Poca experiencia Pt1

Le pedí que llegara a casa a las ocho de la tarde, aunque sabía que podría haberlo hecho llegar mucho antes.

Pero quería hacerlo así. Necesitaba que todo encajara: que la luz que entrara por las persianas fuera suave, que la temperatura del estudio fuera agradable y, sobre todo, que hubiera pasado el día marinándose en su propio deseo.

Miré el reloj del salón y suspiré mientras trataba de controlar el tic de mi pierna. Desde que vi lo que era capaz hacerme cuando tomaba el control, no he podido dejar de desearlo. Al mismo tiempo, nació en mí una especie de reto: superarlo y someterlo igual. 

Esa idea me acompañó todo el verano, y se volvió más intensa desde que elaboramos un acuerdo entre ambos para la ocasión.

Tenía la oportunidad de demostrarle de lo que yo era capaz y también de ver, con descaro, todas las reacciones que podía provocar en su cuerpo, todas las expresiones que podían dibujarse en su rostro normalmente inmutable.

Sonó el timbre y mis tacones trotaron por el suelo más rápido de lo que me habría gustado admitir.

Miré la pantalla del telefonillo: allí estaba, agarrando la puerta con una mano y la tira de su mochila con la otra. Observaba directamente a la cámara con esos ojos que siempre conseguían desconcentrarme, esos ojos que tendría que cubrir si quería mantener la calma.

Antes de abrir la puerta del portal y dejar la del estudio entreabierta, me miré una última vez en el espejo. El pelo ondulado con plancha, el encaje negro, los tacones que normalmente no habría aguantado ni una hora pero que en ese instante no me importaban. Todo parecía estar en su sitio, incluso el labial que apenas solía usar.

Le había pedido que llevara una ropa concreta: pantalones vaqueros y una camisa de cuadros verde, con algunos botones abiertos. Lo justo para que mi imaginación hiciera el resto durante un rato.

Escuché el ascensor abrirse.

Cuando entró por la puerta, su vista fija en mí me hizo entender que las fotos que le había enviado esa mañana y mi instrucción de no tocarse le habían pesado todo el día. 

Trató de acercarse a mí, pero tropezó ligeramente con uno de mis zapatos en el suelo. Me reí por lo bajo mientras, con un solo dedo apoyado en su pecho, le indicaba que se detuviera.

En ese momento, la puerta se cerró detrás de él.

Su boca se abrió para hablar, pero antes de que pudiera lo silencié deslizando el dedo de su pecho a sus labios.

—Solo puedes hablar si te dejo —sus hombros se tensaron ante mi tono inusualmente calmado

Le dejé espacio—. Deja la mochila en el suelo y ábrela.

Empecé a hablar de nuevo cuando, tras hacer lo ordenado, su mirada que subió del suelo se topó con la mía.

—Como tal, las palabras de seguridad serán “para” y “rojo”, pero si te veo demasiado vulnerable también pararé y pasaremos al aftercare.—No estaba de más repetir lo dicho en el acuerdo.

Me acerqué. No se atrevió a tocarme, aunque pude notar un leve impulso contenido en sus brazos. Mi mano se posó en su hombro; lo empujé hacia abajo y se agachó hasta quedar a la misma altura.

—No tengo intención de dañarte demasiado, ¿sí? —el juego en mi voz, acompañado de un beso en la mejilla, fue suficiente para notar cómo su respiración cambiaba.

Caminé más al interior del piso y volvió a recuperar su postura. Agarré el libro que había dejado antes en el sofá y se lo extendí. 

Inclinó la cabeza a un lado y frunció las cejas.

—Póntelo en la cabeza. Quiero que todo el material que has traído en la mochila lo ordenes por tamaño en la encimera sin que se te caiga —señalé con la cabeza la encimera grande que separaba la cocina abierta del salón, donde también había un vaso medio lleno de agua— y, después, que bebas agua.

—¿Que? —soltó de forma seca e irónica, llevando la cabeza un poco adelante. Claramente esperaba otra cosa.

Sentí un poco de ardor en las mejillas.

—No eres tonto, sé que me has entendido —seguí con el tono dulce a pesar de que su reacción me había descolocado un instante. 

Me senté en el sofá con el libro aún extendido.—Vamos.—Apuré.

Suspiró. Dio unos pasos acercándose a mí y me quitó el libro de las manos para colocárselo en la cabeza. Observé cómo caminaba con cuidado a la mochila y maldije mi piso por no tener pasillo; podría haberlo hecho desfilar así en él.

Al agacharse, lo hizo despacio, ajustando la tensión de su cuello para no perder el equilibrio. Sus labios se apretaban cada vez que movía el brazo para atraer a su pecho un objeto. Fue divertido ver cómo reunió todas las cosas que había traído. No pude evitar sonreír, querer llevarlo todo en un viaje era tan típico de él.

La actitud hastiada se había desgastado un poco por la dificultad de la nueva tarea que tenía entre manos. Sabía que los retos le eran imposibles de ignorar y que la concentración en el presente y el deseo sexual acumulado empezaban a mezclarse en su cuerpo.

