregarás como la chica obediente que eres.Todavía temblando de placer, susurré:—Sí, señor.
Hola Soy Sherlyn de nuevo para los que no me conocen soy una chica piel canela, de altura 1'58 tengo unas enormes tetas y aunque culo no tanto pues si me defiendo no soy gorda pero tampoco delgada, tengo 18 años y esto sucedió hace un tiempo, yo iba a la escuela, esta historia si es real, la mayoría de mis historias son meramente fantasías pero esta si en 100% real.
Bueno yo iba de costumbre a la escuela, ese dia teníamos una exposición y era con un maestro que me gustaba, asi que ese dia me levante super temprano para arreglarme, me levante me bañe, me rasure bien el coñito y mis piernas para lucirlas con mi mini falda qué siempre usaba, y me lave muy bien todo mi cuerpo para oler rico, salí de ducharme y me cambie, me puse una tanguita roja por si a caso abrí mi culo y la metí muy bien entre mis nalgas, mis labios vaginales la mordían y pues me quedaba perfecta. Nunca uso bra, asi que esta vez no era la excepción, me puse mi camisa blanca casi transparente y pues como hacia frío se marcaban mis pezones, además de que son algo oscuros pues mas se veían, me puse mi sudadera delgada que igualmente se filtraban mis pezones pero pues eso era lo que queria, me puse mis calcetas arriba de la rodilla y mi falda escolar de cuadros, me llegaba a media pierna, que si hacía viento mi culo salía expuesto pero realmente no me importaba, en fin, me peine, me hice dos trenzas y me puse algo de labial con brillo, ya que usualmente no uso maquillaje pero ese dia era importante, me puse perfume con ferormomas qué le había robado a mi tía y me dispuse a irme a la escuela, me queda algo lejos, tengo que tomar dos rutas, en fin, tome mi mochila y salí como de costumbre a la parada del bus, aun estaba obscuro, pero habia bastantes hombres en el camino, algunos me chiflaban y otros tantos solo me miraban con morbo, en fin era lógico.
Llegue a la parada y había bastante gente, ya que muchos van a trabajar a esa hora, me fui una hora mas temprano de lo habitual porque como yo era la que arreglaría lo de la exposición necesitaba estar en la escuela temprano, bueno me estaba arrepintiendo ya que me tocaria ir parada y el camino era algo largo, bueno llego y lógicamente me toco ir parada y apachurrada porque había bastante bastante gente, en eso el chófer apago las luces y pues no miraba muy bien, pero atrás de mi estaba un hombre algo robusto, y creo que mayor ya que cuando voltee para atrás solo lo vi de reojo y no preste mucha atención ya que iba pensando en como iba a exponer, total que aun se subió mas gente y mas apachurrada termine, de repente, sentí como una mano recorría mi muslo derecho, no le tome importancia ya que pense que seria un accidente, pero poco a poco la mano empezó a subir arriba y mas arriba, yo no dije nada porque pues a decir verdad lo estaba disfrutando, mi corazón latía al millón.
La mano llego a mis glúteos y comenzó a masajearlos, yo como una putita pare mas el culo y el se dio cuenta, entonces comenzó a subir la mano a mi coño depilado y ya estaba bastante humeda para este punto, el comenzó a frotarme de arriba a abajo, y en la siguiente para mas gente se subió, entonces el bajo su mano y mas nos recorrimos para atrás pero el siguió atrás de mi. No me dejo, entonces ya que el bus siguió en marcha volvió a frotarme mi coño y voy la otra mano apachurraba una de mis tetas, y jalaba el pezon, después introdujo sus dedos a mi coño ya húmedo y solo pude morder mis labios, saco sus dedos y los metió en mi boca, eran unos dedos algo gordos, pero fue bastante excitante, después de un rato, me tocaba bajar y baje del autobús muy mojada con los pezones bien erectos, espere el siguiente autobús y me diriji a la escuela, me quedé pensando en lo que me paso y fui a los baños a masturbarme un poco ya que había quedado demasiado caliente. Y aunque volví a hacer la misma dinámica ya no volví a encontrar quien me acariciaba asi en el bus. Pero fue una experiencia demasiado rica, pareciera algo ficticia pero realmente me sucedió y fue bastante agradable, ojalá se repitiera de nuevo.
En fin espero que les haya gustado mi historia.
Hola Soy Sherlyn de nuevo para los que no me conocen soy una chica piel canela, de altura 1'58 tengo unas enormes tetas y aunque culo no tanto pues si me defiendo no soy gorda pero tampoco delgada, tengo 18 años y esto sucedió hace un tiempo, yo iba a la escuela, esta historia si es real, la mayoría de mis historias son meramente fantasías pero esta si en 100% real.
