
u/marinee_blue

El domingo hubo una fiesta en micasa. Yo sabía que mi sobrino iba a estar. Me puse el vestido que a él más le gusta, ese negro corto que se me sube cuando camino. Llegué temprano, tomé algo para agarrar confianza y me senté en el sillón a esperar.
Cuando apareció, me miró de una forma que ya conocía. Esa media sonrisa que significa "esta noche no te dejo sola". Bailamos un rato, nos tomamos unos tragos más, y en un descuido de todos nos fuimos a mi habitación.
Ahí fue el mejor sexo salvaje que tuvimos hasta ahora. Me desgarró la ropa casi. Me puso en cuatro en el borde de la cama y me agarró del pelo mientras me daba duro. Yo mordía la almohada para no gritar. Él no decía nada, solo respiraba fuerte y me apretaba la cadera dejando marcas.
En eso, la puerta se abre.
Uno de mis otros sobrinos, se quedó paralizado en el marco. Había ido a buscar una bebida o algo, no sé. Cuestión que nos vio. A él encima mío. A mí toda despeinada y sin ropa.
El silencio duró dos segundos eternos. Yo sentí el corazón en la garganta. No por vergüenza, sino porque pensé "se acabó". Iba a contar todo. Se iba a armar un escándalo. Mis papás se iban a enterar, los amigos, todos.
Y ahí, sin pensarlo mucho, le dije: —Cerrá la puerta.
Él me miró sin entender. —Cerrá la puerta —repetí, más despacio—. Y ven.
Titubeó unos segundos. Miró a mi sobrino que seguía dentro mío. Después me miró a mí. Cerró la puerta con llave.
Fue de lo mejor, fueron horas. Me tuvieron entre los dos. Me dieron por todos lados, como hacía tiempo que nadie me daba. Cuando uno se cansaba, el otro seguía. Me turnaban. Me ponían boca arriba, boca abajo, de costado. Me agarraban del pelo los dos a la vez. Me llenaron de besos y mordiscos, mientras a uno se la mamama el otro me daba por atras, despues cada uno me dio por mi vagina y el otro por mi culo, me hicieron venir muchas veces, sentia mucho placer
Terminé temblando toda, mojada y marcada. En un momento me puse de rodillas y los tuve a los dos mirándome. Me sentía suya. De los dos.
A la madrugada nos vestimos como pudimos y volvimos a la fiesta como si nada. Nadie sospechó nada. O tal vez sí, pero nadie dijo una palabra.
El domingo hubo una fiesta en micasa. Yo sabía que mi sobrino iba a estar. Me puse el vestido que a él más le gusta, ese negro corto que se me sube cuando camino. Llegué temprano, tomé algo para agarrar confianza y me senté en el sillón a esperar.
Cuando apareció, me miró de una forma que ya conocía. Esa media sonrisa que significa "esta noche no te dejo sola". Bailamos un rato, nos tomamos unos tragos más, y en un descuido de todos nos fuimos a mi habitación.
Ahí fue el mejor sexo salvaje que tuvimos hasta ahora. Me desgarró la ropa casi. Me puso en cuatro en el borde de la cama y me agarró del pelo mientras me daba duro. Yo mordía la almohada para no gritar. Él no decía nada, solo respiraba fuerte y me apretaba la cadera dejando marcas.
En eso, la puerta se abre.
Uno de mis otros sobrinos, se quedó paralizado en el marco. Había ido a buscar una bebida o algo, no sé. Cuestión que nos vio. A él encima mío. A mí toda despeinada y sin ropa.
El silencio duró dos segundos eternos. Yo sentí el corazón en la garganta. No por vergüenza, sino porque pensé "se acabó". Iba a contar todo. Se iba a armar un escándalo. Mis papás se iban a enterar, los amigos, todos.
Y ahí, sin pensarlo mucho, le dije: —Cerrá la puerta.
Él me miró sin entender. —Cerrá la puerta —repetí, más despacio—. Y ven.
