Conductor DIDI
Era viernes en la noche y pedí un Didi para volver a casa. Subí y el chofer era un señor como de 40, callado y tranquilo. Arrancamos sin casi hablar.
Iba sentada atrás pero en una curva me moví y lo vi clarito: se le marcaba la verga bien dura en el pantalón. Estaba grande, gruesa, se notaba todo el bulto. No podía dejar de mirarla. Él ni me hablaba ni me insinuaba nada, solo manejaba normal.
Pero yo me empecé a calentar. Me impresionó lo grande que se veía. Sentí un gustito rico entre las piernas y me mojé un poco solo de verla. Todo el camino me la quedé viendo de reojo, imaginándome cosas.
Cuando llegamos a mi casa solo me dijo "buenas noches" y ya. Bajé con las piernas flojas y toda la noche pensé en esa verga marcada.