Me lanzó una mirada de reojo mientras caminaba en dirección a la encimera, sin duda molesto por mi diversión. Sonreí de vuelta.

Colocó los objetos con éxito y pasó a intentar beber el agua. Mi intención con esa instrucción era clara: que fallara. Y, efectivamente, lo hizo. Al intentar beber, echó la cabeza demasiado hacia atrás y el libro cayó al suelo.

—Oh… —se quedó completamente inmóvil, viendo el libro en el suelo.

Se giró para verme inmediatamente tras escucharme exhalar aire bruscamente por la nariz.

—Quítate todo, quédate solo en ropa interior.

No dijo nada y se limitó a obedecer.

Me levanté y me acerqué a él mientras las prendas seguían cayendo al suelo.

Agarré uno a uno varios objetos de los que había ordenado y los fui usando contra él: le até las manos con unas esposas, até el extremo de una cuerda a la cadena entre las esposas y le vendé los ojos.

—Vas a aprender a tener una buena postura de otra forma —tiré de la cuerda para que me siguiera a ciegas, hasta que sus pies dejaron de tocar las baldosas de la cocina.

Me puse detrás de él, llevándome la cuerda conmigo, y la pasé por encima de su cabeza, dejando que sus brazos quedaran extendidos hacia atrás, de modo que sus manos descansaran en su nuca.

Solté la cuerda y lo fui ajustando a mi gusto a mano, colocándolo a pequeños empujones y tirones: un paso más a la derecha, un giro, un avance mínimo. Mis manos lo guiaban recorriendo sus costados, pasando por las zonas entre sus costillas y sus caderas. 

Me deleité al ver como cada vez que lo tocaba con los dedos fríos, su cuerpo respondía con un mini sobresalto.

Una vez lo tuve exactamente donde quería, me acerqué a su oído y le susurré—De rodillas.—No pude evitar morder ligeramente el lóbulo.

Escuché cómo, antes de intentar obedecerme, se le escapaba un pequeño gemido airoso. Que lo manoseara mientras lo colocaba lo había dejado algo sensible, supongo.

Al ponerme frente a él, sentí un cosquilleo en el abdomen bajo al verlo. Era una imagen demasiado erótica para mí: su boca entreabierta, su cuerpo indefenso por la postura, su pelo desordenado cubriéndole parcialmente la venda, su respiración lenta y pesada…

Volví en mí al recordar lo que tenía planeado y regresé detrás de él.

Tomé el resto de la cuerda y la tensé antes de atar el otro extremo a una silla que se encontraba a un metro de distancia. Era lo suficientemente pesada como para no moverse con su respiración, pero lo bastante ligera como para arrastrarse con un tirón.

Después me metí en la cocina y agarré un bol que había dejado en el congelador. Horas antes, había metido varios cubitos envueltos en papel film en el.

Se tensó al oírme regresar y ante el sonido de un objeto desconocido siendo depositado en el suelo.

Tomé uno de los cubos de hielo envueltos en plástico y lo acerqué lo suficiente a su nuca en parte cubierta por sus manos para que sintiera el frío, sin llegar a tocar su piel. Se sobresaltó ligeramente, pero la silla se mantuvo firme. Entonces lo presioné contra él y se inclinó hacia delante mientras soltaba un quejido

La silla se arrastró un poco por el suelo.

Volví a tensar la cuerda, dejando la silla donde estaba originalmente.

—¿Has oído, no? ¿Lo que pasa cuando te mueves?

—Sí.—Noté su voz algo más grave.

—Bien, pues como no quiero que me rayes el suelo, tendrás que tener cuidado.

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Hola, muchas gracias por haber llegado a leer hasta aquí. Es mi primera vez publicando narraciones en reddit y espero que les guste. Acepto con gusto correciones respecto a como escribo ya que mi experiencia se reduce a fanfics de cuando era adolescente.

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u/Soft_ia2 — 9 days ago

¿Donde publico narraciones BDSM?

Estuve escribiendo una narración con temática BDSM, pero no encuentro donde publicarlo. Lo haría aquí, pero está prohibido el material explícito y conozco BDSM erótica, pero solo dejan subir contenido en inglés.

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u/Soft_ia2 — 13 days ago

Busco recomendaciones

Llevo siendo otaku mucho tiempo y alguna que otra vez he visto hentai, pero fue… desastroso. El male gaze en el hentai no solo es incómodo de ver, sino violento, y me rendí en buscar más al darme cuenta de que la mayoría era así.

Sin embargo, encontré mangas joyita como Hana y el Hombre Bestia. Tensión, personajes con historia, una relación gradual donde el deseo sexual no nubla el ver al otro como persona, romanticismo y erotismo… Desde ahí descubrí muchos mangas +18 dirigidos a un público femenino, pero nunca he llegado a encontrar animaciones, y la verdad es que me gustaría. Soy switch, asique no me molesta ver al hombre o a la mujer en el papel de dominante, siempre que sea desde female gaze.

¿Alguien con recomendaciones?

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u/Soft_ia2 — 15 days ago

My first time subbing left me crying and unable to feel my hands. What happened?