Titubeó unos segundos. Miró a mi sobrino que seguía dentro mío. Después me miró a mí. Cerró la puerta con llave.
Fue de lo mejor, fueron horas. Me tuvieron entre los dos. Me dieron por todos lados, como hacía tiempo que nadie me daba. Cuando uno se cansaba, el otro seguía. Me turnaban. Me ponían boca arriba, boca abajo, de costado. Me agarraban del pelo los dos a la vez. Me llenaron de besos y mordiscos, mientras a uno se la mamama el otro me daba por atras, despues cada uno me dio por mi vagina y el otro por mi culo, me hicieron venir muchas veces, sentia mucho placer
Terminé temblando toda, mojada y marcada. En un momento me puse de rodillas y los tuve a los dos mirándome. Me sentía suya. De los dos.
A la madrugada nos vestimos como pudimos y volvimos a la fiesta como si nada. Nadie sospechó nada. O tal vez sí, pero nadie dijo una palabra.
El domingo hubo una fiesta en micasa. Yo sabía que mi sobrino iba a estar. Me puse el vestido que a él más le gusta, ese negro corto que se me sube cuando camino. Llegué temprano, tomé algo para agarrar confianza y me senté en el sillón a esperar.
Cuando apareció, me miró de una forma que ya conocía. Esa media sonrisa que significa "esta noche no te dejo sola". Bailamos un rato, nos tomamos unos tragos más, y en un descuido de todos nos fuimos a mi habitación.
Ahí fue el mejor sexo salvaje que tuvimos hasta ahora. Me desgarró la ropa casi. Me puso en cuatro en el borde de la cama y me agarró del pelo mientras me daba duro. Yo mordía la almohada para no gritar. Él no decía nada, solo respiraba fuerte y me apretaba la cadera dejando marcas.
En eso, la puerta se abre.
Uno de mis otros sobrinos, se quedó paralizado en el marco. Había ido a buscar una bebida o algo, no sé. Cuestión que nos vio. A él encima mío. A mí toda despeinada y sin ropa.
El silencio duró dos segundos eternos. Yo sentí el corazón en la garganta. No por vergüenza, sino porque pensé "se acabó". Iba a contar todo. Se iba a armar un escándalo. Mis papás se iban a enterar, los amigos, todos.
Y ahí, sin pensarlo mucho, le dije: —Cerrá la puerta.
Él me miró sin entender. —Cerrá la puerta —repetí, más despacio—. Y ven.
Titubeó unos segundos. Miró a mi sobrino que seguía dentro mío. Después me miró a mí. Cerró la puerta con llave.
Fue de lo mejor, fueron horas. Me tuvieron entre los dos. Me dieron por todos lados, como hacía tiempo que nadie me daba. Cuando uno se cansaba, el otro seguía. Me turnaban. Me ponían boca arriba, boca abajo, de costado. Me agarraban del pelo los dos a la vez. Me llenaron de besos y mordiscos, mientras a uno se la mamama el otro me daba por atras, despues cada uno me dio por mi vagina y el otro por mi culo, me hicieron venir muchas veces, sentia mucho placer
Terminé temblando toda, mojada y marcada. En un momento me puse de rodillas y los tuve a los dos mirándome. Me sentía suya. De los dos.
A la madrugada nos vestimos como pudimos y volvimos a la fiesta como si nada. Nadie sospechó nada. O tal vez sí, pero nadie dijo una palabra.
Ayer salimos de fiesta y ebrios tuvimos sexo.
Habíamos quedado en que iba a ser una salida tranquila. Un par de tragos, algo de música, cada quien a su casa. Pero una cosa llevó a la otra y cuando quise acordar estábamos los dos bailando pegados como si nadie nos estuviera mirando.
Él me pidió otro trago. Después otro. Para la tercera vuelta ya me reía de todo y apoyaba la cabeza en su hombro. Me acuerdo de su mano en mi cintura, apretando fuerte cada vez que pasaba alguien cerca.