Bueno yo iba de costumbre a la escuela, ese dia teníamos una exposición y era con un maestro que me gustaba, asi que ese dia me levante super temprano para arreglarme, me levante me bañe, me rasure bien el coñito y mis piernas para lucirlas con mi mini falda qué siempre usaba, y me lave muy bien todo mi cuerpo para oler rico, salí de ducharme y me cambie, me puse una tanguita roja por si a caso abrí mi culo y la metí muy bien entre mis nalgas, mis labios vaginales la mordían y pues me quedaba perfecta. Nunca uso bra, asi que esta vez no era la excepción, me puse mi camisa blanca casi transparente y pues como hacia frío se marcaban mis pezones, además de que son algo oscuros pues mas se veían, me puse mi sudadera delgada que igualmente se filtraban mis pezones pero pues eso era lo que queria, me puse mis calcetas arriba de la rodilla y mi falda escolar de cuadros, me llegaba a media pierna, que si hacía viento mi culo salía expuesto pero realmente no me importaba, en fin, me peine, me hice dos trenzas y me puse algo de labial con brillo, ya que usualmente no uso maquillaje pero ese dia era importante, me puse perfume con ferormomas qué le había robado a mi tía y me dispuse a irme a la escuela, me queda algo lejos, tengo que tomar dos rutas, en fin, tome mi mochila y salí como de costumbre a la parada del bus, aun estaba obscuro, pero habia bastantes hombres en el camino, algunos me chiflaban y otros tantos solo me miraban con morbo, en fin era lógico.
Llegue a la parada y había bastante gente, ya que muchos van a trabajar a esa hora, me fui una hora mas temprano de lo habitual porque como yo era la que arreglaría lo de la exposición necesitaba estar en la escuela temprano, bueno me estaba arrepintiendo ya que me tocaria ir parada y el camino era algo largo, bueno llego y lógicamente me toco ir parada y apachurrada porque había bastante bastante gente, en eso el chófer apago las luces y pues no miraba muy bien, pero atrás de mi estaba un hombre algo robusto, y creo que mayor ya que cuando voltee para atrás solo lo vi de reojo y no preste mucha atención ya que iba pensando en como iba a exponer, total que aun se subió mas gente y mas apachurrada termine, de repente, sentí como una mano recorría mi muslo derecho, no le tome importancia ya que pense que seria un accidente, pero poco a poco la mano empezó a subir arriba y mas arriba, yo no dije nada porque pues a decir verdad lo estaba disfrutando, mi corazón latía al millón.
La mano llego a mis glúteos y comenzó a masajearlos, yo como una putita pare mas el culo y el se dio cuenta, entonces comenzó a subir la mano a mi coño depilado y ya estaba bastante humeda para este punto, el comenzó a frotarme de arriba a abajo, y en la siguiente para mas gente se subió, entonces el bajo su mano y mas nos recorrimos para atrás pero el siguió atrás de mi. No me dejo, entonces ya que el bus siguió en marcha volvió a frotarme mi coño y voy la otra mano apachurraba una de mis tetas, y jalaba el pezon, después introdujo sus dedos a mi coño ya húmedo y solo pude morder mis labios, saco sus dedos y los metió en mi boca, eran unos dedos algo gordos, pero fue bastante excitante, después de un rato, me tocaba bajar y baje del autobús muy mojada con los pezones bien erectos, espere el siguiente autobús y me diriji a la escuela, me quedé pensando en lo que me paso y fui a los baños a masturbarme un poco ya que había quedado demasiado caliente. Y aunque volví a hacer la misma dinámica ya no volví a encontrar quien me acariciaba asi en el bus. Pero fue una experiencia demasiado rica, pareciera algo ficticia pero realmente me sucedió y fue bastante agradable, ojalá se repitiera de nuevo.
Estaba tan cachonda esa noche que no pude resistirme. Mi cuerpo ardía, mis pezones duros rozaban contra la blusa y mi coño palpitaba con una necesidad urgente. Abraham, ese compañero de trabajo con cara de sapo, pero cuerpo atlético y, según los rumores, una polla enorme, me había invitado a una chifa. Normalmente lo habría mandado a la mierda por su fealdad, pero el calor entre mis piernas me traicionó. 'Está bien, vamos', le dije por mensaje, sintiendo ya cómo mi culo grande se movía con anticipación al imaginarlo follándome.
