
r/Spain_BDSM

Putas sumisas que quieran Ser tratada como mi de pósito de semen y juguete sexual atada y umillada
Manda mensajes puta cachonda
Amo en busca de sumisa
Amo de 24 busca sumisa obediente aprendiz o con experiencia de España que no juegue y sea seria
Busco sumisa tengo 24
Busco sumisa mayor de edad que quiera entregarme el control, sin miedos ni medias tintas. Me gusta la obediencia, la disciplina y llevar las riendas con firmeza, donde tus deseos y límites se respetan al 100%.
Si anhelas sentirte guiada, sometida y complacer, aquí tienes a quien sabrá exigirte y recompensarte. Escríbeme solo si estás lista para aceptar mi autoridad.
Dejo dm abiertoo Busco qn me saque toda la leche
Patético y desesperado por arrodillarse y lamer mis botas
Obligo a que me limpie el coño mi sumiso después de mear 🥵🥵
Ya ninguna chica intentará hablarle a un sumiso como yo?? Tengo 22 y soy de Argentina, pero siempre paso desapercibido 😔
reddit.comLooking for a doormat to use while working
Necesito que alguien me ate y me tenga con un vibrador en mi coñito hasta que el quiera
reddit.com24F Madrid. Busco Amo a quien adorar.
Nunca he puesto un anuncio similar, pero llevo tiempo dentro del BDSM y tengo algunas experiencias que me han hecho darme cuenta de lo que quiero, así que allá va:
Para mi, una relación BDSM debe estar basada en la devoción y adoración hacia el Amo.
Es deber de la sumisa aportar felicidad al Amo, atender sus necesidades y seguir sus reglas. Por el contrario, el Amo deberá proteger, cuidar y disciplinar a la sumisa. No busco una relación de iguales, no podría someterme a alguien igual a mi, no, necesito a alguien cuya mera presencia me incite a postrarme de rodillas y besarle los pies, agradeciéndole diariamente por elegirme. Quiero ser una propiedad.
Valoro enormemente la compenetración, la química, pasar buenos ratos y las risas, sin perder la jerarquía de poderes.
Advoco por la castidad femenina y la negación del orgasmo de forma prolongada, el placer personal no es importante, la verdadera recompensa está en la mirada de aprobación del Amo.
Dentro de mis fetiches se encuentran la humillación, el rimming y la disciplina.
También me gustaría llegar a un punto de la relación donde se me haga un tatuaje de pertenencia y que me hiciesen un piercing que proteja el clítoris de cualquier estímulo, así como anillas para evitar la penetración.
Busco a un Amo a quien dedicarme en cuerpo y alma, complacerle, cuidarle, adorarle.
Poca experiencia Pt1
Le pedí que llegara a casa a las ocho de la tarde, aunque sabía que podría haberlo hecho llegar mucho antes.
Pero quería hacerlo así. Necesitaba que todo encajara: que la luz que entrara por las persianas fuera suave, que la temperatura del estudio fuera agradable y, sobre todo, que hubiera pasado el día marinándose en su propio deseo.
Miré el reloj del salón y suspiré mientras trataba de controlar el tic de mi pierna. Desde que vi lo que era capaz hacerme cuando tomaba el control, no he podido dejar de desearlo. Al mismo tiempo, nació en mí una especie de reto: superarlo y someterlo igual.
Esa idea me acompañó todo el verano, y se volvió más intensa desde que elaboramos un acuerdo entre ambos para la ocasión.
Tenía la oportunidad de demostrarle de lo que yo era capaz y también de ver, con descaro, todas las reacciones que podía provocar en su cuerpo, todas las expresiones que podían dibujarse en su rostro normalmente inmutable.
Sonó el timbre y mis tacones trotaron por el suelo más rápido de lo que me habría gustado admitir.
Miré la pantalla del telefonillo: allí estaba, agarrando la puerta con una mano y la tira de su mochila con la otra. Observaba directamente a la cámara con esos ojos que siempre conseguían desconcentrarme, esos ojos que tendría que cubrir si quería mantener la calma.
Antes de abrir la puerta del portal y dejar la del estudio entreabierta, me miré una última vez en el espejo. El pelo ondulado con plancha, el encaje negro, los tacones que normalmente no habría aguantado ni una hora pero que en ese instante no me importaban. Todo parecía estar en su sitio, incluso el labial que apenas solía usar.
Le había pedido que llevara una ropa concreta: pantalones vaqueros y una camisa de cuadros verde, con algunos botones abiertos. Lo justo para que mi imaginación hiciera el resto durante un rato.
Escuché el ascensor abrirse.
Cuando entró por la puerta, su vista fija en mí me hizo entender que las fotos que le había enviado esa mañana y mi instrucción de no tocarse le habían pesado todo el día.