Salimos del boliche caminando mal. Él me sostuvo porque yo ya no podía con los tacos. Nos reímos. Nos chocamos. En un callejón oscuro me besó sin avisar y yo le mordí el labio. Me dijo "ven" y me llevó atrás de un contenedor.
Ahí nomás. Contra la pared. La falda para arriba. Sin cuidarnos. Sin pensar. El ruido de la calle tapando los gemidos. Él con una mano en mi nuca y la otra bajándose el cierre. Entró fácil. Estaba mojada desde antes de salir de casa.
No duró mucho. Los dos estábamos muy tomados. Pero cuando terminó se apoyó en mí un segundo y me susurró "qué ganas que tenía". Después nos arreglamos como pudimos y seguimos caminando como si nada.
Pero no era nada. Pasamos por un hotel a dos cuadras y él me agarró de la mano.
—Vamos —me dijo. No era una pregunta.
Entramos, pidió una habitación sin mirar el precio, y apenas cerró la puerta me tiró sobre la cama. Esa vez no hubo apuro. Me sacó la ropa despacio, prenda por prenda. Me besó desde los pies hasta el cuello. Me hizo venir dos veces solo con la boca. Después me puso boca abajo, me levantó la cadera y me volvió a entrar. Ahí sí, en esa cama de hotel, me hizo de todo, me amarro, me pego, me ahorco, me puso en todas las posiciones. sentia como su verga me entraba hasta el fondo y lo disfrutaba mucho, me hacia gemir como toda la puta que era lo que mas me encanto fue que me dejo las nalgas todas marcadas y me tomo fotos, me hizo suya toda la noche.
Nos dormimos abrazados. Despertamos dos horas después y arrancamos otra vez. Para cuando salimos, ya había entrado el sol.
Llegué a mi casa recién al mediodía. Las piernas me temblaban. Y solo podía pensar en una cosa: cuándo va a ser la próxima.
Ayer salimos de fiesta y ebrios tuvimos sexo.
Habíamos quedado en que iba a ser una salida tranquila. Un par de tragos, algo de música, cada quien a su casa. Pero una cosa llevó a la otra y cuando quise acordar estábamos los dos bailando pegados como si nadie nos estuviera mirando.
Él me pidió otro trago. Después otro. Para la tercera vuelta ya me reía de todo y apoyaba la cabeza en su hombro. Me acuerdo de su mano en mi cintura, apretando fuerte cada vez que pasaba alguien cerca.
Salimos del boliche caminando mal. Él me sostuvo porque yo ya no podía con los tacos. Nos reímos. Nos chocamos. En un callejón oscuro me besó sin avisar y yo le mordí el labio. Me dijo "ven" y me llevó atrás de un contenedor.
Ahí nomás. Contra la pared. La falda para arriba. Sin cuidarnos. Sin pensar. El ruido de la calle tapando los gemidos. Él con una mano en mi nuca y la otra bajándose el cierre. Entró fácil. Estaba mojada desde antes de salir de casa.
No duró mucho. Los dos estábamos muy tomados. Pero cuando terminó se apoyó en mí un segundo y me susurró "qué ganas que tenía". Después nos arreglamos como pudimos y seguimos caminando como si nada.
Pero no era nada. Pasamos por un hotel a dos cuadras y él me agarró de la mano.
—Vamos —me dijo. No era una pregunta.
Entramos, pidió una habitación sin mirar el precio, y apenas cerró la puerta me tiró sobre la cama. Esa vez no hubo apuro. Me sacó la ropa despacio, prenda por prenda. Me besó desde los pies hasta el cuello. Me hizo venir dos veces solo con la boca. Después me puso boca abajo, me levantó la cadera y me volvió a entrar. Ahí sí, en esa cama de hotel, me hizo de todo, me amarro, me pego, me ahorco, me puso en todas las posiciones. sentia como su verga me entraba hasta el fondo y lo disfrutaba mucho, me hacia gemir como toda la puta que era lo que mas me encanto fue que me dejo las nalgas todas marcadas y me tomo fotos, me hizo suya toda la noche.