Llegamos al chifa, un lugar cutre con olor a arroz chaufa y pollo salteado. Nos sentamos en una mesa apartada. Él me miraba con ojos hambrientos, pero yo evitaba sus labios asquerosos. En cambio, me acerqué y le besé el cuello, mordisqueando su piel salada mientras mi mano bajaba a apretar el bulto en sus pantalones. 'Estás duro para mí, ¿verdad?', le susurré al oído, dominante como siempre. Se le escapó un gemido. Pedimos algunos platos, pero yo no podía esperar.
Comimos rápido, pagó y salimos directo al hostal más cercano, un tugurio con habitaciones baratas y camas chirriantes. Apenas cerramos la puerta, lo empujé contra la pared. 'Quítate la ropa', mandé. Su polla saltó libre, enorme, venosa, al menos 20 centímetros de grosor impresionante. Me relamí los labios. Me desvestí despacio, dejando que viera mis curvas: 88-70-98, mi culo enorme y redondo que tanto le gustaba, algo subido de peso, pero perfecto para lo que venía. Le metí la cara sobre mis tetas a la fuerza, mientras le decía 'Chupa fuerte, lame hasta que te diga basta'. Su boca chupaba y mordía, saliva por todas partes, mientras yo me tocaba el coño empapado.
No quería ver su cara fea, así que me puse de perrito en la cama, arqueando la espalda para que mi culo se ofreciera como un banquete. 'Fóllame así, métemela toda'. Él se colocó detrás, agarrando mis caderas anchas. La cabeza de su polla rozó mi entrada húmeda y empujó. Dios, qué grosor. Me abrió el coño de un solo golpe, llenándome hasta el fondo. Gruñí de placer, empujando hacia atrás para controlarlo. 'Más fuerte, cabrón, dame duro'. Él obedecía, embistiéndome con fuerza, sus bolas golpeando mi clítoris. Mi culo rebotaba contra su pelvis, ondas de carne temblando con cada estocada. Yo dominaba el ritmo, moviéndome para que su polla rozara justo donde lo necesitaba. 'Sí, así, fóllame el coño profundo'. Sudábamos, el cuarto olía a sexo mientras escuchábamos los gritos de los cuartos vecinos. Sentí su polla hincharse. 'Sácamela y córrete en mi espalda', ordené. Él salió jadeando y chorros calientes de semen me salpicaron la espalda, resbalando por mis curvas hasta mi culo. Gemí satisfecha, mi coño aun palpitando sin correrme del todo.
Descansamos un rato, pero el fuego no se apagó. Yo seguía caliente, mi culo grande ansiando más. 'Otra vez, pero deja de intentar besarme en la boca, feo', le advertí. Lo puse de rodillas y le chupé la polla un momento para endurecerla de nuevo, saboreando mi propio jugo en ella. Luego, de nuevo de perrito, porque así no veía su jeta y porque sabía que a él le volvía loco mi trasero enorme. 'Métemela ya'. Entró resbaladizo, follándome con más furia esta vez. Agarré las sábanas, gimiendo alto mientras su polla me taladraba. 'Más rápido, hazme correrme'. Mis tetas colgaban balanceándose, mi culo aplastándose contra él. Él gruñía, perdiendo el control. Yo empujaba hacia atrás, dominante, ordeñando su polla con mis paredes vaginales. De repente, sentí que se corría sin avisar. Intentó sacarla, pero el cabrón apuntó mal... o a propósito. Chorros espesos de semen caliente me cayeron en el cabello, empapando mis mechones largos y pegajosos.
¡Mierda! Me giré furiosa, su polla aun goteando. '¡Idiota! ¿En mi pelo? ¡Tengo que ir a casa con mi familia, ahora voy a oler a tu corrida toda la noche!'. Él balbuceaba disculpas, pero yo no escuchaba. '¡Fuera de aquí, lárgate ya!'. Abrí la puerta, aventé su ropa y lo empujé desnudo hacia afuera, cerrando la puerta en su cara. Me miré en el espejo sucio del baño: mi espalda pegajosa de la primera corrida, y ahora el pelo hecho un desastre, semen chorreando por mi cuello. Maldito vengativo. Tuve que lavarme el pelo en la ducha mugrienta del hostal, frotando mi cara con jabón barato mientras maldecía. Mi coño aún latía de placer, pero la rabia me quemaba. Al final, salí oliendo a champú rancio, con el coño adolorido pero satisfecha... menos por el pelo arruinado
Estaba tan cachonda esa noche que no pude resistirme. Mi cuerpo ardía, mis pezones duros rozaban contra la blusa y mi coño palpitaba con una necesidad urgente. Abraham, ese compañero de trabajo con cara de sapo, pero cuerpo atlético y, según los rumores, una polla enorme, me había invitado a una chifa. Normalmente lo habría mandado a la mierda por su fealdad, pero el calor entre mis piernas me traicionó. 'Está bien, vamos', le dije por mensaje, sintiendo ya cómo mi culo grande se movía con anticipación al imaginarlo follándome.