Trató de acercarse a mí, pero tropezó ligeramente con uno de mis zapatos en el suelo. Me reí por lo bajo mientras, con un solo dedo apoyado en su pecho, le indicaba que se detuviera.
En ese momento, la puerta se cerró detrás de él.
Su boca se abrió para hablar, pero antes de que pudiera lo silencié deslizando el dedo de su pecho a sus labios.
—Solo puedes hablar si te dejo —sus hombros se tensaron ante mi tono inusualmente calmado
Le dejé espacio—. Deja la mochila en el suelo y ábrela.
Empecé a hablar de nuevo cuando, tras hacer lo ordenado, su mirada que subió del suelo se topó con la mía.
—Como tal, las palabras de seguridad serán “para” y “rojo”, pero si te veo demasiado vulnerable también pararé y pasaremos al aftercare.—No estaba de más repetir lo dicho en el acuerdo.
Me acerqué. No se atrevió a tocarme, aunque pude notar un leve impulso contenido en sus brazos. Mi mano se posó en su hombro; lo empujé hacia abajo y se agachó hasta quedar a la misma altura.
—No tengo intención de dañarte demasiado, ¿sí? —el juego en mi voz, acompañado de un beso en la mejilla, fue suficiente para notar cómo su respiración cambiaba.
Caminé más al interior del piso y volvió a recuperar su postura. Agarré el libro que había dejado antes en el sofá y se lo extendí.
Inclinó la cabeza a un lado y frunció las cejas.
—Póntelo en la cabeza. Quiero que todo el material que has traído en la mochila lo ordenes por tamaño en la encimera sin que se te caiga —señalé con la cabeza la encimera grande que separaba la cocina abierta del salón, donde también había un vaso medio lleno de agua— y, después, que bebas agua.
—¿Que? —soltó de forma seca e irónica, llevando la cabeza un poco adelante. Claramente esperaba otra cosa.
Sentí un poco de ardor en las mejillas.
—No eres tonto, sé que me has entendido —seguí con el tono dulce a pesar de que su reacción me había descolocado un instante.
Me senté en el sofá con el libro aún extendido.—Vamos.—Apuré.
Suspiró. Dio unos pasos acercándose a mí y me quitó el libro de las manos para colocárselo en la cabeza. Observé cómo caminaba con cuidado a la mochila y maldije mi piso por no tener pasillo; podría haberlo hecho desfilar así en él.
Al agacharse, lo hizo despacio, ajustando la tensión de su cuello para no perder el equilibrio. Sus labios se apretaban cada vez que movía el brazo para atraer a su pecho un objeto. Fue divertido ver cómo reunió todas las cosas que había traído. No pude evitar sonreír, querer llevarlo todo en un viaje era tan típico de él.
La actitud hastiada se había desgastado un poco por la dificultad de la nueva tarea que tenía entre manos. Sabía que los retos le eran imposibles de ignorar y que la concentración en el presente y el deseo sexual acumulado empezaban a mezclarse en su cuerpo.
Me lanzó una mirada de reojo mientras caminaba en dirección a la encimera, sin duda molesto por mi diversión. Sonreí de vuelta.
Colocó los objetos con éxito y pasó a intentar beber el agua. Mi intención con esa instrucción era clara: que fallara. Y, efectivamente, lo hizo. Al intentar beber, echó la cabeza demasiado hacia atrás y el libro cayó al suelo.
—Oh… —se quedó completamente inmóvil, viendo el libro en el suelo.
Se giró para verme inmediatamente tras escucharme exhalar aire bruscamente por la nariz.
—Quítate todo, quédate solo en ropa interior.
No dijo nada y se limitó a obedecer.
Me levanté y me acerqué a él mientras las prendas seguían cayendo al suelo.
Agarré uno a uno varios objetos de los que había ordenado y los fui usando contra él: le até las manos con unas esposas, até el extremo de una cuerda a la cadena entre las esposas y le vendé los ojos.
—Vas a aprender a tener una buena postura de otra forma —tiré de la cuerda para que me siguiera a ciegas, hasta que sus pies dejaron de tocar las baldosas de la cocina.
Me puse detrás de él, llevándome la cuerda conmigo, y la pasé por encima de su cabeza, dejando que sus brazos quedaran extendidos hacia atrás, de modo que sus manos descansaran en su nuca.
Solté la cuerda y lo fui ajustando a mi gusto a mano, colocándolo a pequeños empujones y tirones: un paso más a la derecha, un giro, un avance mínimo. Mis manos lo guiaban recorriendo sus costados, pasando por las zonas entre sus costillas y sus caderas.
Me deleité al ver como cada vez que lo tocaba con los dedos fríos, su cuerpo respondía con un mini sobresalto.
Una vez lo tuve exactamente donde quería, me acerqué a su oído y le susurré—De rodillas.—No pude evitar morder ligeramente el lóbulo.