Nos dormimos abrazados. Despertamos dos horas después y arrancamos otra vez. Para cuando salimos, ya había entrado el sol.
Llegué a mi casa recién al mediodía. Las piernas me temblaban. Y solo podía pensar en una cosa: cuándo va a ser la próxima.
Ayer salimos de fiesta y ebrios tuvimos sexo.
Habíamos quedado en que iba a ser una salida tranquila. Un par de tragos, algo de música, cada quien a su casa. Pero una cosa llevó a la otra y cuando quise acordar estábamos los dos bailando pegados como si nadie nos estuviera mirando.
Él me pidió otro trago. Después otro. Para la tercera vuelta ya me reía de todo y apoyaba la cabeza en su hombro. Me acuerdo de su mano en mi cintura, apretando fuerte cada vez que pasaba alguien cerca.
Salimos del boliche caminando mal. Él me sostuvo porque yo ya no podía con los tacos. Nos reímos. Nos chocamos. En un callejón oscuro me besó sin avisar y yo le mordí el labio. Me dijo "ven" y me llevó atrás de un contenedor.
Ahí nomás. Contra la pared. La falda para arriba. Sin cuidarnos. Sin pensar. El ruido de la calle tapando los gemidos. Él con una mano en mi nuca y la otra bajándose el cierre. Entró fácil. Estaba mojada desde antes de salir de casa.
No duró mucho. Los dos estábamos muy tomados. Pero cuando terminó se apoyó en mí un segundo y me susurró "qué ganas que tenía". Después nos arreglamos como pudimos y seguimos caminando como si nada.
Pero no era nada. Pasamos por un hotel a dos cuadras y él me agarró de la mano.
—Vamos —me dijo. No era una pregunta.
Entramos, pidió una habitación sin mirar el precio, y apenas cerró la puerta me tiró sobre la cama. Esa vez no hubo apuro. Me sacó la ropa despacio, prenda por prenda. Me besó desde los pies hasta el cuello. Me hizo venir dos veces solo con la boca. Después me puso boca abajo, me levantó la cadera y me volvió a entrar. Ahí sí, en esa cama de hotel, me hizo de todo, me amarro, me pego, me ahorco, me puso en todas las posiciones. sentia como su verga me entraba hasta el fondo y lo disfrutaba mucho, me hacia gemir como toda la puta que era lo que mas me encanto fue que me dejo las nalgas todas marcadas y me tomo fotos, me hizo suya toda la noche.
Nos dormimos abrazados. Despertamos dos horas después y arrancamos otra vez. Para cuando salimos, ya había entrado el sol.
Llegué a mi casa recién al mediodía. Las piernas me temblaban. Y solo podía pensar en una cosa: cuándo va a ser la próxima.
Estos dias no pasó nada más. Pero ayer el se tomó su café, me regaló una sonrisa que me desarmó por completo y se fue diciendo que tenía que ver a su madre. Yo me quedé en la cocina con las piernas temblorosas y una certeza: eso no iba a quedar ahí.
A la noche siguiente me escribió. Un mensaje simple: "¿Estás sola?"
Yo le conteste que si y que lo queria solo a el.
Cuando llegó, no hicimos la ceremonia del saludo. Lo agarré del cuello, lo arrastré adentro y lo besé como si me fuera la vida en ello. Él rió contra mi boca, me levantó en peso y me apoyó contra la pared. Otra vez esa sensación de vértigo, de que nada más importaba.
Terminamos en el piso de mi cuarto. Después en la ducha. Y después otra vez en la cama, ya sin fuerzas, solo con las manos recorriéndonos como si quisiéramos aprendernos de memoria.