Hi!

Some time ago, I made a post from another account (now deleted) with a title along the lines of: "Help a femdom if your sub has no fantasies."

I want to thank everyone who reached out to me and helped me get started with BDSM. I was able to communicate better with my partner, and once he managed to open up, we discovered that he did have kinks; from that point on, everything became much easier. We've experimented with me as the dom and him as the sub. It has been incredibly fun, and I feel very fulfilled in that role.

But today, for the first time, I was the sub (and my partner was the dom for the first time).

Everything went amazingly well. I managed to reach that mental state where you're so aroused that your mind becomes foggy, you feel everything more intensely, and you simply stop thinking. It was incredible; I never thought I would get to experience something like that.

In fact, I achieved something I didn't even know I was capable of: I had an orgasm solely from the penetration of his fingers, without any external clitoral stimulation. It was so intense that I moaned as if I were being attacked (?), completely desperately. I hyperventilated and even cried.

The issue came afterward. I don't know why, but my first reaction after reaching that incredible and unexpected orgasm was to stretch out my arms looking for a hug. My boyfriend, not really knowing how to react, simply hugged me while I cried. I clung to him like a frightened, desperate little monkey, completely unaware of what I had just done, but comforted by his affection. None of this had been planned at all—neither me having that orgasm nor reacting that way.

He had planned to continue with penetration later in the session (along with other activities), but at that moment he told me, in a concerned and compassionate way, that the session was over because I seemed very vulnerable and he didn't want to do anything that might harm me. My initial reaction was to tell him I wanted to continue, but then I realized I couldn't feel my hands. This is something that happens to me during anxiety or panic attacks, and I never thought it could happen to me in a context like this. Then I came to my senses, told him it was okay, and we moved on to aftercare.

I didn't feel guilt, sadness, or any other negative emotion. Quite the opposite: I was in heaven. After the aftercare, I felt as if I had just come out of a sauna—super relaxed and happy.

I know he did the right thing by stopping the session at that moment, but my question is whether reaching these kinds of states is normal. Is it normal to experience symptoms such as hyperventilation or physical manifestations after reaching orgasm during a session? Is it a sign that things should end there, or can the session continue after a short break?

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u/Soft_ia2 — 27 days ago

¿Es normal acabar así después de una sesión?

¡Buenas!

Hace un tiempo hice una publicación con otra cuenta (ahora eliminada) cuyo título era algo así como: "Ayuda a una femdom si tu sub no tiene fantasías".

Quiero agradecer a todos aquellos que me hablaron y me ayudaron a comenzar con el BDSM. Pude comunicarme mejor con mi pareja y, al lograr abrirse, descubrimos que sí tenía kinks; desde ahí todo fue mucho más fácil. Hemos probado siendo yo la dom y él el sub. Ha sido súper divertido y me siento muy satisfecha en ese papel.

Pero hoy, por primera vez, fui sub (y mi pareja, por primera vez, dom).

Todo salió increíble. Logré alcanzar ese estado mental en el que estás tan excitada que se te nubla la mente, sientes todo con más intensidad y simplemente dejas de pensar. Fue asombroso; jamás pensé que llegaría a experimentar algo así.

De hecho, logré algo que ni siquiera sabía que era capaz de hacer: tuve un orgasmo únicamente con la penetración de sus dedos sin estimulación de clítoris externa. Fue tan intenso que gemí como si me estuvieran atacando (?), de forma completamente desesperada. Hiperventilé e incluso lloré.

El problema viene después. No sé por qué, pero mi primera reacción tras alcanzar ese orgasmo tan increíble e inesperado fue extender los brazos buscando un abrazo. Mi novio, sin saber muy bien cómo reaccionar, simplemente me abrazó mientras yo lloraba. Me aferré a él como un monito asustado y desesperado sin ser consciente de lo que acababa de hacer, pero contenida por sus mimos. Esto no estaba planeado para nada, ni que yo tuviera ese orgasmo ni que reaccionara así.

Él tenía planeado continuar con penetración más adelante dentro de la sesión (y otros juegos), pero en ese momento me dijo, de forma preocupada y compasiva, que la sesión había terminado porque me veía muy vulnerable y no quería hacer nada que pudiera hacerme daño. Mi reacción inicial fue decirle que quería seguir, pero entonces me di cuenta de que no sentía las manos. Esto es algo que me ocurre durante ataques de ansiedad o de pánico, y jamás pensé que pudiera pasarme en un contexto así.

Entonces entré en razón, le dije que estaba bien y procedimos al aftercare.

No sentí culpa, tristeza ni ningún otro sentimiento negativo. Al contrario: estaba en el cielo. Después del aftercare me sentí como si acabara de salir de una sauna, súper relajada y feliz.

Sé que él hizo lo correcto al detener la sesión en ese momento, pero mi duda es si llegar a estos puntos es normal. ¿Es normal experimentar síntomas como hiperventilación o somatizaciones tras alcanzar un orgasmo durante una sesión? ¿Es una señal de que ahí debería terminar todo o se puede continuar después de un breve descanso?

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u/Soft_ia2 — 27 days ago