Escuché cómo, antes de intentar obedecerme, se le escapaba un pequeño gemido airoso. Que lo manoseara mientras lo colocaba lo había dejado algo sensible, supongo.
Al ponerme frente a él, sentí un cosquilleo en el abdomen bajo al verlo. Era una imagen demasiado erótica para mí: su boca entreabierta, su cuerpo indefenso por la postura, su pelo desordenado cubriéndole parcialmente la venda, su respiración lenta y pesada…
Volví en mí al recordar lo que tenía planeado y regresé detrás de él.
Tomé el resto de la cuerda y la tensé antes de atar el otro extremo a una silla que se encontraba a un metro de distancia. Era lo suficientemente pesada como para no moverse con su respiración, pero lo bastante ligera como para arrastrarse con un tirón.
Después me metí en la cocina y agarré un bol que había dejado en el congelador. Horas antes, había metido varios cubitos envueltos en papel film en el.
Se tensó al oírme regresar y ante el sonido de un objeto desconocido siendo depositado en el suelo.
Tomé uno de los cubos de hielo envueltos en plástico y lo acerqué lo suficiente a su nuca en parte cubierta por sus manos para que sintiera el frío, sin llegar a tocar su piel. Se sobresaltó ligeramente, pero la silla se mantuvo firme. Entonces lo presioné contra él y se inclinó hacia delante mientras soltaba un quejido
La silla se arrastró un poco por el suelo.
Volví a tensar la cuerda, dejando la silla donde estaba originalmente.
—¿Has oído, no? ¿Lo que pasa cuando te mueves?
—Sí.—Noté su voz algo más grave.
—Bien, pues como no quiero que me rayes el suelo, tendrás que tener cuidado.
꒷꒦꒷꒦꒷꒦꒷꒦꒷꒦꒷
Hola, muchas gracias por haber llegado a leer hasta aquí. Es mi primera vez publicando narraciones en reddit y espero que les guste. Acepto con gusto correciones respecto a como escribo ya que mi experiencia se reduce a fanfics de cuando era adolescente.
Enojada con mi esposo
Holaaaaa bebés 🔥
Acá una historia diferente y un poco más dominante 🔥
Comencemooooooooooos
Bueno el día de hoy no fui a trabajar y mi esposo trabajaba desde casa, entonces ya saben que tocaba molestarlo.
Cómo jugaba nuestro país me puse una mini falda verde y la camiseta de la selección y fui a seducirlo, me senté en su escritorio y nos besamos apasionadamente y fajamos un rato ahí, me desnudo y fuimos a nuestra habitación, recordando que no tenemos cortinas lo hicimos frente a la ventana muy rico, enseñándole las tetas a los vecinos y como me cogia un hombre muy duro.
Terminando nos acostamos un ratito pero él debía seguir trabajando, entonces se empezó a vestir, pero yo seguía con muchas ganas así que lo inicié a besar y aún así me rechazó, entonces me enojé jaja
Metí mis pies en sus bóxers y los jale, procedieron a romperse, se los puse hasta el cuello y lo tiré en la cama, inicié marcándole toda la espalda con mordidas y araños y descubrí que si lo jalaba hacia arriba alzaba su cintura, así que aproveché para mamarle el culo, le pasé la lengua desde la punta de la verga hasta el otro lado y de regreso, así hasta que vi que había unos plumones de su trabajo cerca y decidí rayarlo todo con frases denigrantes por no cogerme, hasta que le metí un plumón, si jaja se lo metí y lo estuve usando a mi beneficio en lo que se la mamaba, hasta que terminó en mi boca, le jale el cabello y se lo hice tragar, le metí una cachetada y le dije que yo mandaba. Lo apreté del cuello y le dije que me cogiera duro, se rehúso, así que le mordí una bola y lo hice ladrar literalmente hasta que decidió cogerme y así lo hicimos frente a la ventana hasta hacerme un squirt y me acostó en la cama y me dejó dormir
Adivinen quien ya no regreso a trabajar y le quedó bien claro quién mandaba en casa.
Ustedes se dejarían ser abusados por no satisfacerme?
(Cornudos) Te gustaría tener una novia que se follase a otros?
A lo largo de mi recorrido en el mundo del BDSM, muchos chicos me han dicho que quieren ser mis cornudos, ver cómo me follo a otros incluso beberse el semen de los condones después de follarme (tristemente nunca uso condones, por lo que la única forma de beber el semen de otro hombre tendría que ser a través de mi coño saliendo)
¿Donde publico narraciones BDSM?
Estuve escribiendo una narración con temática BDSM, pero no encuentro donde publicarlo. Lo haría aquí, pero está prohibido el material explícito y conozco BDSM erótica, pero solo dejan subir contenido en inglés.