Me tenía como quería. Me doblaba sobre la mesa de la cocina. Me agarraba el pelo desde atrás. Me ponía en cuatro y se reía bajito cuando yo gemía más fuerte de lo que pretendía. Me dejaba marcada, agitada, y después dormíamos enredados como si fuéramos una sola cosa.
Esta relacion me esta gustando y soy una feliz tia por satisfacer a mi sobrino y recibiendo sus comentarios, les queria preguntar que estaria bueno que hiciera con el cuando me haga suya?
Tambien estaba pensando en exhibirnos para que nos vean y opinen
Estos dias no pasó nada más. Pero ayer el se tomó su café, me regaló una sonrisa que me desarmó por completo y se fue diciendo que tenía que ver a su madre. Yo me quedé en la cocina con las piernas temblorosas y una certeza: eso no iba a quedar ahí.
A la noche siguiente me escribió. Un mensaje simple: "¿Estás sola?"
Yo le conteste que si y que lo queria solo a el.
Cuando llegó, no hicimos la ceremonia del saludo. Lo agarré del cuello, lo arrastré adentro y lo besé como si me fuera la vida en ello. Él rió contra mi boca, me levantó en peso y me apoyó contra la pared. Otra vez esa sensación de vértigo, de que nada más importaba.
Terminamos en el piso de mi cuarto. Después en la ducha. Y después otra vez en la cama, ya sin fuerzas, solo con las manos recorriéndonos como si quisiéramos aprendernos de memoria.
Me tenía como quería. Me doblaba sobre la mesa de la cocina. Me agarraba el pelo desde atrás. Me ponía en cuatro y se reía bajito cuando yo gemía más fuerte de lo que pretendía. Me dejaba marcada, agitada, y después dormíamos enredados como si fuéramos una sola cosa.
Esta relacion me esta gustando y soy una feliz tia por satisfacer a mi sobrino y recibiendo sus comentarios, les queria preguntar que estaria bueno que hiciera con el cuando me haga suya?
Tambien estaba pensando en exhibirnos para que nos vean y opinen
Les voy a contar la historia cuando por fin me comi a mi sobrino que tanto me gusta
Mi sobrino tenía 18 años cuando volvió a su ciudad natal después de años fuera. En una cena familiar se reencontró con conmigo, la verdad alguien de buen ver jaja con esa clase de presencia que llena una habitación sin esfuerzo.
Yo siempre lo había visto como que me miraba mucho el culo y me deseaba, pero yo estaba indecisa si llevarlo a la cama estaba bien o mal, todo cambio en la noche despues de muchas copas con una mirada que la descolocaba. Empezaron con conversaciones mas subidas de tono novias, ligues etc. pero cada charla parecía acercarlos a un terreno peligroso.
Estando mas ebria decidi dar el primer paso y decirle que vayamos a mi habitacion donde lo comencé a besar y el procedio a hacerme suya, me agarraba el culo y me puso como yo queria lo monte, me puso en 4, deje que me ahorcara y lo deje que se viniera en mi.
Estuvo mal eso que hice como su tia?
Les voy a contar la historia cuando por fin me comi a mi sobrino que tanto me gusta
Mi sobrino tenía 18 años cuando volvió a su ciudad natal después de años fuera. En una cena familiar se reencontró con conmigo, la verdad alguien de buen ver jaja con esa clase de presencia que llena una habitación sin esfuerzo.
Yo siempre lo había visto como que me miraba mucho el culo y me deseaba, pero yo estaba indecisa si llevarlo a la cama estaba bien o mal, todo cambio en la noche despues de muchas copas con una mirada que la descolocaba. Empezaron con conversaciones mas subidas de tono novias, ligues etc. pero cada charla parecía acercarlos a un terreno peligroso.
Estando mas ebria decidi dar el primer paso y decirle que vayamos a mi habitacion donde lo comencé a besar y el procedio a hacerme suya, me agarraba el culo y me puso como yo queria lo monte, me puso en 4, deje que me ahorcara y lo deje que se viniera en mi.
Estuvo mal eso que hice como su tia?