Llegamos al chifa, un lugar cutre con olor a arroz chaufa y pollo salteado. Nos sentamos en una mesa apartada. Él me miraba con ojos hambrientos, pero yo evitaba sus labios asquerosos. En cambio, me acerqué y le besé el cuello, mordisqueando su piel salada mientras mi mano bajaba a apretar el bulto en sus pantalones. 'Estás duro para mí, ¿verdad?', le susurré al oído, dominante como siempre. Se le escapó un gemido. Pedimos algunos platos, pero yo no podía esperar.
Comimos rápido, pagó y salimos directo al hostal más cercano, un tugurio con habitaciones baratas y camas chirriantes. Apenas cerramos la puerta, lo empujé contra la pared. 'Quítate la ropa', mandé. Su polla saltó libre, enorme, venosa, al menos 20 centímetros de grosor impresionante. Me relamí los labios. Me desvestí despacio, dejando que viera mis curvas: 88-70-98, mi culo enorme y redondo que tanto le gustaba, algo subido de peso, pero perfecto para lo que venía. Le metí la cara sobre mis tetas a la fuerza, mientras le decía 'Chupa fuerte, lame hasta que te diga basta'. Su boca chupaba y mordía, saliva por todas partes, mientras yo me tocaba el coño empapado.
No quería ver su cara fea, así que me puse de perrito en la cama, arqueando la espalda para que mi culo se ofreciera como un banquete. 'Fóllame así, métemela toda'. Él se colocó detrás, agarrando mis caderas anchas. La cabeza de su polla rozó mi entrada húmeda y empujó. Dios, qué grosor. Me abrió el coño de un solo golpe, llenándome hasta el fondo. Gruñí de placer, empujando hacia atrás para controlarlo. 'Más fuerte, cabrón, dame duro'. Él obedecía, embistiéndome con fuerza, sus bolas golpeando mi clítoris. Mi culo rebotaba contra su pelvis, ondas de carne temblando con cada estocada. Yo dominaba el ritmo, moviéndome para que su polla rozara justo donde lo necesitaba. 'Sí, así, fóllame el coño profundo'. Sudábamos, el cuarto olía a sexo mientras escuchábamos los gritos de los cuartos vecinos. Sentí su polla hincharse. 'Sácamela y córrete en mi espalda', ordené. Él salió jadeando y chorros calientes de semen me salpicaron la espalda, resbalando por mis curvas hasta mi culo. Gemí satisfecha, mi coño aun palpitando sin correrme del todo.
Descansamos un rato, pero el fuego no se apagó. Yo seguía caliente, mi culo grande ansiando más. 'Otra vez, pero deja de intentar besarme en la boca, feo', le advertí. Lo puse de rodillas y le chupé la polla un momento para endurecerla de nuevo, saboreando mi propio jugo en ella. Luego, de nuevo de perrito, porque así no veía su jeta y porque sabía que a él le volvía loco mi trasero enorme. 'Métemela ya'. Entró resbaladizo, follándome con más furia esta vez. Agarré las sábanas, gimiendo alto mientras su polla me taladraba. 'Más rápido, hazme correrme'. Mis tetas colgaban balanceándose, mi culo aplastándose contra él. Él gruñía, perdiendo el control. Yo empujaba hacia atrás, dominante, ordeñando su polla con mis paredes vaginales. De repente, sentí que se corría sin avisar. Intentó sacarla, pero el cabrón apuntó mal... o a propósito. Chorros espesos de semen caliente me cayeron en el cabello, empapando mis mechones largos y pegajosos.
¡Mierda! Me giré furiosa, su polla aun goteando. '¡Idiota! ¿En mi pelo? ¡Tengo que ir a casa con mi familia, ahora voy a oler a tu corrida toda la noche!'. Él balbuceaba disculpas, pero yo no escuchaba. '¡Fuera de aquí, lárgate ya!'. Abrí la puerta, aventé su ropa y lo empujé desnudo hacia afuera, cerrando la puerta en su cara. Me miré en el espejo sucio del baño: mi espalda pegajosa de la primera corrida, y ahora el pelo hecho un desastre, semen chorreando por mi cuello. Maldito vengativo. Tuve que lavarme el pelo en la ducha mugrienta del hostal, frotando mi cara con jabón barato mientras maldecía. Mi coño aún latía de placer, pero la rabia me quemaba. Al final, salí oliendo a champú rancio, con el coño adolorido pero satisfecha... menos por el pelo arruinado